© Redes Concert Music Festival / Crowding News
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«Es mi primera vez en Cádiz»: Rusowsky debuta en Concert Music Festival junto a Judeline

«Es mi primera vez en Cádiz»: Rusowsky debuta en Concert Music Festival junto a Judeline

«Es mi primera vez en Cádiz»: Rusowsky debuta en Concert Music Festival junto a Judeline

Han pasado apenas diez días desde que Chiclana descubriera cuánto había crecido Lucho RK desde su debut en el festival y solo dos desde que Manuel Turizo confirmara, con dos discos nuevos bajo el brazo, que ya no volvía a presentarse sino a que lo reconocieran. Concert Music Festival encara así el tramo final de su séptima edición, camino del 17 de agosto y del doble cierre de Lola Índigo, y la noche del domingo llegaba un nombre que rompía con todo lo anterior: Rusowsky, el artista que en poco más de un año ha pasado de publicar su disco debut a colgar el cartel de sold out en el Movistar Arena de Madrid, pisaba por primera vez en su vida la provincia de Cádiz.

Lo dijo él mismo nada más aparecer en escena, sin que hiciera falta preguntárselo: "Bueno, bueno, bueno, bueno. ¿Qué pasó, Chiclana? What's up? Estoy muy contento de estar aquí hoy, porque es mi primera vez en Cádiz, en toda mi vida. Hace como un añito que saqué mi primer disco: Daisy. Y bueno, vamos a cantar mis cancioncitas, espero que lo paséis bien, gracias por venir."

Ese disco, DAISY, publicado por Warner en mayo de 2025, es la obra que ha convertido a Ruslán Mediavilla en una de las voces más citadas del pop alternativo español, y el motor detrás del Daisy Tour, la gira que esta noche llegaba, por primera vez, a la provincia de Cádiz.

🎸 Un hombre, una guitarra y un escenario que se apaga antes de empezar

El concierto arrancó a las 22:15 horas con una introducción que ya anunciaba el tono de la noche: Rusowsky en primer plano, antes de que el escenario se apagara por completo y él apareciera ya en escena físicamente. Con "Johnny Glamour" bajo un único haz de luz en el centro del escenario —nada de foco desde el FOH, nada de pantallas laterales, solo oscuridad y su silueta— abrió una canción que, aunque pocos lo notaran entre el público, samplea "Kusha las payas" de Las Ketchup: un guiño generacional que, meses antes, en el Movistar Arena de Madrid, había llevado a las propias Ketchup a subir al escenario para cantarla en directo. En Chiclana no hubo esa aparición, pero el gesto seguía ahí, escondido en la base del tema.

Con "ALTAGAMA" llegó la primera guitarra de la noche, bajo cuatro haces de luz hasta que a mitad de canción se encendieron las pantallas, con el público escuchando atento y aplaudiendo al cierre. En el escenario, apenas un bajista, un pianista y un batería situados en un segundo nivel: la producción, deliberadamente sencilla, dejaba todo el peso sobre él, coherente con la manera en que el propio Rusowsky ha descrito siempre su forma de trabajar: "yo no tengo ni idea de producir, ni de usar plugins, soy muy cuchara de palo". "CELL" mantuvo la guitarra y cambió el esquema lumínico a luces blancas desde arriba y seis haces traseros, con las pantallas apagadas. El tema, escrito junto a TRISTÁN!, habla de la asfixia de las relaciones mediadas por el móvil, aunque esta noche su coautor no subió al escenario. Llegó después "brujita", uno de sus primeros temas, publicado en 2023, antes incluso de que existiera DAISY: "Vamos Chiclana, movemos el culillo ya o qué", lanzó, mientras al fondo se proyectaba la silueta de una chica con tacones rojos y vestido color bronce y el escenario se teñía de celeste.


© Rusowsky en Concert Music Festival · Redes

🖥️ Memes, monos y una cocina que nos traga a todos

"4Daisy" trajo consigo la primera realización en directo de la noche: una operaria de cámara apareció en un lateral del escenario, la imagen de Rusowsky, proyectada con efectos de brillo superpuestos, mientras el público gritaba nada más reconocer los primeros acordes de una de las canciones más tristes del disco. El título del álbum, dice Rusowsky, es pura coincidencia con "Daisy Bell", la canción que HAL 9000 canta al apagarse en 2001: Una Odisea del Espacio — aunque reconoce que le encaja. "SOPHIA" cambió el registro hacia algo más bailable —luces amarillas, un pulso casi bachatero— antes de que "pink + pink", con su intro de "I just wanna dance all night" y su estética de recortes de los años 2000 proyectados en pantalla, envolviera el escenario en rosa.

Fue con "99%" cuando la producción se permitió su tramo más caótico y también más personal del artista: caminando lento por el escenario, iluminado por primera vez en las cámaras laterales, mientras el estribillo hacía que todo Chiclana balanceara las manos de un lado a otro. El interludio que siguió fue puro universo Rusowsky: flashes blancos, saltos —esos saltos ya reconocibles como suyos—, y en pantalla volvió a aparecer la misma figura de la introducción, esta vez pidiendo silencio antes de colarnos en una cocina, entre una nevera y un microondas, para acabar "tragándonos" dentro de él entre vueltas y un "bye" de despedida. Cerraba con un mensaje mandando un beso —con ese emoji ya arqueológico de los 2000— y una sucesión de memes de monos: uno fumando, otro viendo el atardecer, uno con una cita de James. Acto seguido, en bucle, "Now, bitch, shut up", mientras todo el recinto saltaba bajo luces amarillas y blancas.

🍹 Un tema de 2021 y un aplauso para Pablo

"Liit", uno de sus temas más celebrados —de 2021, cuando Rusowsky todavía era una promesa underground sin disco propio—, llegó bajo luces naranjas, rojas y amarillas, con él paseándose de lado a lado del escenario mientras el ambiente se volvía puramente festivo. Le siguió "sukkKK!!", su colaboración con La Zowi, que rompió deliberadamente con todo lo anterior: imágenes de muñecas y bebés, luces rojas, texto gritando en pantalla, los músicos bailando y el propio Rusowsky saltando mientras Chiclana entera pegaba botes. La Zowi no subió al escenario esta noche —a diferencia de lo ocurrido meses antes en el Movistar Arena, donde sí fue invitada sorpresa—, pero el tema no perdió intensidad por ello.

El interludio que llegó a continuación fue, de toda la noche, el más pequeño y el más entrañable: música celestial, todo apagado, y una petición sencilla — un aplauso para Pablo, "el mejor backliner", dijo, en uno de esos gestos que rara vez llegan al escenario y que aquí sí encontraron su hueco.


© Rusowsky en Concert Music Festival · Redes

🐱 El aplauso para un amigo que faltaba y la amiga que sí vino

Si algo distinguió esta fecha de Cádiz del resto del Daisy Tour fue una ausencia. Ralphie Choo es, junto a Rusowsky, cofundador del colectivo Rusia-IDK —el germen madrileño donde también conviven TRISTÁN!, DRUMMIE y mori— y su cómplice artístico desde que grabaron juntos "Dolores" en 2020. A él lo vimos brillar junto a Judeline en la noche inaugural del POPCAAC de Sevilla. En el Movistar Arena de Madrid y en el Sant Jordi Club de Barcelona había subido al escenario para cantar con Rusowsky "BBY ROMEO" y la propia "Dolores". En Chiclana, no. "Bueno, voy a pedir un aplausito para Ralphie, que no ha podido venir hoy", anunció Rusowsky antes de "BBY ROMEO" —interpretada a capela con la guitarra hasta que rompía el beat—, mientras el público coreaba su nombre. "Como no ha venido, aprovechamos y nos cantamos otra. Una que se llama...", añadió, dando paso a "GATA", con visuales de gatos proyectados y la operadora de cámara de vuelta en escena. "Necesito otro aplausito para mi Ralphie", repitió, antes de anunciar que sí había alguien dispuesta a llenar ese hueco: "Por favor, un fuerte ruido para Judeline."

La aparición de Judeline no era un gesto cualquiera. Un año antes, casi en estas mismas fechas, Crowding News había cubierto su propio concierto en este festival: la presentación en directo de Bodhiria en Sancti Petri, un concierto que definimos entonces como la consagración escénica de una de las voces más singulares del pop español actual. Judeline, Rusowsky y Ralphie Choo forman parte de la misma generación de artistas que ha reescrito las reglas del pop alternativo español desde Madrid y Cádiz, y ese vínculo va más allá de la amistad: Rusowsky, Ralphie Choo y DRUMMIE participaron en la producción de Bodhiria. Esta noche, esa relación se hizo carne sobre el escenario con "Heavenly", el tema que Judeline escribió para su propio disco y que ambos interpretaron juntos, sus voces complementándose bajo luces celestes y azuladas. "Un ruido que está el Rus en mi tierra", gritó ella antes de que se despidieran abrazados. "Os quiero, Chiclana", añadió, ya con el público rendido.

🕯️ El momento romántico del concierto

Con Judeline ya fuera de escena, Rusowsky introdujo el tramo más íntimo de la noche: "Bueno, a ver, hemos llegado al momento romántico del concierto, en el que todo el mundo pone las linternas, las lucecitas...". "mwah :3" empezó a piano, bajo dos haces de luz celeste, hasta un blackout tras el que la retomó bajo azules, con visuales de amistad y de videojuegos de disparos de fondo, antes de virar hacia una versión techno del mismo tema. Fue en ese silencio a media luz cuando pidió, sin gritar, "un fuerte ruido de toda la gente que está por ahí atrás, que no la veo" — el tipo de detalle que, en un escenario tan reducido en producción como el de esta noche, se sentía casi de sala pequeña.


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🌅 malibU, la despedida a la banda y un final sin Ralphie

A las 23:21 horas llegó "malibU", convertida este año en su tema más viral gracias a TikTok, con menciones propias a "mi Tatiana" y "mi Daisy". Sonó, con cierta ironía, bajo el despliegue de luces más intenso de toda la noche: todo amarillo, el público entero coreando, la pantalla combinando realización en directo con la letra proyectada. "Vale, vamos a cantar la última y nos vamos. Gracias por venir, hoy, Chiclana, maravilloso", anunció, aunque todavía quedaban dos canciones por delante.

"Dolores", de 2020, es la primera colaboración que grabó junto a Ralphie Choo, y la misma con la que, un año antes, había cerrado su Tiny Desk Concert para NPR. Sonó esta noche bajo luces rojas mientras presentaba, uno a uno, a los integrantes de su banda, pidiendo aplausos para cada uno de ellos. Ralphie seguía sin aparecer, la ausencia ya asumida como parte de esta fecha concreta del Daisy Tour, pero el tema no perdió su peso emocional. "Bueno, Chiclana, esto ha sido todo, nos vemos en la siguiente, espero. Muchas emociones, diversión... Nos vemos, muaw", se despidió, retomando después el final de "Dolores" a modo de coda. A las 23:30 horas, con "valentino", el concierto llegaba a su fin.

🌊 Lo que Cádiz vio y lo que no

Lo que Chiclana presenció esta noche fue una versión deliberadamente reducida del Daisy Tour: sin el despliegue de seis coristas y trajes de lentejuelas del Movistar Arena, sin Ralphie Choo, La Zowi ni Tristán, sin la decena de invitados que se han ido sumando en otras paradas de la gira.

Una gira que arrancó en septiembre de 2025, recorrió Latinoamérica y Europa, y cerrará en septiembre en el Parc del Fòrum de Barcelona. Lo que sí tuvo, y en eso ninguna otra fecha de la gira la ha igualado todavía, fue a Judeline devolviéndole el favor a un amigo en la tierra de ella, y a un Rusowsky que, pese al formato más pequeño, encontró tiempo para agradecer a su equipo, para pedir un aplauso para su técnico de sonido y para reconocer, sin necesidad de forzarlo, que aquella era su primera vez en una provincia entera de España.

Concert Music Festival continúa su séptima edición en Sancti Petri hasta el 17 de agosto, cuando Lola Índigo cierre el ciclo por partida doble. Seguiremos contando lo que queda de festival.

José Antonio C.

Director

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