Mikel Izal convierte Sevilla en confesionario emocional antes de su gran final en Madrid

Mikel Izal convierte Sevilla en confesionario emocional antes de su gran final en Madrid

Mikel Izal convierte Sevilla en confesionario emocional antes de su gran final en Madrid

sábado, 28 de febrero de 2026

28 de febrero de 2026

El pasado 26 de febrero, el CITE de Sevilla acogió la penúltima parada de la gira de Mikel Izal antes de su desembarco final en el Movistar Arena el día 28. Con más de 3.000 localidades vendidas y el cartel de sold out colgado desde días antes, la cita sevillana se convirtió en algo más que un concierto: fue una celebración anticipada, un ejercicio de memoria y una catarsis colectiva.

Desde nuestra mirada, lo que se vivió en Sevilla no fue simplemente el paso de una gira exitosa, sino la consolidación definitiva de una narrativa artística. Izal no está cerrando solo una serie de fechas; está ordenando emocionalmente veinte años de escenarios, desde aquellas salas diminutas hasta los grandes recintos que ahora pisa con naturalidad.

🌑 Capítulo I: El Miedo, cuando el silencio pesa más que el ruido

A las 21:00 en punto, con un diseño sonoro envolvente y visuales contenidos, arrancó “El Miedo”, dando nombre al primer bloque conceptual del show. Desde ese primer instante quedó claro que la estructura narrativa del concierto —dividida en capítulos— no es un recurso estético superficial, sino el esqueleto dramático de la propuesta.

“La Guía” tomó el relevo y, casi sin transición, comenzaron a aparecer los primeros guiños al pasado con “Magia y Efectos Especiales”, “Pánico Práctico” y “Despedida”, todas ellas rescatadas del repertorio de IZAL. No hubo nostalgia impostada. Hubo diálogo entre etapas. La puesta en escena fue sobria, con luces medidas y una banda compacta que entendió desde el primer compás que este tramo exigía contención más que épica.

🔵 Capítulo II: El Grito, vulnerabilidad sin filtro

El segundo bloque, teñido de luces azules, abrió con “El Grito”. Fue aquí donde Mikel Izal dejó una de las declaraciones más potentes de la noche: “Yo soy de los vascos que se expresan… contad vuestras mierdas”. El artista habló abiertamente de salud mental y de la necesidad de verbalizar los conflictos antes de introducir “La Huida”, tras leer un poema sobre escapar de los problemas.

“Inercia”, acompañada de chispas y un despliegue lumínico más agresivo, y “Pausa”, interpretada bajo un halo de luz en el centro del escenario, reforzaron la sensación de confesionario emocional. El solo de batería previo a “La Rabia” actuó como válvula de escape antes de un doble impacto de “El Pozo”, con visuales blancos y ráfagas de CO₂ que elevaron la tensión escénica.

Este tramo fue, posiblemente, el más crudo del concierto. Izal invitó a no vivir bajo la tiranía de predicciones ajenas ni del miedo anticipado: “vive, nada más”. Sevilla respondió con un silencio respetuoso, de esos que pesan más que cualquier ovación.

🕯️ Capítulo III: La Fe, volver a las salas de estar

El tercer capítulo, “La Fe”, marcó uno de los momentos más especiales de la noche. Tras recordar sus veinte años sobre los escenarios y aquellas actuaciones para diez personas en salas diminutas, Mikel Izal recreó un salón doméstico en pleno CITE para cantar desde la cercanía.

“Meiuqér” —rescate del repertorio de IZAL—, “La Verdad” y “El Presente” sonaron en clave íntima, casi susurrada. Especialmente emotiva fue la introducción de “El Presente”, escrita en enero de 2021 en una casa frente al mar, con el viento grabado como textura sonora. La carta al “yo” de dentro de diez años funcionó como un manifiesto vital.

Hubo también espacio para reivindicar las salas pequeñas antes de recuperar “Eco”, ausente durante más de una década en sus directos, y enlazar con “Pequeña Gran Revolución” y “La Increíble Historia del Hombre que Podía Volar Pero No Sabía Cómo”, acompañada de visuales espaciales. La narrativa del artista se expandía: del salón doméstico al cosmos emocional.

🌅 Capítulo IV: El Paraíso, cuando lo pequeño se vuelve gigante

El tramo final viró hacia tonos naranjas y una atmósfera más luminosa. “Qué Bien”, “Copacabana” y “La Mujer de Verde” encendieron al público en un ejercicio colectivo de memoria generacional. Aquí el CITE dejó de ser un recinto para convertirse en coro.

Antes del cierre, Mikel Izal compartió una reflexión sobre la felicidad impostada y el espejismo del éxito permanente. Habló de parar, de no esperar un paraíso inexistente y de encontrarlo en lo cotidiano. Entonces presentó a Paquita, su perrita adoptada, proyectando su imagen en pantalla y lanzando un mensaje claro: “no compréis, adoptad”.

“El Paraíso” puso el broche final a una noche que fue más que música. Fue una declaración de principios.

📜 Setlist – Sevilla, 26 de febrero

  1. El Miedo

  2. La Guía

  3. Magia y Efectos Especiales

  4. Pánico Práctico

  5. Despedida

  6. El Grito

  7. La Huida

  8. Inercia

  9. Pausa

  10. La Rabia

  11. El Pozo

  12. La Fe

  13. Meiuqér

  14. La Verdad

  15. El Presente

  16. Eco

  17. Pequeña Gran Revolución

  18. La Increíble Historia del Hombre que Podía Volar Pero No Sabía Cómo

  19. El Baile

  20. Qué Bien

  21. Copacabana

  22. La Mujer de Verde

  23. El Paraíso

🎬 Un cierre que no suena a despedida

La noche de Sevilla confirmó que la gira de “El Miedo y El Paraíso” no es solo la consolidación en solitario de Mikel Izal tras su etapa al frente de IZAL, sino una reafirmación artística basada en la honestidad y el riesgo narrativo.

El 28 de febrero, en Madrid, llegará el último capítulo de esta travesía. Pero si algo quedó claro en el CITE es que Izal no está cerrando puertas, sino ampliando horizontes. Y en Crowding News seguiremos ahí, contando cada paso, cada acorde y cada silencio con la profundidad que merece la música en vivo.

José Antonio C.

Director

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