Superado ya el ecuador de Icónica Santalucía Sevilla Fest, el festival afrontaba una de las semanas más esperadas y ambiciosas de toda su programación. Tras varias jornadas protagonizadas por artistas nacionales y latinoamericanos, el ciclo sevillano iniciaba ahora su tramo más internacional, el que terminaría de confirmar el carácter global que ha adquirido el festival en los últimos años. La responsabilidad de abrir este bloque recaía sobre Robbie Williams, en la que suponía ya nuestra 14.ª cobertura del ciclo, antes de regresar apenas veinticuatro horas después para vivir otra gran cita internacional junto a Lenny Kravitz.
La apertura de puertas estaba prevista para las 20:00 horas y desde bastante antes ya era evidente que la noche sería distinta a las anteriores. A diferencia de otras jornadas, el recinto reunía a una enorme cantidad de asistentes extranjeros, algo completamente lógico si tenemos en cuenta que Sevilla acogía la única fecha española propia de la gira del artista británico, aunque también se presentará en Julio en el festival BBK (Bilbao). Su tour recorre Alemania, Italia, Bélgica, Dinamarca, Suiza e incluso buena parte de Latinoamérica, con paradas en Chile, Argentina o México, convirtiendo la Plaza de España en un auténtico punto de encuentro para seguidores llegados desde numerosos rincones del mundo.
La última actuación de Robbie Williams en nuestro país se había producido apenas un año antes, en julio de 2025, sobre el escenario del RCDE Stadium de Cornellà. Sin embargo, esta cita sevillana ofrecía un atractivo completamente diferente gracias al incomparable marco de la Plaza de España. Además, durante toda la jornada el artista había ocupado titulares en prácticamente todos los medios nacionales después de que el día anterior fuese visto paseando por las calles de Sevilla y deteniéndose espontáneamente a cantar junto a un músico callejero, una escena que terminó de conquistar a la ciudad incluso antes de comenzar el espectáculo.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Como ya se había convertido en tradición durante esta edición, el Icónica Lights volvió a servir como antesala del concierto. En esta ocasión arrancó a las 22:15 horas, algo antes de lo habitual, acompañado por la banda sonora de Star Wars y un espectacular despliegue lumínico que aprovechaba, una vez más, todas las posibilidades arquitectónicas de la Plaza de España. Mientras las iniciales "R" y "W" aparecían proyectadas a ambos lados del escenario, el público esperaba con absoluta expectación la aparición del británico.
A nivel escenográfico, Robbie Williams apostaba por una propuesta mucho más elegante que aparatosa. El escenario estaba presidido por una gran escalera central que descendía hacia un provocador situado varios metros por delante del escenario principal, además de una importante infraestructura técnica propia que desde el FOH ya dejaba entrever la dimensión internacional de la gira. Una enorme crew técnica, abundante equipamiento propio y una producción perfectamente adaptada al recinto completaban una propuesta que no necesitaba grandes artificios para resultar espectacular.
🎤 Un entertainer irrepetible desde el primer minuto
A las 22:36 horas comenzaba finalmente el concierto con Let Me Entertain You. Robbie Williams aparecía vestido completamente de rojo, acompañado por un amplio cuerpo de bailarines vestidos de negro, mientras la Plaza de España se iluminaba con haces de luz blancos y una realización en directo que fragmentaba continuamente la imagen mediante filtros en blanco y negro y tonalidades rojizas. Desde el primer instante quedó claro que no estábamos únicamente ante un concierto, sino ante un auténtico espectáculo de entretenimiento concebido hasta el más mínimo detalle.
La energía no tardó en apoderarse del recinto. Durante Rocket, los visuales adquirían todavía mayor protagonismo mientras las bailarinas aparecían portando grandes banderas con las iniciales RW, integrando perfectamente la escenografía con el monumento sevillano. Una vez más, la Plaza de España dejaba de ser un simple fondo para convertirse en un elemento activo dentro del propio espectáculo, algo que ya habíamos destacado en otras grandes producciones del festival.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Tras el primer blackout llegaría uno de los momentos que mejor resumían la personalidad del artista. Entre bromas sobre el intenso calor sevillano, Robbie confesaba con absoluta naturalidad que ya tenía 52 años, preguntaba cuánto tiempo llevaba esperando el público bajo las altas temperaturas y saludaba incluso, entre risas, a un supuesto antiguo conocido al que aseguraba haber reconocido entre el público. Después definía la noche como una auténtica "carta de amor al entretenimiento", preguntándose continuamente qué era realmente entretener y demostrando que esa sigue siendo precisamente su mayor virtud.
Lejos de limitarse a interpretar canciones, Robbie convirtió cada intervención entre temas en un pequeño espectáculo. Jugó constantemente con el público mediante ejercicios de crowd control, comparó la espontaneidad del público español con la frialdad que, según él, había encontrado días antes en Alemania y terminó confesando que, después de tantos años de carrera, seguía subiéndose a los escenarios no por la fama ni por el dinero, sino porque necesitaba seguir haciendo aquello que mejor sabía hacer.
🎭 Un concierto construido como una conversación con Sevilla
Con Rock DJ la producción volvía a crecer visualmente gracias a enormes ventanales proyectados sobre las pantallas y una coreografía constante del cuerpo de baile. Poco después, el tono cambiaba completamente con Love My Life, momento que Robbie aprovechaba para abrir una de las partes más personales de la noche. Antes de comenzar explicaba que aquella canción estaba dedicada a su mujer y reconocía que su vida únicamente comenzó a tener verdadero sentido cuando conoció a su familia y nacieron sus cuatro hijos. "Esta canción es para mis hijos... y para los vuestros", confesaba antes de emocionar a toda la Plaza.
Ese equilibrio entre espectáculo y cercanía continuó durante Pretty Face, donde desaparecía prácticamente todo el cuerpo de baile para dejar el protagonismo a la banda y a las coristas. Solo durante el estribillo regresaban los bailarines ocupando el provocador situado frente al escenario principal, demostrando que la producción sabía perfectamente cuándo debía crecer y cuándo desaparecer para dejar hablar únicamente a la música.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Uno de los momentos más memorables llegó cuando Robbie decidió improvisar un auténtico diálogo musical con Sevilla. Preguntó al público cuáles eran sus canciones favoritas y comenzó a interpretar fragmentos de Better Man, Sexed Up, Candy o Relight, reaccionando continuamente a las peticiones de los asistentes. Incluso bromeó con una seguidora llegada desde Canadá mientras recordaba cómo una emisora de radio llegó a rechazar uno de sus temas simplemente por incluir la palabra "shit". Todo ello acompañado de un humor constante que hizo que el concierto avanzara con absoluta naturalidad.
Precisamente esa cercanía fue uno de los aspectos que más llamó nuestra atención. Robbie Williams nunca dio la sensación de estar actuando para miles de personas, sino de mantener una conversación continua con Sevilla. Cada comentario generaba una respuesta, cada gesto encontraba un aplauso y cada improvisación parecía formar parte de un guion perfectamente calculado para que el público sintiera que estaba viviendo una experiencia única.
✨ Una producción elegante que convirtió la Plaza de España en parte del espectáculo
Aunque la escenografía no buscaba impresionar mediante grandes estructuras, sí resultó evidente el enorme trabajo realizado para adaptar el espectáculo a un recinto tan singular como la Plaza de España. La combinación entre iluminación, visuales y realización consiguió que prácticamente cada canción adquiriera una identidad propia sin romper nunca la coherencia estética del concierto.
Something Beautiful fue uno de los mejores ejemplos. Iluminado únicamente por un haz de luz desde el provocador, acompañado principalmente por el piano, Robbie descendía hasta el foso para abrazar a los aficionados de las primeras filas, recoger una camiseta de la selección española e incluso continuar cantando con absoluta naturalidad después de que el micrófono se le escapara accidentalmente de las manos. Todo ello mientras la iluminación amarilla iba conquistando progresivamente tanto el escenario como el monumento sevillano.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Poco después llegaría Millennium, probablemente uno de los momentos visualmente más potentes de toda la noche. Un enorme órgano dorado presidía las pantallas mientras seis bailarinas, completamente vestidas de oro, parecían elevarse sobre el escenario gracias a unas plataformas prácticamente invisibles para el espectador. La producción demostraba nuevamente cómo utilizar la monumentalidad del recinto sin necesidad de saturarlo de elementos escénicos.
El espectáculo continuó creciendo con New York, New York, donde Robbie reaparecía vestido completamente de rosa, acompañado de referencias visuales a casinos, rascacielos y la ciudad neoyorquina. Poco después llegaría otro de los momentos más originales de toda la noche con la presentación de la banda. Lejos de limitarse a presentar uno por uno a sus músicos, el británico organizó una especie de competición improvisada donde cada integrante interpretaba grandes clásicos como We Will Rock You, YMCA o Hey Jude, consiguiendo que toda la Plaza terminara cantando y balanceando los brazos al unísono.
❤️ El lado más humano de Robbie Williams conquistó Sevilla
Si algo terminó diferenciando este concierto fue la enorme facilidad del británico para alternar el humor con momentos profundamente emocionales. Uno de ellos llegó durante She's The One, cuando Robbie bajó nuevamente al foso para escoger a una espectadora sevillana llamada Carmen. Ambos interpretaron buena parte del tema abrazados mientras la realización en directo proyectaba delicadas flores alrededor de su imagen y el escenario se teñía de suaves tonos rosados.
Al finalizar la canción, el artista agradeció públicamente el respeto mostrado por el resto del público hacia Carmen antes de dar paso a uno de los discursos más sinceros de toda la noche. Recordó emocionado a su padre, actualmente enfermo de Parkinson, explicó cómo siempre le enseñó a intentar ser el mejor en aquello que hiciera y confesó que sigue sintiéndose profundamente orgulloso cada vez que lo ve observándole desde primera fila. Aquellas palabras sirvieron como introducción a My Way, una interpretación especialmente íntima donde las pantallas comenzaron a mostrar imágenes de su familia, de sus hijos y de algunos de los momentos más importantes de su vida personal.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Fue probablemente el instante más humano de toda la noche. Durante unos minutos desapareció la gran estrella internacional para dejar paso simplemente a un hijo, un padre y un hombre agradecido por todo lo vivido. El silencio con el que la Plaza de España acompañó aquella interpretación fue una de las mejores muestras del respeto que el público mostró durante todo el concierto.
🌟 'Angels' pone el broche a una noche inolvidable en Sevilla
La recta final recuperó el gran despliegue visual con Feel, donde el escenario alternó continuamente entre verdes y rojos, acompañado de importantes efectos de CO₂ perfectamente sincronizados con el desarrollo del tema. Antes de comenzar, Robbie quiso agradecer nuevamente el cariño recibido por el público español, asegurando que siempre hacen sentir a todo su equipo "como en casa", además de bromear nuevamente con el fútbol español.
Finalmente llegaría el momento que todo el mundo esperaba. Angels comenzó prácticamente a capela mientras miles de teléfonos móviles iluminaban la Plaza de España convertidos en un inmenso cielo de luces. Las pantallas proyectaban galaxias, nubes y enormes alas de ángel en blanco y negro, mientras el público asumía de forma natural buena parte del protagonismo interpretando uno de los himnos más importantes de la música británica de las últimas décadas.
A las 00:10 horas concluía una de las noches más especiales de toda esta edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest. Robbie Williams demostró que no hacen falta enormes artificios para construir un espectáculo memorable cuando existe una producción inteligente, una banda sobresaliente y un artista capaz de conectar con miles de personas únicamente a través de su personalidad. Sevilla respondió desde el primer minuto y el británico correspondió ofreciendo un concierto que difícilmente olvidarán quienes tuvieron la oportunidad de vivirlo.
Y el festival apenas daba un respiro. El tramo más internacional de Icónica acababa de comenzar y, apenas veinticuatro horas después, volveríamos a la Plaza de España para nuestra 15.ª cobertura, esta vez junto a otra leyenda de la música internacional: Lenny Kravitz.
Superado ya el ecuador de Icónica Santalucía Sevilla Fest, el festival afrontaba una de las semanas más esperadas y ambiciosas de toda su programación. Tras varias jornadas protagonizadas por artistas nacionales y latinoamericanos, el ciclo sevillano iniciaba ahora su tramo más internacional, el que terminaría de confirmar el carácter global que ha adquirido el festival en los últimos años. La responsabilidad de abrir este bloque recaía sobre Robbie Williams, en la que suponía ya nuestra 14.ª cobertura del ciclo, antes de regresar apenas veinticuatro horas después para vivir otra gran cita internacional junto a Lenny Kravitz.
La apertura de puertas estaba prevista para las 20:00 horas y desde bastante antes ya era evidente que la noche sería distinta a las anteriores. A diferencia de otras jornadas, el recinto reunía a una enorme cantidad de asistentes extranjeros, algo completamente lógico si tenemos en cuenta que Sevilla acogía la única fecha española propia de la gira del artista británico, aunque también se presentará en Julio en el festival BBK (Bilbao). Su tour recorre Alemania, Italia, Bélgica, Dinamarca, Suiza e incluso buena parte de Latinoamérica, con paradas en Chile, Argentina o México, convirtiendo la Plaza de España en un auténtico punto de encuentro para seguidores llegados desde numerosos rincones del mundo.
La última actuación de Robbie Williams en nuestro país se había producido apenas un año antes, en julio de 2025, sobre el escenario del RCDE Stadium de Cornellà. Sin embargo, esta cita sevillana ofrecía un atractivo completamente diferente gracias al incomparable marco de la Plaza de España. Además, durante toda la jornada el artista había ocupado titulares en prácticamente todos los medios nacionales después de que el día anterior fuese visto paseando por las calles de Sevilla y deteniéndose espontáneamente a cantar junto a un músico callejero, una escena que terminó de conquistar a la ciudad incluso antes de comenzar el espectáculo.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Como ya se había convertido en tradición durante esta edición, el Icónica Lights volvió a servir como antesala del concierto. En esta ocasión arrancó a las 22:15 horas, algo antes de lo habitual, acompañado por la banda sonora de Star Wars y un espectacular despliegue lumínico que aprovechaba, una vez más, todas las posibilidades arquitectónicas de la Plaza de España. Mientras las iniciales "R" y "W" aparecían proyectadas a ambos lados del escenario, el público esperaba con absoluta expectación la aparición del británico.
A nivel escenográfico, Robbie Williams apostaba por una propuesta mucho más elegante que aparatosa. El escenario estaba presidido por una gran escalera central que descendía hacia un provocador situado varios metros por delante del escenario principal, además de una importante infraestructura técnica propia que desde el FOH ya dejaba entrever la dimensión internacional de la gira. Una enorme crew técnica, abundante equipamiento propio y una producción perfectamente adaptada al recinto completaban una propuesta que no necesitaba grandes artificios para resultar espectacular.
🎤 Un entertainer irrepetible desde el primer minuto
A las 22:36 horas comenzaba finalmente el concierto con Let Me Entertain You. Robbie Williams aparecía vestido completamente de rojo, acompañado por un amplio cuerpo de bailarines vestidos de negro, mientras la Plaza de España se iluminaba con haces de luz blancos y una realización en directo que fragmentaba continuamente la imagen mediante filtros en blanco y negro y tonalidades rojizas. Desde el primer instante quedó claro que no estábamos únicamente ante un concierto, sino ante un auténtico espectáculo de entretenimiento concebido hasta el más mínimo detalle.
La energía no tardó en apoderarse del recinto. Durante Rocket, los visuales adquirían todavía mayor protagonismo mientras las bailarinas aparecían portando grandes banderas con las iniciales RW, integrando perfectamente la escenografía con el monumento sevillano. Una vez más, la Plaza de España dejaba de ser un simple fondo para convertirse en un elemento activo dentro del propio espectáculo, algo que ya habíamos destacado en otras grandes producciones del festival.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Tras el primer blackout llegaría uno de los momentos que mejor resumían la personalidad del artista. Entre bromas sobre el intenso calor sevillano, Robbie confesaba con absoluta naturalidad que ya tenía 52 años, preguntaba cuánto tiempo llevaba esperando el público bajo las altas temperaturas y saludaba incluso, entre risas, a un supuesto antiguo conocido al que aseguraba haber reconocido entre el público. Después definía la noche como una auténtica "carta de amor al entretenimiento", preguntándose continuamente qué era realmente entretener y demostrando que esa sigue siendo precisamente su mayor virtud.
Lejos de limitarse a interpretar canciones, Robbie convirtió cada intervención entre temas en un pequeño espectáculo. Jugó constantemente con el público mediante ejercicios de crowd control, comparó la espontaneidad del público español con la frialdad que, según él, había encontrado días antes en Alemania y terminó confesando que, después de tantos años de carrera, seguía subiéndose a los escenarios no por la fama ni por el dinero, sino porque necesitaba seguir haciendo aquello que mejor sabía hacer.
🎭 Un concierto construido como una conversación con Sevilla
Con Rock DJ la producción volvía a crecer visualmente gracias a enormes ventanales proyectados sobre las pantallas y una coreografía constante del cuerpo de baile. Poco después, el tono cambiaba completamente con Love My Life, momento que Robbie aprovechaba para abrir una de las partes más personales de la noche. Antes de comenzar explicaba que aquella canción estaba dedicada a su mujer y reconocía que su vida únicamente comenzó a tener verdadero sentido cuando conoció a su familia y nacieron sus cuatro hijos. "Esta canción es para mis hijos... y para los vuestros", confesaba antes de emocionar a toda la Plaza.
Ese equilibrio entre espectáculo y cercanía continuó durante Pretty Face, donde desaparecía prácticamente todo el cuerpo de baile para dejar el protagonismo a la banda y a las coristas. Solo durante el estribillo regresaban los bailarines ocupando el provocador situado frente al escenario principal, demostrando que la producción sabía perfectamente cuándo debía crecer y cuándo desaparecer para dejar hablar únicamente a la música.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Uno de los momentos más memorables llegó cuando Robbie decidió improvisar un auténtico diálogo musical con Sevilla. Preguntó al público cuáles eran sus canciones favoritas y comenzó a interpretar fragmentos de Better Man, Sexed Up, Candy o Relight, reaccionando continuamente a las peticiones de los asistentes. Incluso bromeó con una seguidora llegada desde Canadá mientras recordaba cómo una emisora de radio llegó a rechazar uno de sus temas simplemente por incluir la palabra "shit". Todo ello acompañado de un humor constante que hizo que el concierto avanzara con absoluta naturalidad.
Precisamente esa cercanía fue uno de los aspectos que más llamó nuestra atención. Robbie Williams nunca dio la sensación de estar actuando para miles de personas, sino de mantener una conversación continua con Sevilla. Cada comentario generaba una respuesta, cada gesto encontraba un aplauso y cada improvisación parecía formar parte de un guion perfectamente calculado para que el público sintiera que estaba viviendo una experiencia única.
✨ Una producción elegante que convirtió la Plaza de España en parte del espectáculo
Aunque la escenografía no buscaba impresionar mediante grandes estructuras, sí resultó evidente el enorme trabajo realizado para adaptar el espectáculo a un recinto tan singular como la Plaza de España. La combinación entre iluminación, visuales y realización consiguió que prácticamente cada canción adquiriera una identidad propia sin romper nunca la coherencia estética del concierto.
Something Beautiful fue uno de los mejores ejemplos. Iluminado únicamente por un haz de luz desde el provocador, acompañado principalmente por el piano, Robbie descendía hasta el foso para abrazar a los aficionados de las primeras filas, recoger una camiseta de la selección española e incluso continuar cantando con absoluta naturalidad después de que el micrófono se le escapara accidentalmente de las manos. Todo ello mientras la iluminación amarilla iba conquistando progresivamente tanto el escenario como el monumento sevillano.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Poco después llegaría Millennium, probablemente uno de los momentos visualmente más potentes de toda la noche. Un enorme órgano dorado presidía las pantallas mientras seis bailarinas, completamente vestidas de oro, parecían elevarse sobre el escenario gracias a unas plataformas prácticamente invisibles para el espectador. La producción demostraba nuevamente cómo utilizar la monumentalidad del recinto sin necesidad de saturarlo de elementos escénicos.
El espectáculo continuó creciendo con New York, New York, donde Robbie reaparecía vestido completamente de rosa, acompañado de referencias visuales a casinos, rascacielos y la ciudad neoyorquina. Poco después llegaría otro de los momentos más originales de toda la noche con la presentación de la banda. Lejos de limitarse a presentar uno por uno a sus músicos, el británico organizó una especie de competición improvisada donde cada integrante interpretaba grandes clásicos como We Will Rock You, YMCA o Hey Jude, consiguiendo que toda la Plaza terminara cantando y balanceando los brazos al unísono.
❤️ El lado más humano de Robbie Williams conquistó Sevilla
Si algo terminó diferenciando este concierto fue la enorme facilidad del británico para alternar el humor con momentos profundamente emocionales. Uno de ellos llegó durante She's The One, cuando Robbie bajó nuevamente al foso para escoger a una espectadora sevillana llamada Carmen. Ambos interpretaron buena parte del tema abrazados mientras la realización en directo proyectaba delicadas flores alrededor de su imagen y el escenario se teñía de suaves tonos rosados.
Al finalizar la canción, el artista agradeció públicamente el respeto mostrado por el resto del público hacia Carmen antes de dar paso a uno de los discursos más sinceros de toda la noche. Recordó emocionado a su padre, actualmente enfermo de Parkinson, explicó cómo siempre le enseñó a intentar ser el mejor en aquello que hiciera y confesó que sigue sintiéndose profundamente orgulloso cada vez que lo ve observándole desde primera fila. Aquellas palabras sirvieron como introducción a My Way, una interpretación especialmente íntima donde las pantallas comenzaron a mostrar imágenes de su familia, de sus hijos y de algunos de los momentos más importantes de su vida personal.

© Robbie Williams en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Fue probablemente el instante más humano de toda la noche. Durante unos minutos desapareció la gran estrella internacional para dejar paso simplemente a un hijo, un padre y un hombre agradecido por todo lo vivido. El silencio con el que la Plaza de España acompañó aquella interpretación fue una de las mejores muestras del respeto que el público mostró durante todo el concierto.
🌟 'Angels' pone el broche a una noche inolvidable en Sevilla
La recta final recuperó el gran despliegue visual con Feel, donde el escenario alternó continuamente entre verdes y rojos, acompañado de importantes efectos de CO₂ perfectamente sincronizados con el desarrollo del tema. Antes de comenzar, Robbie quiso agradecer nuevamente el cariño recibido por el público español, asegurando que siempre hacen sentir a todo su equipo "como en casa", además de bromear nuevamente con el fútbol español.
Finalmente llegaría el momento que todo el mundo esperaba. Angels comenzó prácticamente a capela mientras miles de teléfonos móviles iluminaban la Plaza de España convertidos en un inmenso cielo de luces. Las pantallas proyectaban galaxias, nubes y enormes alas de ángel en blanco y negro, mientras el público asumía de forma natural buena parte del protagonismo interpretando uno de los himnos más importantes de la música británica de las últimas décadas.
A las 00:10 horas concluía una de las noches más especiales de toda esta edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest. Robbie Williams demostró que no hacen falta enormes artificios para construir un espectáculo memorable cuando existe una producción inteligente, una banda sobresaliente y un artista capaz de conectar con miles de personas únicamente a través de su personalidad. Sevilla respondió desde el primer minuto y el británico correspondió ofreciendo un concierto que difícilmente olvidarán quienes tuvieron la oportunidad de vivirlo.
Y el festival apenas daba un respiro. El tramo más internacional de Icónica acababa de comenzar y, apenas veinticuatro horas después, volveríamos a la Plaza de España para nuestra 15.ª cobertura, esta vez junto a otra leyenda de la música internacional: Lenny Kravitz.







