Crónica pendiente de Actualización
Apenas veinticuatro horas después de la histórica actuación de Robbie Williams, Icónica Santalucía Sevilla Fest volvía a demostrar el enorme nivel internacional que ha adquirido en esta edición con la llegada de Lenny Kravitz, protagonista de nuestra 15.ª cobertura del festival. Si Robbie había abierto el tramo más internacional del ciclo, el estadounidense confirmaba que la Plaza de España vivía una de las semanas más importantes de toda su historia reciente.
El concierto, inicialmente previsto para las 22:30 horas, adelantó finalmente su inicio hasta las 22:19, en una jornada en la que el recinto volvió a presentar un marcado carácter internacional. Muchos asistentes repetían incluso respecto a la noche anterior, aprovechando las dos únicas grandes citas consecutivas que reunían a dos iconos mundiales del rock y el pop. No era para menos. Sevilla acogía una de las tres únicas actuaciones españolas del artista, junto a sus conciertos en Starlite Occident e Iberdrola Music Festival.
Además, una curiosa pregunta recorría las conversaciones entre los asistentes y las redes sociales: ¿saldría Lenny con sus ya icónicos pantalones de cuero pese a las altas temperaturas sevillanas? Una anécdota que reflejaba el ambiente de expectación que rodeaba al artista. Esa expectación terminó traduciéndose en cifras, ya que a las 22:43 horas la organización confirmaba oficialmente el sold out del concierto, con 18.000 asistentes llenando por completo la Plaza de España.
La jornada volvía a prescindir del ya habitual Icónica Lights, mientras la organización nos confirmaba horas antes uno de los grandes hitos de la edición: superado el ecuador del festival, más de 345.000 personas habían pasado ya por la Plaza de España, con más de un 70 % de asistentes sevillanos, unas cifras que explican perfectamente el enorme momento que atraviesa el ciclo.
Sobre el escenario esperaba una producción sorprendentemente sobria. Sin la gran pantalla habitual, la escenografía descansaba sobre una gran matriz de cubos situada tras la banda, mientras las dos pantallas laterales quedaban reservadas exclusivamente para la realización en directo. Ocho músicos acompañaban al artista, configurando un espectáculo donde la tecnología nunca eclipsaba al verdadero protagonista: la música.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
🔥 Un concierto donde la banda fue tan protagonista como el propio Lenny
Desde los primeros compases de Bring It On quedó claro cuál iba a ser la filosofía del concierto. Lejos de buscar un espectáculo basado en artificios visuales, Lenny Kravitz construyó un directo donde cada instrumento encontraba constantemente su espacio.
Temas como Dig In, TK421 o Always On The Run confirmaron rápidamente esa sensación. La matriz permitía jugar continuamente con colores, profundidad y movimiento, mientras el músico alternaba la guitarra con el pie de micro acercándose constantemente al saxofonista, al bajista o al resto de integrantes de una banda que funcionaba como un único organismo.
Precisamente ahí residía buena parte del atractivo del concierto. No existía una jerarquía excesivamente marcada entre artista y músicos. Cada solo encontraba su espacio, cada instrumento tenía su momento y la realización entendía perfectamente cuándo debía abandonar a Lenny para centrar la atención en cualquiera de sus compañeros. Era un concierto profundamente colectivo.
La Plaza respondió desde muy pronto. Aunque apenas se levantaban teléfonos móviles —una constante que ya veníamos observando durante las últimas jornadas del festival—, los aplausos acompañaban prácticamente cada final de canción. Always On The Run fue uno de los primeros grandes estallidos de la noche, con todo el recinto coreando el nombre del artista mientras él mismo respondía aplaudiendo emocionado.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
❤️ "Otro día para aprender, otro día para amar"
Uno de los momentos que mejor definió el espíritu del concierto llegó tras ese primer gran bloque de canciones. Mientras toda la Plaza coreaba repetidamente "Lenny, Lenny, Lenny", el artista detuvo el espectáculo para dirigirse al público con uno de los discursos más sinceros de la noche.
"Sevilla... Sevilla os quiero. Qué lugar y qué gente más especial. Es una bendición que hoy podamos estar todos aquí juntos", comenzaba diciendo visiblemente emocionado antes de reflexionar sobre la importancia de seguir viviendo plenamente cada día. "Es una bendición despertarse un día más. Otro día para aprender, otro día para amar, otro día para perdonar... sí, tenemos que perdonar. Otro día para vivir."
Aquellas palabras marcaron el tono del resto del concierto. Lenny Kravitz nunca pareció tener prisa. Cada canción respiraba, cada bloque encontraba su tiempo y cada silencio terminaba convirtiéndose en parte del propio espectáculo.
Durante Live, por ejemplo, incluso aprovechó un pequeño problema técnico para preguntar con absoluta naturalidad al equipo si todo funcionaba correctamente antes de continuar. Lejos de romper el ritmo del concierto, ese tipo de detalles reforzaban la sensación de cercanía que transmitía continuamente desde el escenario.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
🎶 Una producción sencilla que supo aprovechar cada rincón de la Plaza
Aunque probablemente fuera una de las producciones más sobrias que hemos visto durante esta edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest, resultó igualmente una de las más inteligentes. La gran protagonista era aquella matriz situada tras la banda, formada por quince módulos perfectamente sincronizados con la iluminación y equipada incluso con cañones de CO₂ perfectamente integrados en la estructura.
Canciones como Fields of Jyo, I Belong To You, Stillness of Heart o Believe demostraron el enorme partido que podía sacarse a un diseño aparentemente minimalista. La iluminación se expandía progresivamente desde el escenario hacia los arcos de la Plaza de España, convirtiendo el monumento en una prolongación natural del espectáculo sin necesidad de recurrir constantemente a grandes pantallas o visuales.
También llamó especialmente nuestra atención el extraordinario trabajo de realización. En todo momento parecía entender exactamente qué buscaba el espectador. Los planos alternaban continuamente entre el artista y los músicos, prestando una atención especial a saxofonistas, trompetistas, coristas o guitarristas, mientras los efectos en blanco y negro, los desenfoques o los marcos aportaban una estética muy cinematográfica.
Durante buena parte del concierto daba incluso la sensación de que la realización formaba parte del rider del artista, tal era el nivel de coordinación entre cámaras, iluminación y desarrollo musical.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
🎷 Rock, soul y funk interpretados desde la absoluta libertad
Si hubo algo que convirtió esta actuación en una experiencia distinta fue la enorme libertad con la que Lenny Kravitz afrontó cada canción. Rara vez interpretaba los temas exactamente igual que en estudio. Los desarrollaba, los alargaba, improvisaba con la banda y permitía que cada músico aportara constantemente nuevos matices.
Eso quedó especialmente patente en Honey, Beyond the 7th Sky, Low o The Chamber, probablemente el bloque musical más sólido de toda la noche. En este último tema apareció además sobre el escenario el cantaor Israel Fernández, completamente vestido de blanco, aportando un inesperado matiz flamenco a una de las composiciones más elegantes del repertorio. Ambos terminaron fundiéndose en un abrazo que el público celebró con una enorme ovación.
Poco después llegaría otra de las imágenes más emotivas del concierto cuando Lenny presentó uno por uno a todos los integrantes de su banda. Vocalistas, metales, teclados, batería, bajo y, finalmente, su propio hermano a la guitarra recibieron una larguísima ovación de una Plaza de España completamente entregada. Muchos de ellos ya actuaban incluso sin camiseta, una consecuencia lógica del intenso calor sevillano, aunque también una imagen perfectamente coherente con ese carácter desenfadado y casi familiar que transmitía continuamente la formación.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
🌟 Let Love Rule cierra otra noche inolvidable para Icónica
La recta final fue una auténtica sucesión de himnos. It Ain't Over 'Til It's Over, Again, American Woman, Fly Away y Are You Gonna Go My Way terminaron de convertir la Plaza de España en una enorme celebración colectiva donde el rock, el soul y el funk convivieron con absoluta naturalidad. Especialmente celebrados fueron Fly Away y Are You Gonna Go My Way, probablemente los dos momentos más explosivos de todo el concierto, con miles de asistentes acompañando al artista entre aplausos constantes.
Tras una breve falsa despedida, Lenny Kravitz regresó al escenario a las 00:06 horas para interpretar Let Love Rule, un cierre perfectamente coherente con todo lo vivido durante las casi dos horas anteriores. "Muchas gracias. Sé que ha sido un día muy caluroso y que muchos lleváis aquí desde hace horas. Gracias por traernos vuestra energía; ahora es nuestro turno de devolveros todo ese cariño", afirmaba antes de despedirse definitivamente de Sevilla.
A las 00:10 horas concluía otra de las grandes noches de Icónica Santalucía Sevilla Fest. Sin grandes artificios escénicos, pero con una banda perfectamente engrasada, una producción que supo aprovechar las posibilidades de la Plaza de España y un repertorio repleto de clásicos, Lenny Kravitz volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes referencias del rock internacional más de tres décadas después de su irrupción en la industria.
En Crowding News seguiremos muy atentos a todo lo que ocurra en Icónica Santalucía Sevilla Fest, ya que la programación no da tregua. El próximo viernes volveremos a la Plaza de España para cubrir el esperado concierto de Hombres G, una banda a la que ya tuvimos el privilegio de acompañar hace tres años durante la celebración de su 40.º aniversario. El sábado será el turno de Antonio Orozco, un artista al que también hemos seguido de cerca durante el último año con coberturas tanto en Noches de la Maestranza como en el Concert Music Festival. Finalmente, el domingo cerraremos la semana junto a Juan Luis Guerra, completando tres nuevas jornadas consecutivas desde Sevilla para seguir contando, desde dentro y con todo detalle, la recta final de una edición histórica del festival.
Crónica pendiente de Actualización
Apenas veinticuatro horas después de la histórica actuación de Robbie Williams, Icónica Santalucía Sevilla Fest volvía a demostrar el enorme nivel internacional que ha adquirido en esta edición con la llegada de Lenny Kravitz, protagonista de nuestra 15.ª cobertura del festival. Si Robbie había abierto el tramo más internacional del ciclo, el estadounidense confirmaba que la Plaza de España vivía una de las semanas más importantes de toda su historia reciente.
El concierto, inicialmente previsto para las 22:30 horas, adelantó finalmente su inicio hasta las 22:19, en una jornada en la que el recinto volvió a presentar un marcado carácter internacional. Muchos asistentes repetían incluso respecto a la noche anterior, aprovechando las dos únicas grandes citas consecutivas que reunían a dos iconos mundiales del rock y el pop. No era para menos. Sevilla acogía una de las tres únicas actuaciones españolas del artista, junto a sus conciertos en Starlite Occident e Iberdrola Music Festival.
Además, una curiosa pregunta recorría las conversaciones entre los asistentes y las redes sociales: ¿saldría Lenny con sus ya icónicos pantalones de cuero pese a las altas temperaturas sevillanas? Una anécdota que reflejaba el ambiente de expectación que rodeaba al artista. Esa expectación terminó traduciéndose en cifras, ya que a las 22:43 horas la organización confirmaba oficialmente el sold out del concierto, con 18.000 asistentes llenando por completo la Plaza de España.
La jornada volvía a prescindir del ya habitual Icónica Lights, mientras la organización nos confirmaba horas antes uno de los grandes hitos de la edición: superado el ecuador del festival, más de 345.000 personas habían pasado ya por la Plaza de España, con más de un 70 % de asistentes sevillanos, unas cifras que explican perfectamente el enorme momento que atraviesa el ciclo.
Sobre el escenario esperaba una producción sorprendentemente sobria. Sin la gran pantalla habitual, la escenografía descansaba sobre una gran matriz de cubos situada tras la banda, mientras las dos pantallas laterales quedaban reservadas exclusivamente para la realización en directo. Ocho músicos acompañaban al artista, configurando un espectáculo donde la tecnología nunca eclipsaba al verdadero protagonista: la música.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
🔥 Un concierto donde la banda fue tan protagonista como el propio Lenny
Desde los primeros compases de Bring It On quedó claro cuál iba a ser la filosofía del concierto. Lejos de buscar un espectáculo basado en artificios visuales, Lenny Kravitz construyó un directo donde cada instrumento encontraba constantemente su espacio.
Temas como Dig In, TK421 o Always On The Run confirmaron rápidamente esa sensación. La matriz permitía jugar continuamente con colores, profundidad y movimiento, mientras el músico alternaba la guitarra con el pie de micro acercándose constantemente al saxofonista, al bajista o al resto de integrantes de una banda que funcionaba como un único organismo.
Precisamente ahí residía buena parte del atractivo del concierto. No existía una jerarquía excesivamente marcada entre artista y músicos. Cada solo encontraba su espacio, cada instrumento tenía su momento y la realización entendía perfectamente cuándo debía abandonar a Lenny para centrar la atención en cualquiera de sus compañeros. Era un concierto profundamente colectivo.
La Plaza respondió desde muy pronto. Aunque apenas se levantaban teléfonos móviles —una constante que ya veníamos observando durante las últimas jornadas del festival—, los aplausos acompañaban prácticamente cada final de canción. Always On The Run fue uno de los primeros grandes estallidos de la noche, con todo el recinto coreando el nombre del artista mientras él mismo respondía aplaudiendo emocionado.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
❤️ "Otro día para aprender, otro día para amar"
Uno de los momentos que mejor definió el espíritu del concierto llegó tras ese primer gran bloque de canciones. Mientras toda la Plaza coreaba repetidamente "Lenny, Lenny, Lenny", el artista detuvo el espectáculo para dirigirse al público con uno de los discursos más sinceros de la noche.
"Sevilla... Sevilla os quiero. Qué lugar y qué gente más especial. Es una bendición que hoy podamos estar todos aquí juntos", comenzaba diciendo visiblemente emocionado antes de reflexionar sobre la importancia de seguir viviendo plenamente cada día. "Es una bendición despertarse un día más. Otro día para aprender, otro día para amar, otro día para perdonar... sí, tenemos que perdonar. Otro día para vivir."
Aquellas palabras marcaron el tono del resto del concierto. Lenny Kravitz nunca pareció tener prisa. Cada canción respiraba, cada bloque encontraba su tiempo y cada silencio terminaba convirtiéndose en parte del propio espectáculo.
Durante Live, por ejemplo, incluso aprovechó un pequeño problema técnico para preguntar con absoluta naturalidad al equipo si todo funcionaba correctamente antes de continuar. Lejos de romper el ritmo del concierto, ese tipo de detalles reforzaban la sensación de cercanía que transmitía continuamente desde el escenario.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
🎶 Una producción sencilla que supo aprovechar cada rincón de la Plaza
Aunque probablemente fuera una de las producciones más sobrias que hemos visto durante esta edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest, resultó igualmente una de las más inteligentes. La gran protagonista era aquella matriz situada tras la banda, formada por quince módulos perfectamente sincronizados con la iluminación y equipada incluso con cañones de CO₂ perfectamente integrados en la estructura.
Canciones como Fields of Jyo, I Belong To You, Stillness of Heart o Believe demostraron el enorme partido que podía sacarse a un diseño aparentemente minimalista. La iluminación se expandía progresivamente desde el escenario hacia los arcos de la Plaza de España, convirtiendo el monumento en una prolongación natural del espectáculo sin necesidad de recurrir constantemente a grandes pantallas o visuales.
También llamó especialmente nuestra atención el extraordinario trabajo de realización. En todo momento parecía entender exactamente qué buscaba el espectador. Los planos alternaban continuamente entre el artista y los músicos, prestando una atención especial a saxofonistas, trompetistas, coristas o guitarristas, mientras los efectos en blanco y negro, los desenfoques o los marcos aportaban una estética muy cinematográfica.
Durante buena parte del concierto daba incluso la sensación de que la realización formaba parte del rider del artista, tal era el nivel de coordinación entre cámaras, iluminación y desarrollo musical.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
🎷 Rock, soul y funk interpretados desde la absoluta libertad
Si hubo algo que convirtió esta actuación en una experiencia distinta fue la enorme libertad con la que Lenny Kravitz afrontó cada canción. Rara vez interpretaba los temas exactamente igual que en estudio. Los desarrollaba, los alargaba, improvisaba con la banda y permitía que cada músico aportara constantemente nuevos matices.
Eso quedó especialmente patente en Honey, Beyond the 7th Sky, Low o The Chamber, probablemente el bloque musical más sólido de toda la noche. En este último tema apareció además sobre el escenario el cantaor Israel Fernández, completamente vestido de blanco, aportando un inesperado matiz flamenco a una de las composiciones más elegantes del repertorio. Ambos terminaron fundiéndose en un abrazo que el público celebró con una enorme ovación.
Poco después llegaría otra de las imágenes más emotivas del concierto cuando Lenny presentó uno por uno a todos los integrantes de su banda. Vocalistas, metales, teclados, batería, bajo y, finalmente, su propio hermano a la guitarra recibieron una larguísima ovación de una Plaza de España completamente entregada. Muchos de ellos ya actuaban incluso sin camiseta, una consecuencia lógica del intenso calor sevillano, aunque también una imagen perfectamente coherente con ese carácter desenfadado y casi familiar que transmitía continuamente la formación.

© Lenny Kravitz en Icónica Sevilla · Lourdes Palacios
🌟 Let Love Rule cierra otra noche inolvidable para Icónica
La recta final fue una auténtica sucesión de himnos. It Ain't Over 'Til It's Over, Again, American Woman, Fly Away y Are You Gonna Go My Way terminaron de convertir la Plaza de España en una enorme celebración colectiva donde el rock, el soul y el funk convivieron con absoluta naturalidad. Especialmente celebrados fueron Fly Away y Are You Gonna Go My Way, probablemente los dos momentos más explosivos de todo el concierto, con miles de asistentes acompañando al artista entre aplausos constantes.
Tras una breve falsa despedida, Lenny Kravitz regresó al escenario a las 00:06 horas para interpretar Let Love Rule, un cierre perfectamente coherente con todo lo vivido durante las casi dos horas anteriores. "Muchas gracias. Sé que ha sido un día muy caluroso y que muchos lleváis aquí desde hace horas. Gracias por traernos vuestra energía; ahora es nuestro turno de devolveros todo ese cariño", afirmaba antes de despedirse definitivamente de Sevilla.
A las 00:10 horas concluía otra de las grandes noches de Icónica Santalucía Sevilla Fest. Sin grandes artificios escénicos, pero con una banda perfectamente engrasada, una producción que supo aprovechar las posibilidades de la Plaza de España y un repertorio repleto de clásicos, Lenny Kravitz volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes referencias del rock internacional más de tres décadas después de su irrupción en la industria.
En Crowding News seguiremos muy atentos a todo lo que ocurra en Icónica Santalucía Sevilla Fest, ya que la programación no da tregua. El próximo viernes volveremos a la Plaza de España para cubrir el esperado concierto de Hombres G, una banda a la que ya tuvimos el privilegio de acompañar hace tres años durante la celebración de su 40.º aniversario. El sábado será el turno de Antonio Orozco, un artista al que también hemos seguido de cerca durante el último año con coberturas tanto en Noches de la Maestranza como en el Concert Music Festival. Finalmente, el domingo cerraremos la semana junto a Juan Luis Guerra, completando tres nuevas jornadas consecutivas desde Sevilla para seguir contando, desde dentro y con todo detalle, la recta final de una edición histórica del festival.







