© Moby en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
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Moby convierte Icónica Santalucía Sevilla Fest en una rave con conciencia: electrónica, activismo y una noche para la historia

Moby convierte Icónica Santalucía Sevilla Fest en una rave con conciencia: electrónica, activismo y una noche para la historia

Moby convierte Icónica Santalucía Sevilla Fest en una rave con conciencia: electrónica, activismo y una noche para la historia

La semana anterior marcaba el inicio del bloque más internacional de Icónica Santalucía Sevilla Fest con grandes nombres como Robbie Williams, Lenny Kravitz y Marilyn Manson. Apenas veinticuatro horas después de que el rock industrial se apoderara de la Plaza de España, el testigo pasaba a otro de esos artistas capaces de definir por sí solos una época: Moby.

El estadounidense regresaba a Europa con una gira absolutamente excepcional, la primera de gran recorrido en más de una década, una decisión que el propio artista limitó a tan solo 28 conciertos y bajo una condición innegociable: donar íntegramente los beneficios a distintas organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos de los animales. Una filosofía que no solo condiciona su vida desde hace décadas, sino que terminó impregnando prácticamente todo el espectáculo.

El público respondía como se esperaba. La Plaza de España reunía a miles de asistentes de entre 35 y 55 años, aunque también podían verse familias completas, parejas jóvenes e incluso personas mayores abrazadas mientras esperaban el inicio del concierto. Muchos llegaban desde distintos puntos de Europa para una de las escasas oportunidades de volver a ver a Moby sobre un escenario. No era para menos. El artista había actuado este mismo año en escenarios tan importantes como Coachella, mientras que su última gran presencia europea se remontaba a más de diez años atrás. En España, además, suponía un regreso especialmente esperado.

La puesta en escena apostaba por todo lo contrario a la exuberancia de Marilyn Manson. Sobre el escenario únicamente encontrábamos una gran pantalla central y dos estructuras laterales elevadas donde se distribuía una impresionante banda formada por percusionistas, batería, pianistas, guitarristas, violines, violonchelos, flautas y coristas. Era una producción sobria, pero diseñada para que toda la atención recayera sobre la música.

© Moby en Icónica Sevilla · Gabriel Marmol
© Moby en Icónica Sevilla · Gabriel Marmol

🎹 Una celebración de tres décadas de electrónica

A las 22:14 horas arrancaba el espectáculo con Bodyrock. Vestido completamente de blanco y guitarra en mano, Moby aparecía sobre el escenario mientras la Plaza respondía inmediatamente con una enorme ovación. Desde el primer instante dejaba clara cuál sería la dinámica de la noche: una conversación constante con el público.

"Muchas gracias, muchas gracias... Me llamo Moby. Escuchadme porque no puedo hablar mucho en español, soy un hombre ignorante de Estados Unidos, entiendo más de lo que puedo hablar."

Con Go, uno de los primeros grandes himnos electrónicos de su carrera, abandonaba momentáneamente la guitarra para alternar entre la percusión y el piano. No era una simple interpretación. También era un pequeño viaje a 1991, cuando aquel tema revolucionó las pistas de baile utilizando un sample del violín de la serie Twin Peaks. David Lynch quedó tan impresionado por aquella reinterpretación que terminaría convirtiéndose en uno de los grandes amigos personales del artista.

La energía del público contrastaba con aquella célebre frase que podía leerse durante Next Is The E: Nobody Listens To Techno. La Plaza de España desmentía por completo aquella afirmación. Miles de personas bailaban una electrónica que, paradójicamente, también protagonizó uno de los episodios más curiosos de la cultura popular cuando Eminem respondió años después a Moby en Without Me con aquella ya histórica referencia de "Nobody listens to techno".

🌌 Un concierto donde la banda brilló tanto como el propio Moby

Uno de los aspectos más llamativos del concierto fue comprobar que, pese a tratarse de una figura histórica de la electrónica, el protagonismo nunca recaía exclusivamente sobre él. La realización alternaba constantemente planos de los distintos músicos, especialmente de la corista principal, cuya voz adquiría una importancia enorme durante buena parte del repertorio.

In This World inauguraba uno de los bloques más atmosféricos de la noche. Sobre la pantalla aparecían auroras boreales mientras la Plaza se llenaba de proyecciones blancas que recorrían los arcos del monumento. Poco después, el escenario se transformaba en una galaxia durante In My Heart, donde la corista volvía a asumir buena parte del protagonismo vocal.

Precisamente era en ese momento cuando resultaba inevitable recordar el motivo que había llevado al estadounidense a volver a los escenarios. Después de años alejado de las grandes giras, aceptó regresar para celebrar el vigésimo quinto aniversario de Play, el álbum que cambió para siempre la historia de la electrónica contemporánea. No por necesidad comercial, sino porque entendía que todavía tenía algo que decir sobre un escenario.

© Moby en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
© Moby en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti

🐄 Mucho más que música: un alegato constante por los derechos de los animales

Si hubo un hilo conductor durante toda la noche fue el activismo.

Moby lleva décadas defendiendo públicamente el veganismo y los derechos de los animales. Todo comenzó cuando, siendo apenas un niño, adoptó a un gato callejero llamado Tucker. Aquella experiencia le hizo cuestionarse por qué podía amar profundamente a un animal mientras otros sufrían para convertirse en alimento. Desde entonces, esa reflexión ha marcado toda su vida.

Durante el concierto, las pantallas proyectaban constantemente imágenes de vacas, ciervos, cabras y otros animales mientras una voz narraba mensajes relacionados con la protección animal. Más adelante aparecerían referencias directas a Jane Goodall, una de las grandes científicas y activistas del planeta, a quien dedicaba uno de los momentos más emotivos del espectáculo.

Sus propios tatuajes también hablan por él. En uno de sus brazos puede leerse "Animal Rights"; en el cuello, "Vegan For Life". Él mismo ha explicado en numerosas ocasiones que quiso tatuárselos porque, incluso si algún día perdiera completamente la razón, seguirían recordándole cuáles son los principios más importantes de su vida.

Ese compromiso también se refleja fuera de los escenarios. Además de donar íntegramente los beneficios de esta gira, Moby ha producido documentales sobre explotación animal, ha impulsado proyectos solidarios y creó Moby Gratis, un catálogo musical gratuito destinado únicamente a proyectos sin ánimo de lucro o cuyas ganancias se destinen a organizaciones protectoras de animales.

© Moby en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
© Moby en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti

David Bowie, política y una rave con mensaje

Tras un breve interludio, el estadounidense regresaba al escenario para compartir una de las historias más bonitas de la noche.

"Somehow I became best friends with David Bowie..."

Recordaba cómo, siendo adolescente, uno de sus primeros sueldos lo utilizó para comprar un disco de David Bowie y cómo, años después, ambos terminarían compartiendo apartamento y cantando juntos Heroes únicamente acompañados por una guitarra. La Plaza respondía iluminando el recinto con miles de teléfonos mientras todo el público interpretaba el mítico himno.

Pero el concierto también tuvo espacio para la política.

Antes de Disco Lies, Moby bromeaba asegurando que Bélgica había ganado días después tocaron allí, que España había hecho lo propio el lunes, que empezaba a pensar que cada país donde ofrecían un concierto terminaba ganando patidos del Mundial. Instantes después lanzaba una de las frases más celebradas de la noche, asegurando que cualquiera que humillara a Donald Trump era automáticamente amigo suyo.

No era una reivindicación aislada. El estadounidense lleva años posicionándose públicamente contra distintas políticas de Estados Unidos. Incluso rechazó actuar durante los actos de investidura de Trump proponiendo una única condición: que el entonces presidente publicara primero sus declaraciones fiscales. Nunca obtuvo respuesta.

© Moby en Icónica Sevilla · Gabriel Marmol
© Moby en Icónica Sevilla · Gabriel Marmol

💿 Los himnos que marcaron una generación

Honey devolvía la energía rave a la Plaza de España antes de que llegara Extreme Ways, inseparable de la saga cinematográfica de Jason Bourne. Curiosamente, el artista explicó hace años que regrabó completamente la canción para cada una de las películas protagonizadas por Matt Damon, adaptándola al tono de cada entrega.

Con Natural Blues llegaba probablemente uno de los momentos musicales más especiales. Muy pocos conocen que la voz principal no pertenece a ninguna cantante contemporánea, sino a Vera Hall, una intérprete de folk afroamericano registrada por el musicólogo Alan Lomax en unas antiguas grabaciones de cantos de esclavos y prisioneros. Moby encontró aquellas cintas décadas después y construyó toda la producción electrónica alrededor de aquella voz histórica.

Porcelain llenó inmediatamente la Plaza de teléfonos móviles. Las cuerdas adquirieron una importancia enorme mientras el recinto entero quedaba iluminado en tonos azulados.

El tramo final llegó con Lift Me Up, una canción que durante años muchos interpretaron simplemente como un tema dance cuando, en realidad, escondía una fuerte crítica a la política exterior estadounidense durante la presidencia de George W. Bush.

Antes del desenlace, el artista preguntaba entre risas si todo el mundo estaba bien.

"Es tradición para nosotros terminar levantando una rave trascendental. Estar aquí con quince mil personas bailando y sudando... esta última canción es para todos vosotros."

Feeling So Real cerraba definitivamente una actuación donde la Plaza de España se transformó durante casi dos horas en una gigantesca pista de baile al aire libre.

© Moby en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
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🎶 Una excepción irrepetible dentro de Icónica

A las 23:50 horas concluía un concierto que probablemente solo pueda entenderse como una excepción dentro de la carrera reciente de Moby.

Alejado desde hace años del foco mediático, viviendo en una casa flotante y publicando incluso discos concebidos para ayudar a dormir o reducir la ansiedad, el estadounidense ha demostrado que sigue siendo capaz de llenar grandes recintos únicamente apoyándose en una trayectoria construida durante más de tres décadas.

En Sevilla no presentó simplemente una colección de éxitos. Construyó un espectáculo donde convivieron la electrónica, el rock, el góspel, la música clásica, la reivindicación política, la defensa de los animales y una banda sobresaliente que sostuvo el concierto de principio a fin.

Una actuación distinta a cualquier otra que hayamos visto esta edición y que vuelve a confirmar el extraordinario nivel internacional alcanzado por Icónica Santalucía Sevilla Fest. Mientras el ciclo continúa acercándose a sus últimas jornadas, nosotros seguiremos contando, desde primera fila, todo lo que ocurra en la Plaza de España.

José Antonio C.

Director

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