© Los Delinqüentes · Mauri Buhigas
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Veinticinco años después, Los Delinqüentes siguen reuniendo a toda una generación

Veinticinco años después, Los Delinqüentes siguen reuniendo a toda una generación

Veinticinco años después, Los Delinqüentes siguen reuniendo a toda una generación

El cartel de sold out colgaba apenas unas horas antes del comienzo de una de las jornadas más especiales de todo Icónica Santalucía Sevilla Fest. Pero bastaba con pasear por el Parque de María Luisa o subir a cualquiera de los autobuses que conectaban con el Prado de San Sebastián para comprobar que aquella cita llevaba tiempo cocinándose. Camisetas, sombreros y referencias al grupo se mezclaban entre un público mayoritariamente situado entre los treinta y los cincuenta años. Un ambiente muy distinto al de jornadas anteriores con Aitana o Lola Índigo, aunque igual de entregado.

La jornada comenzó con Cervatana, formación integrada por músicos con una larga trayectoria entre Sevilla y Mérida. Vestidos con colores sobrios y acompañados por una iluminación dominada por los amarillos y verdes, fueron calentando motores antes de despedirse con una reverencia conjunta y un sencillo "Muchas gracias Sevilla, os dejamos con Tomasito".

A las 20:47 llegaba el turno del jerezano. Vestido completamente de negro y acompañado por sus inseparables tacones verdes, Tomasito transformó la Plaza de España en una fiesta desde el primer momento. "De Jerez a Plutón, pasando por Sevilla", anunciaba antes de una actuación en la que fueron apareciendo Soy un Limón, La Cacerola, Oh Mare o Camino del Hoyo. Entre improvisaciones, taconeos y constantes guiños al universo de Los Delinqüentes, el artista repitió varias veces aquello de "Estoy asalvajao", mientras agradecía a músicos, técnicos y organización una noche que todavía guardaba su plato fuerte.

© Tomasito · Mauri Buhigas
© Tomasito · Mauri Buhigas

🌼 Veinticinco años después, las canciones seguían ahí

Poco antes de las diez de la noche, las pantallas comenzaron a mostrar imágenes de conciertos antiguos mientras el característico logo del grupo aparecía grafiteado en color rosa. Sobre el escenario, una guitarra española esperaba bajo una iluminación blanca y, en las pantallas laterales, una frase resumía perfectamente el motivo de la reunión: "25 años de sentimiento garrapatero que nos traen las flores".

La introducción de Contramano dio paso a Los Bichos que Nacen de los Claveles y A la Luz del Lorenzo. Bastaron apenas unos minutos para comprobar que el paso del tiempo había hecho poco daño a unas canciones que más de diez mil personas seguían cantando con la naturalidad de quien lleva toda una vida conviviendo con ellas.

"Buenas noches Sevilla. Bienvenidos a la Plaza de España. Somos Los Delinqüentes y estamos aquí para celebrar los 25 años del sentimiento garrapatero que nos traen las flores. Ya lo sabéis, garrapateros y garrapateras, ¡viva el almíbar! Esta noche es la noche", saludaban desde el escenario.

La comunión con el público continuó con Uno Más, iluminada por tonalidades azules, en un concierto donde las guitarras, las canciones y la complicidad entre los músicos terminaron conservando la cercanía de las salas pese a encontrarse ante más de diez mil personas. Poco después, Duende Garrapata añadía fotografías y recuerdos de distintas etapas del grupo mientras desde el escenario se acordaban de algunas de las figuras que habían influido en su camino.

"El Torta, Melchor, Jimi Hendrix… desde el cielo", recordaban antes de que toda la Plaza de España respondiera con ese repetido "vuelve, vuelve, vuelve ya".

🎸 La Plaza de España cantó más que grabó

Si algo llamó la atención durante toda la noche fue la escasa presencia de teléfonos móviles. Mientras en otras jornadas las pantallas iluminaban constantemente el recinto, aquí la mayoría del público parecía haber decidido disfrutar del concierto sin demasiados intermediarios. Solo durante algunos momentos concretos, como El Aire de la Calle, aparecieron tímidamente algunos flashes entre el público.

La siguiente sorpresa llegaba con la aparición de Albertucho, presentado por la banda como "una leyenda viva, uno de los mejores letristas, garrapatero de pura cepa". Con una bandera de Andalucía en la mano y una energía desbordante, el sevillano se sumó a Tabanquero, uno de los momentos más rockeros de la noche.

Poco después, Nube de Pegatina llegaba acompañada por una dedicatoria especial. "Ese Davile bueno, siempre eterno. Se está pegando una pedazo de fiesta con nuestros amigos en las estrellas", comentaban desde el escenario antes de una de las canciones más celebradas de la noche. Bajo una combinación de luces blancas y azules, y con la Plaza de España completamente entregada, el concierto seguía avanzando mientras la producción aprovechaba las dimensiones del monumento para extender el espectáculo más allá del propio escenario.

La noche continuó creciendo con Mis Condiciones Pajareras, introducida por un inesperado guiño a La Macarena, antes de desembocar en Tartarichi y un explosivo Bache, donde las tonalidades rojas terminaron conquistando por completo la Plaza de España. Entre risas, los propios músicos seguían alimentando ese ambiente festivo con ocurrencias constantes y un espontáneo "¡Vivan los perros y las perras sevillanas!" que encontró respuesta inmediata entre el público.

© Los Delinqüentes · Mauri Buhigas

🤝 Amigos, bromas y una familia enorme

Si algo definió el concierto fue la sensación constante de estar asistiendo a una reunión entre amigos. Las presentaciones imposibles, las historias y las bromas se sucedían entre canción y canción. Daniel, Rafaelito de Jerez, Paco Lara o el propio Lolo Bonilla fueron apareciendo sobre el escenario en medio de un caos perfectamente reconocible para cualquiera que haya seguido alguna vez a Los Delinqüentes.

Uno de los momentos más surrealistas de la noche llegó con la celebración del cumpleaños de Lolo Bonilla. Entre tartas, bromas y uno de los integrantes caracterizado como bombero, la escena terminó desembocando en El Día de los Bomberos. Fue entonces cuando apareció el particular "bombero del amor", dispuesto a apagar cualquier conflicto con una filosofía muy propia del universo garrapatero.

"Yo soy el bombero del amor, que con mi manguera te riego y te quito el dolor. Dejarse de ira, dejarse de la guerra y hacer el amor", proclamaban entre las carcajadas de una Plaza de España que a esas alturas ya se había entregado por completo al espíritu del concierto.

La Caja de Mi Mollera y Garrapata Mulata mantuvieron el nivel de una noche en la que incluso los momentos instrumentales encontraban respuesta en el público. Mientras tanto, Miguel se acercaba constantemente al resto de integrantes y las bromas seguían apareciendo prácticamente en cada pausa. "Yo estoy aquí quieto para que canten ellos. Illo, ¿queréis que cantemos? Yo creo que se han fumado un porro gordo", bromeaba entre risas.

La llegada de La Madriguera permitió rebajar ligeramente las revoluciones. Apenas dos guitarras sobre el escenario, luces azules y los videoclips originales acompañando uno de los momentos más íntimos de la noche.

🌺 Invitados, recuerdos y canciones para toda una vida

La segunda mitad del concierto siguió incorporando invitados y recuerdos. La aparición de No Me Pises Que Llevo Chanclas fue recibida entre aplausos antes de interpretar Rock del Cayetano, mientras las guitarras españolas y las fotografías de juventud del grupo convertían Los Delinqüentes en uno de esos momentos capaces de detener el tiempo.

"Yo quiero que todo el mundo salga más propenso a ser feliz. Todo el mundo a hacer el amor y no la guerra", comentaba Kiko Veneno, provocando una de las grandes ovaciones de la noche.

Más adelante llegarían De los Matorrales y Poeta Encadenado, acompañadas por imágenes de los primeros años del grupo y una realización que incluso incorporaba filtros en blanco y negro. Las sillas desaparecían del escenario mientras continuaban las presentaciones de músicos y amigos, como si aquello fuera una reunión familiar más.

En mitad de ese ambiente distendido, Miguel se detenía un instante para contemplar la Plaza de España y resumía lo que seguramente muchos pensaban en ese momento.

"Qué bonito este sitio… es la plaza más bonita de Europa".

© Los Delinqüentes · Mauri Buhigas

🌻 La Primavera Trompetera y una despedida mirando a las estrellas

Los Delinqüentes y la Banda del Ratón, Caminito del Almendro, No Llevamos Ná, La Niña de la Palmera, Telescopio Cósmico y Después fueron acercando poco a poco la noche hacia su desenlace. A esas alturas, apenas se percibía cansancio entre los asistentes y la sensación era que nadie tenía demasiada prisa por despedirse.

Cuando comenzaron a sonar las primeras notas de La Primavera Trompetera, buena parte de la Plaza de España llevaba tres horas esperando precisamente ese momento. Las primeras frases comenzaron prácticamente a capela y, poco después, las luces lilas acompañaron a miles de personas que terminaron haciendo suyo uno de los himnos más reconocibles del grupo.

Todavía quedaba tiempo para Piratas del Estrecho, El Abuelo Frederick —con uno de los integrantes caracterizado como el popular personaje— y una falsa despedida que desembocó en Chinchetas en el Aire. Antes de comenzar, la banda quiso acordarse de Benítez, recordando que, aunque ahora estuviera en las estrellas, seguía formando parte de aquella gran familia.

Solo entonces, y casi como una excepción en una noche en la que apenas se habían visto teléfonos móviles, pidieron al público que levantara sus objetos luminosos. Miles de pequeñas luces aparecieron por primera vez sobre la Plaza de España mientras sonaba una de las canciones más emotivas del repertorio.

Poco después, Trabubulandia pondría el punto final a más de tres horas de concierto. Y cuando las luces se encendieron y el público comenzó a abandonar poco a poco el recinto, todavía quedaban grupos cantando fragmentos de La Primavera Trompetera camino de la salida.

Veinticinco años después, el sentimiento garrapatero sigue encontrando la manera de reunir a miles de personas alrededor de unas canciones que, para muchos, hace tiempo dejaron de ser únicamente canciones para convertirse en parte de la vida de varias generaciones.

El cartel de sold out colgaba apenas unas horas antes del comienzo de una de las jornadas más especiales de todo Icónica Santalucía Sevilla Fest. Pero bastaba con pasear por el Parque de María Luisa o subir a cualquiera de los autobuses que conectaban con el Prado de San Sebastián para comprobar que aquella cita llevaba tiempo cocinándose. Camisetas, sombreros y referencias al grupo se mezclaban entre un público mayoritariamente situado entre los treinta y los cincuenta años. Un ambiente muy distinto al de jornadas anteriores con Aitana o Lola Índigo, aunque igual de entregado.

La jornada comenzó con Cervatana, formación integrada por músicos con una larga trayectoria entre Sevilla y Mérida. Vestidos con colores sobrios y acompañados por una iluminación dominada por los amarillos y verdes, fueron calentando motores antes de despedirse con una reverencia conjunta y un sencillo "Muchas gracias Sevilla, os dejamos con Tomasito".

A las 20:47 llegaba el turno del jerezano. Vestido completamente de negro y acompañado por sus inseparables tacones verdes, Tomasito transformó la Plaza de España en una fiesta desde el primer momento. "De Jerez a Plutón, pasando por Sevilla", anunciaba antes de una actuación en la que fueron apareciendo Soy un Limón, La Cacerola, Oh Mare o Camino del Hoyo. Entre improvisaciones, taconeos y constantes guiños al universo de Los Delinqüentes, el artista repitió varias veces aquello de "Estoy asalvajao", mientras agradecía a músicos, técnicos y organización una noche que todavía guardaba su plato fuerte.

© Tomasito · Mauri Buhigas
© Tomasito · Mauri Buhigas

🌼 Veinticinco años después, las canciones seguían ahí

Poco antes de las diez de la noche, las pantallas comenzaron a mostrar imágenes de conciertos antiguos mientras el característico logo del grupo aparecía grafiteado en color rosa. Sobre el escenario, una guitarra española esperaba bajo una iluminación blanca y, en las pantallas laterales, una frase resumía perfectamente el motivo de la reunión: "25 años de sentimiento garrapatero que nos traen las flores".

La introducción de Contramano dio paso a Los Bichos que Nacen de los Claveles y A la Luz del Lorenzo. Bastaron apenas unos minutos para comprobar que el paso del tiempo había hecho poco daño a unas canciones que más de diez mil personas seguían cantando con la naturalidad de quien lleva toda una vida conviviendo con ellas.

"Buenas noches Sevilla. Bienvenidos a la Plaza de España. Somos Los Delinqüentes y estamos aquí para celebrar los 25 años del sentimiento garrapatero que nos traen las flores. Ya lo sabéis, garrapateros y garrapateras, ¡viva el almíbar! Esta noche es la noche", saludaban desde el escenario.

La comunión con el público continuó con Uno Más, iluminada por tonalidades azules, en un concierto donde las guitarras, las canciones y la complicidad entre los músicos terminaron conservando la cercanía de las salas pese a encontrarse ante más de diez mil personas. Poco después, Duende Garrapata añadía fotografías y recuerdos de distintas etapas del grupo mientras desde el escenario se acordaban de algunas de las figuras que habían influido en su camino.

"El Torta, Melchor, Jimi Hendrix… desde el cielo", recordaban antes de que toda la Plaza de España respondiera con ese repetido "vuelve, vuelve, vuelve ya".

🎸 La Plaza de España cantó más que grabó

Si algo llamó la atención durante toda la noche fue la escasa presencia de teléfonos móviles. Mientras en otras jornadas las pantallas iluminaban constantemente el recinto, aquí la mayoría del público parecía haber decidido disfrutar del concierto sin demasiados intermediarios. Solo durante algunos momentos concretos, como El Aire de la Calle, aparecieron tímidamente algunos flashes entre el público.

La siguiente sorpresa llegaba con la aparición de Albertucho, presentado por la banda como "una leyenda viva, uno de los mejores letristas, garrapatero de pura cepa". Con una bandera de Andalucía en la mano y una energía desbordante, el sevillano se sumó a Tabanquero, uno de los momentos más rockeros de la noche.

Poco después, Nube de Pegatina llegaba acompañada por una dedicatoria especial. "Ese Davile bueno, siempre eterno. Se está pegando una pedazo de fiesta con nuestros amigos en las estrellas", comentaban desde el escenario antes de una de las canciones más celebradas de la noche. Bajo una combinación de luces blancas y azules, y con la Plaza de España completamente entregada, el concierto seguía avanzando mientras la producción aprovechaba las dimensiones del monumento para extender el espectáculo más allá del propio escenario.

La noche continuó creciendo con Mis Condiciones Pajareras, introducida por un inesperado guiño a La Macarena, antes de desembocar en Tartarichi y un explosivo Bache, donde las tonalidades rojas terminaron conquistando por completo la Plaza de España. Entre risas, los propios músicos seguían alimentando ese ambiente festivo con ocurrencias constantes y un espontáneo "¡Vivan los perros y las perras sevillanas!" que encontró respuesta inmediata entre el público.

© Los Delinqüentes · Mauri Buhigas

🤝 Amigos, bromas y una familia enorme

Si algo definió el concierto fue la sensación constante de estar asistiendo a una reunión entre amigos. Las presentaciones imposibles, las historias y las bromas se sucedían entre canción y canción. Daniel, Rafaelito de Jerez, Paco Lara o el propio Lolo Bonilla fueron apareciendo sobre el escenario en medio de un caos perfectamente reconocible para cualquiera que haya seguido alguna vez a Los Delinqüentes.

Uno de los momentos más surrealistas de la noche llegó con la celebración del cumpleaños de Lolo Bonilla. Entre tartas, bromas y uno de los integrantes caracterizado como bombero, la escena terminó desembocando en El Día de los Bomberos. Fue entonces cuando apareció el particular "bombero del amor", dispuesto a apagar cualquier conflicto con una filosofía muy propia del universo garrapatero.

"Yo soy el bombero del amor, que con mi manguera te riego y te quito el dolor. Dejarse de ira, dejarse de la guerra y hacer el amor", proclamaban entre las carcajadas de una Plaza de España que a esas alturas ya se había entregado por completo al espíritu del concierto.

La Caja de Mi Mollera y Garrapata Mulata mantuvieron el nivel de una noche en la que incluso los momentos instrumentales encontraban respuesta en el público. Mientras tanto, Miguel se acercaba constantemente al resto de integrantes y las bromas seguían apareciendo prácticamente en cada pausa. "Yo estoy aquí quieto para que canten ellos. Illo, ¿queréis que cantemos? Yo creo que se han fumado un porro gordo", bromeaba entre risas.

La llegada de La Madriguera permitió rebajar ligeramente las revoluciones. Apenas dos guitarras sobre el escenario, luces azules y los videoclips originales acompañando uno de los momentos más íntimos de la noche.

🌺 Invitados, recuerdos y canciones para toda una vida

La segunda mitad del concierto siguió incorporando invitados y recuerdos. La aparición de No Me Pises Que Llevo Chanclas fue recibida entre aplausos antes de interpretar Rock del Cayetano, mientras las guitarras españolas y las fotografías de juventud del grupo convertían Los Delinqüentes en uno de esos momentos capaces de detener el tiempo.

"Yo quiero que todo el mundo salga más propenso a ser feliz. Todo el mundo a hacer el amor y no la guerra", comentaba Kiko Veneno, provocando una de las grandes ovaciones de la noche.

Más adelante llegarían De los Matorrales y Poeta Encadenado, acompañadas por imágenes de los primeros años del grupo y una realización que incluso incorporaba filtros en blanco y negro. Las sillas desaparecían del escenario mientras continuaban las presentaciones de músicos y amigos, como si aquello fuera una reunión familiar más.

En mitad de ese ambiente distendido, Miguel se detenía un instante para contemplar la Plaza de España y resumía lo que seguramente muchos pensaban en ese momento.

"Qué bonito este sitio… es la plaza más bonita de Europa".

© Los Delinqüentes · Mauri Buhigas

🌻 La Primavera Trompetera y una despedida mirando a las estrellas

Los Delinqüentes y la Banda del Ratón, Caminito del Almendro, No Llevamos Ná, La Niña de la Palmera, Telescopio Cósmico y Después fueron acercando poco a poco la noche hacia su desenlace. A esas alturas, apenas se percibía cansancio entre los asistentes y la sensación era que nadie tenía demasiada prisa por despedirse.

Cuando comenzaron a sonar las primeras notas de La Primavera Trompetera, buena parte de la Plaza de España llevaba tres horas esperando precisamente ese momento. Las primeras frases comenzaron prácticamente a capela y, poco después, las luces lilas acompañaron a miles de personas que terminaron haciendo suyo uno de los himnos más reconocibles del grupo.

Todavía quedaba tiempo para Piratas del Estrecho, El Abuelo Frederick —con uno de los integrantes caracterizado como el popular personaje— y una falsa despedida que desembocó en Chinchetas en el Aire. Antes de comenzar, la banda quiso acordarse de Benítez, recordando que, aunque ahora estuviera en las estrellas, seguía formando parte de aquella gran familia.

Solo entonces, y casi como una excepción en una noche en la que apenas se habían visto teléfonos móviles, pidieron al público que levantara sus objetos luminosos. Miles de pequeñas luces aparecieron por primera vez sobre la Plaza de España mientras sonaba una de las canciones más emotivas del repertorio.

Poco después, Trabubulandia pondría el punto final a más de tres horas de concierto. Y cuando las luces se encendieron y el público comenzó a abandonar poco a poco el recinto, todavía quedaban grupos cantando fragmentos de La Primavera Trompetera camino de la salida.

Veinticinco años después, el sentimiento garrapatero sigue encontrando la manera de reunir a miles de personas alrededor de unas canciones que, para muchos, hace tiempo dejaron de ser únicamente canciones para convertirse en parte de la vida de varias generaciones.

José Antonio C.

Director

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