La segunda semana de Icónica Santalucía Sevilla Fest arrancaba el jueves 11 de junio con una de las citas más esperadas de toda la edición. Apenas unos días después de inaugurar en Granada su nueva gira Una Noche de Verano y de dar forma a GRX La Feria, ese nuevo formato con el que mezcló música, retransmisiones en Twitch junto a IlloJuan y la propia tradición granadina, Lola Índigo aterrizaba en Sevilla con una propuesta completamente renovada.
La artista regresaba a la ciudad apenas un año después de aquella histórica noche en La Cartuja. Pero lo que esperaba a la Plaza de España era algo muy distinto. Lejos de repetir la fórmula de aquella gira de estadios, Mimi había diseñado un espectáculo nuevo. Más compacto. Más festivo. Y profundamente conectado con sus raíces.

@ Lola Índigo en Icónica Sevilla · Triana Arcos
La previa recordaba a las primeras jornadas de esta edición con Aitana. Familias, grupos de amigas y un público muy joven aguardaban con impaciencia el comienzo del concierto. Tampoco hubo Icónica Lights, una ausencia que quizá hubiera permitido un bonito guiño a Granada. Pero a las 22:07 cualquier pensamiento desaparecía.
"Qué orgullo estar aquí esta noche de verano en casa, verde y blanco, en Andalucía".
Vestida completamente de blanco y situada sobre un segundo nivel del escenario, entre una sucesión de arcos y bañada por una iluminación del mismo color, Lola Índigo aparecía para interpretar Verde. Y pocas maneras más acertadas podían existir para comenzar una noche de verano en Sevilla.
🔥 Una producción pensada para la Plaza de España
La calma apenas duró unos minutos. La enorme pantalla frontal se elevaba ocultando aquel balcón inicial y descubriendo un primer nivel de arcos en el que aparecía todo el cuerpo de baile para desatar la locura con Ya No Quiero Ná.
Mujer Bruja devolvía los tonos azules que acompañaron los primeros pasos de su carrera, mientras Maldición cambiaba radicalmente el ambiente con una explosión de rojos y una de esas coreografías milimétricas que desde hace años se han convertido en una de las grandes señas de identidad de los directos de la granadina.

@ Lola Índigo en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
Porque si algo volvió a quedar claro es que los conciertos de Lola Índigo no pueden entenderse únicamente desde las canciones. La coreografía forma parte de la propia narrativa del espectáculo.
Y, de nuevo, resultaba inevitable pensar en algo que ya habíamos destacado días antes con Viva Suecia. Cuando una producción entiende que actuar en la Plaza de España no es simplemente una fecha más dentro de una gira, la experiencia cambia por completo.
Los visuales con la inspiración andaluza, los arcos y el propio planteamiento escénico parecían dialogar constantemente con el monumento sevillano. Santería, teñida de amarillo, servía además como transición hacia un segundo acto completamente diferente.
🧡 Un patio andaluz en mitad de la Plaza de España
La aparición de Nana del Caballo Grande marcó el primer gran cambio de la noche… El blanco desaparecía. También buena parte del cuerpo de baile.
Vestida ya de negro y sentada sobre la característica silla que había estrenado días antes en Granada, Lola abordaba Mala Suerte prácticamente sola, transformando por completo la atmósfera del concierto. Trendy devolvía la energía y Casanova hacía inevitable recordar aquella noche en La Cartuja donde RVFV apareció por sorpresa. Esta vez el almeriense no pudo estar presente, inmerso en el lanzamiento de su nuevo proyecto, pero la conexión seguía estando muy presente.
Y entonces llegó probablemente la parte más especial del espectáculo. Los dos niveles del escenario se abrieron para dar paso a una escenografía bañada por tonos cálidos y presidida por dos guitarras. El ambiente recordaba a un patio andaluz, una imagen que terminaría acompañando buena parte del concierto.

© Lola Índigo en Icónica Sevilla · Triana Arcos
"Sevilla, hoy traigo una invitada muy especial".
La aparición de Marta Santos desató una de las grandes ovaciones de la noche. Ambas interpretaron Condenao antes de regalar una emocionante versión de Algo Sencillito. La propia Lola recordó cómo la artista había actuado junto a ella tres años atrás en esta misma Plaza de España y celebró que aquella relación se hubiera mantenido con el paso del tiempo.
Plastilina, con ese aroma tan reconocible del sur, terminaba de reforzar una idea que sobrevoló toda la velada: Lola Índigo había decidido celebrar Andalucía desde el escenario.
❤️ La emoción de volver
La interpretación de Corazón Partío, dedicada a Alejandro Sanz, terminó dando paso a uno de los momentos más sinceros de toda la noche.
La artista recordó cómo ya lo interpretó La Cartuja, y quiso volver a rendir homenaje a uno de sus referentes. Pero la emoción terminó por imponerse.
Entre los cánticos de una Plaza de España entregada, Lola Índigo recordó los problemas físicos que sufrió hace un año y el miedo que llegó a sentir cuando la recuperación se complicó y se vio obligada a parar.
"Para mí tiene muchísimo valor que hoy estéis aquí", confesaba con la emoción todavía presente.
La respuesta del público fue inmediata. Y casi como un regalo inesperado, recuperó 4 Besos en una versión acústica que había desaparecido del repertorio inicial de la gira.
La intimidad continuó con Tus Iniciales, que comenzó de manera acústica antes de transformarse poco a poco en una reinterpretación mucho más electrónica.
Mientras tanto, El Pantalón y La Niña de la Escuela devolvían el protagonismo al baile y terminaban de consolidar ese ambiente de feria y patio andaluz que Lola había construido.

© Lola Índigo en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
🌙 Cuando llegó la noche
La transición sonó a Alors Dance y Avicii.
Los láseres verdes, el humo y los cañones de CO₂ anunciaban que comenzaba un nuevo concierto dentro del propio concierto.
El patio andaluz desaparecía y daba paso a una estética mucho más cercana a El Dragón. Los lilas, azules y los neones dominaron entonces una segunda mitad donde 1000 Cosas fue recibida con una intensidad sorprendente por parte de un público especialmente joven, que ha crecido con esta etapa más reciente de la artista.
Pesadillas, interpretada prácticamente en solitario bajo una lluvia de flashes blancos, sirvió como antesala para un nuevo cambio de vestuario. Desde el segundo nivel del escenario reaparecía con Mi Coleta, antes de reinterpretar Yo Tengo un Novio en una inesperada versión techno.
La Bachata y Bachatón terminaron de transformar la Plaza de España en una gigantesca pista de baile, con los bailarines sumando nuevos cambios de vestuario y una energía que no dejó de crecer durante toda la recta final.
👑 Una reina y una sorpresa final
Las cegadoras anunciaban que la noche se acercaba a su desenlace. Pero todavía quedaba una sorpresa que el público no se esperaba en absoluto…
La aparición de Ana Mena para interpretar Pa Ti Toa junto a la granadina desató uno de los momentos más celebrados del concierto, coincidiendo además con el lanzamiento oficial del tema en plataformas.

© Lola Índigo en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Después llegó Dragón. La misma canción que un año antes nos había puesto los pelos de punta en La Cartuja volvía a hacerlo ahora en la Plaza de España.
Con los móviles iluminando el recinto y una galaxia dominando las pantallas, Mimi volvió a detenerse para recordar algo aparentemente sencillo: que nada debe darse por sentado y que merece la pena disfrutar de cada momento.
La energía regresó con El Tonto. Ya con la medianoche a la vuelta de la esquina, la artista jugaba con el público, improvisando pequeños fragmentos de canciones y presentando uno a uno a los bailarines que la acompañaban.
Todavía quedaba tiempo para una espectacular La Reina, con visuales de arcos envueltos en fuego y una tormenta proyectada sobre las pantallas, antes de que Mojaita pusiera el broche final a una noche que terminaba con todo el equipo sobre el escenario.
"Sevilla nunca falla. Siempre estáis aquí para mí. Yo nunca voy a venir aquí con lo mismo, siempre diferente, y esto es gloria bendita", resumía la propia artista.
Y, probablemente, pocas frases explican mejor lo que se vivió durante casi dos horas en la Plaza de España.
Porque un año después de La Cartuja, Lola Índigo volvió a demostrar que tiene muy claro algo que no todos los artistas consiguen: regresar a una ciudad sin repetirse y encontrar siempre una nueva manera de contar su historia.
En esta ocasión, lo hizo convirtiendo la Plaza de España en un gran patio andaluz donde convivieron el pop, el baile, la feria y algunas de las canciones que han marcado toda una carrera.

Y si algo está dejando claro esta segunda semana de Icónica Santalucía Sevilla Fest, es que la cosa va de andaluces: la granadina fue la encargada de abrirla, pero ste viernes será el turno de otro de los nombres imprescindibles de la música española.
Pablo Alborán recogerá el testigo en el mismo escenario para continuar una racha de acento andaluz que, por ahora, está dejando algunas de las imágenes más especiales de esta edición del festival.
La segunda semana de Icónica Santalucía Sevilla Fest arrancaba el jueves 11 de junio con una de las citas más esperadas de toda la edición. Apenas unos días después de inaugurar en Granada su nueva gira Una Noche de Verano y de dar forma a GRX La Feria, ese nuevo formato con el que mezcló música, retransmisiones en Twitch junto a IlloJuan y la propia tradición granadina, Lola Índigo aterrizaba en Sevilla con una propuesta completamente renovada.
La artista regresaba a la ciudad apenas un año después de aquella histórica noche en La Cartuja. Pero lo que esperaba a la Plaza de España era algo muy distinto. Lejos de repetir la fórmula de aquella gira de estadios, Mimi había diseñado un espectáculo nuevo. Más compacto. Más festivo. Y profundamente conectado con sus raíces.

@ Lola Índigo en Icónica Sevilla · Triana Arcos
La previa recordaba a las primeras jornadas de esta edición con Aitana. Familias, grupos de amigas y un público muy joven aguardaban con impaciencia el comienzo del concierto. Tampoco hubo Icónica Lights, una ausencia que quizá hubiera permitido un bonito guiño a Granada. Pero a las 22:07 cualquier pensamiento desaparecía.
"Qué orgullo estar aquí esta noche de verano en casa, verde y blanco, en Andalucía".
Vestida completamente de blanco y situada sobre un segundo nivel del escenario, entre una sucesión de arcos y bañada por una iluminación del mismo color, Lola Índigo aparecía para interpretar Verde. Y pocas maneras más acertadas podían existir para comenzar una noche de verano en Sevilla.
🔥 Una producción pensada para la Plaza de España
La calma apenas duró unos minutos. La enorme pantalla frontal se elevaba ocultando aquel balcón inicial y descubriendo un primer nivel de arcos en el que aparecía todo el cuerpo de baile para desatar la locura con Ya No Quiero Ná.
Mujer Bruja devolvía los tonos azules que acompañaron los primeros pasos de su carrera, mientras Maldición cambiaba radicalmente el ambiente con una explosión de rojos y una de esas coreografías milimétricas que desde hace años se han convertido en una de las grandes señas de identidad de los directos de la granadina.

@ Lola Índigo en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
Porque si algo volvió a quedar claro es que los conciertos de Lola Índigo no pueden entenderse únicamente desde las canciones. La coreografía forma parte de la propia narrativa del espectáculo.
Y, de nuevo, resultaba inevitable pensar en algo que ya habíamos destacado días antes con Viva Suecia. Cuando una producción entiende que actuar en la Plaza de España no es simplemente una fecha más dentro de una gira, la experiencia cambia por completo.
Los visuales con la inspiración andaluza, los arcos y el propio planteamiento escénico parecían dialogar constantemente con el monumento sevillano. Santería, teñida de amarillo, servía además como transición hacia un segundo acto completamente diferente.
🧡 Un patio andaluz en mitad de la Plaza de España
La aparición de Nana del Caballo Grande marcó el primer gran cambio de la noche… El blanco desaparecía. También buena parte del cuerpo de baile.
Vestida ya de negro y sentada sobre la característica silla que había estrenado días antes en Granada, Lola abordaba Mala Suerte prácticamente sola, transformando por completo la atmósfera del concierto. Trendy devolvía la energía y Casanova hacía inevitable recordar aquella noche en La Cartuja donde RVFV apareció por sorpresa. Esta vez el almeriense no pudo estar presente, inmerso en el lanzamiento de su nuevo proyecto, pero la conexión seguía estando muy presente.
Y entonces llegó probablemente la parte más especial del espectáculo. Los dos niveles del escenario se abrieron para dar paso a una escenografía bañada por tonos cálidos y presidida por dos guitarras. El ambiente recordaba a un patio andaluz, una imagen que terminaría acompañando buena parte del concierto.

© Lola Índigo en Icónica Sevilla · Triana Arcos
"Sevilla, hoy traigo una invitada muy especial".
La aparición de Marta Santos desató una de las grandes ovaciones de la noche. Ambas interpretaron Condenao antes de regalar una emocionante versión de Algo Sencillito. La propia Lola recordó cómo la artista había actuado junto a ella tres años atrás en esta misma Plaza de España y celebró que aquella relación se hubiera mantenido con el paso del tiempo.
Plastilina, con ese aroma tan reconocible del sur, terminaba de reforzar una idea que sobrevoló toda la velada: Lola Índigo había decidido celebrar Andalucía desde el escenario.
❤️ La emoción de volver
La interpretación de Corazón Partío, dedicada a Alejandro Sanz, terminó dando paso a uno de los momentos más sinceros de toda la noche.
La artista recordó cómo ya lo interpretó La Cartuja, y quiso volver a rendir homenaje a uno de sus referentes. Pero la emoción terminó por imponerse.
Entre los cánticos de una Plaza de España entregada, Lola Índigo recordó los problemas físicos que sufrió hace un año y el miedo que llegó a sentir cuando la recuperación se complicó y se vio obligada a parar.
"Para mí tiene muchísimo valor que hoy estéis aquí", confesaba con la emoción todavía presente.
La respuesta del público fue inmediata. Y casi como un regalo inesperado, recuperó 4 Besos en una versión acústica que había desaparecido del repertorio inicial de la gira.
La intimidad continuó con Tus Iniciales, que comenzó de manera acústica antes de transformarse poco a poco en una reinterpretación mucho más electrónica.
Mientras tanto, El Pantalón y La Niña de la Escuela devolvían el protagonismo al baile y terminaban de consolidar ese ambiente de feria y patio andaluz que Lola había construido.

© Lola Índigo en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
🌙 Cuando llegó la noche
La transición sonó a Alors Dance y Avicii.
Los láseres verdes, el humo y los cañones de CO₂ anunciaban que comenzaba un nuevo concierto dentro del propio concierto.
El patio andaluz desaparecía y daba paso a una estética mucho más cercana a El Dragón. Los lilas, azules y los neones dominaron entonces una segunda mitad donde 1000 Cosas fue recibida con una intensidad sorprendente por parte de un público especialmente joven, que ha crecido con esta etapa más reciente de la artista.
Pesadillas, interpretada prácticamente en solitario bajo una lluvia de flashes blancos, sirvió como antesala para un nuevo cambio de vestuario. Desde el segundo nivel del escenario reaparecía con Mi Coleta, antes de reinterpretar Yo Tengo un Novio en una inesperada versión techno.
La Bachata y Bachatón terminaron de transformar la Plaza de España en una gigantesca pista de baile, con los bailarines sumando nuevos cambios de vestuario y una energía que no dejó de crecer durante toda la recta final.
👑 Una reina y una sorpresa final
Las cegadoras anunciaban que la noche se acercaba a su desenlace. Pero todavía quedaba una sorpresa que el público no se esperaba en absoluto…
La aparición de Ana Mena para interpretar Pa Ti Toa junto a la granadina desató uno de los momentos más celebrados del concierto, coincidiendo además con el lanzamiento oficial del tema en plataformas.

© Lola Índigo en Icónica Sevilla · Óscar Romero
Después llegó Dragón. La misma canción que un año antes nos había puesto los pelos de punta en La Cartuja volvía a hacerlo ahora en la Plaza de España.
Con los móviles iluminando el recinto y una galaxia dominando las pantallas, Mimi volvió a detenerse para recordar algo aparentemente sencillo: que nada debe darse por sentado y que merece la pena disfrutar de cada momento.
La energía regresó con El Tonto. Ya con la medianoche a la vuelta de la esquina, la artista jugaba con el público, improvisando pequeños fragmentos de canciones y presentando uno a uno a los bailarines que la acompañaban.
Todavía quedaba tiempo para una espectacular La Reina, con visuales de arcos envueltos en fuego y una tormenta proyectada sobre las pantallas, antes de que Mojaita pusiera el broche final a una noche que terminaba con todo el equipo sobre el escenario.
"Sevilla nunca falla. Siempre estáis aquí para mí. Yo nunca voy a venir aquí con lo mismo, siempre diferente, y esto es gloria bendita", resumía la propia artista.
Y, probablemente, pocas frases explican mejor lo que se vivió durante casi dos horas en la Plaza de España.
Porque un año después de La Cartuja, Lola Índigo volvió a demostrar que tiene muy claro algo que no todos los artistas consiguen: regresar a una ciudad sin repetirse y encontrar siempre una nueva manera de contar su historia.
En esta ocasión, lo hizo convirtiendo la Plaza de España en un gran patio andaluz donde convivieron el pop, el baile, la feria y algunas de las canciones que han marcado toda una carrera.

Y si algo está dejando claro esta segunda semana de Icónica Santalucía Sevilla Fest, es que la cosa va de andaluces: la granadina fue la encargada de abrirla, pero ste viernes será el turno de otro de los nombres imprescindibles de la música española.
Pablo Alborán recogerá el testigo en el mismo escenario para continuar una racha de acento andaluz que, por ahora, está dejando algunas de las imágenes más especiales de esta edición del festival.






