El Concert Music Festival vivía días de gran convocatoria en Sancti Petri: el miércoles, Hombres G se había llevado el segundo sold out de la semana en el Poblado; el jueves, Pablo Alborán rozó el lleno en ese mismo recinto, camino ya del doble cierre de Lola Índigo antes del final de la séptima edición; y este mismo viernes, mientras nosotros nos desplazábamos a El Puerto, Sancti Petri acogía además a Las Mestizas de la mano de Rebels, la marca de electrónica que Crowding ya ha cubierto dos veces este año en Sevilla, con Marco Carola y Paco Osuna primero y con Charlotte de Witte después.
A apenas media hora de allí, la Plaza de Toros de El Puerto de Santa María abría su propia tanda de grandes nombres: el Cabaret Festival cerraba su verano con tres noches seguidas — Dani Martín el viernes, Vanesa Martín el sábado y Antonio Orozco cerrando el domingo la programación. En la puerta, mientras la cola avanzaba, regalaban tote bags de la Gira 25 Pts Años — el mismo gesto promocional que ya habíamos visto meses atrás en el concierto de Romeo Santos & Prince Royce. Para Crowding, sin embargo, la fecha tenía un significado propio: era la primera vez que cubríamos a Dani Martín, veinticinco años después de que él mismo empezara a subirse a los escenarios de este país.
El cartel de sold out ya colgaba en los accesos cuando, a las 22:07 horas, se apagaron todas las luces de la plaza. Sonó "Si Te Vas", de Extremoduro, bajo un baño de luces verdes que enfocaban directamente al público mientras dos tiras de LED del segundo nivel del escenario empezaban a encenderse progresivamente. No era una entrada silenciosa: parte del público, todavía en los accesos, se acercaba al FOH para avisar de que fuera quedaba mucha gente sin entrar. El aforo, como el de Leiva un año antes en este mismo escenario — 10.000 localidades agotadas entonces —, volvía a colgar el cartel de completo.
👟 Zapatillas, pirotecnia y una producción que no defrauda
A las 22:17 horas arrancó el concierto con "Zapatillas", el tema que da título al disco más vendido de El Canto del Loco — más de 421.000 copias en 2005 —, con dos enormes zapatillas colgadas sobre un fondo de césped y un despliegue de luces y pirotecnia constante desde el primer segundo. Con "Volverá" llegó el primer golpe de crowd control, todo el público balanceando los brazos de un lado a otro, mientras delante de Dani Martín un joven de unos doce años tocaba la guitarra entre los siete integrantes de la banda, los dos operadores de cámara en el propio escenario y él mismo al frente. Era el primer aviso de una producción que no dejaba lugar a dudas: nadie esperaba menos de una gira de 25 aniversario que ya se había recorrido buena parte de la geografía española.
"Canciones" llevó a Dani Martín de un lateral a otro del escenario, subido a los bajos de la tarima entre nuevas descargas de pirotecnia, arengando bajo luces verdes: "Todo el mundo de El Puerto, salta conmigo". "Besos" cerró el bloque de apertura con El Puerto entero cantando el tramo final a capela, sin banda, mientras el juego de luces mantenía ese tono canallesco con el que había arrancado la noche.

© Dani Martín en Cabaret El Puerto · Redes
💙 El giro sentimental
Con "Tal Como Eres" el concierto cambió de registro por primera vez: luces blancas con acentos azules para un tema más sentimental, de nuevo con el público balanceando los brazos — "Lo estáis haciendo muy bien" — y cantando por momentos a capela, visiblemente orgulloso de que El Puerto se supiera la letra entera. El tema se apagó hasta dejar solo dos haces de luz, uno trasero y otro delantero, con Dani Martín en el centro haciendo con la mano el gesto de "más, más, más" mientras el público se lo devolvía a gritos. Sin embargo: blackout total. Y entonces, el primer saludo formal de la noche: "Buenas noches, El Puerto de Santa María, Cádiz, ¿cómo estáis? ¿Estáis listos? Pues subamos las manos arriba".
🎨 Un público de veinticinco años y otro que debutaba esa noche
Las zapatillas desaparecieron y dieron paso a su propio rostro, en clave pop, sobre un fondo rosa con un filtro amarillo y negro: "A Contracorriente", título del segundo disco de El Canto del Loco (2002), sonó con toda la plaza aplaudiendo y gritando el título de la canción. Fue en ese tramo cuando resultó más evidente algo que se repetiría durante toda la noche: la enorme diversidad de edades del público, desde quienes llevaban veinticinco años escuchándole hasta niños que, probablemente, vivían esa noche su primer concierto. "Increíbles, espeluznantes, sois un público espeluznantes. Estáis a gusto, la verdad, que es un puto orgullo y sueño estar aquí tocando esta noche, gracias", dijo antes de introducir "Son Sueños", interpretada con el pie de micro fijo en el centro del escenario mientras los guitarristas se desplazaban al lateral derecho para bailar al ritmo del tema.
📱 Las linternas de El Puerto y el cierre de una etapa
"Puede Ser" llegó introducida únicamente por un piano — "No sé si quedan amigos, ni si creo en el amor, ¿estaríais preparados para hablar conmigo, a la cara, porque ahora las charlas no son a la cara, son por teléfono todo el rato?" — con el escenario a oscuras salvo dos haces de luz sobre él. Pidió entonces a El Puerto que encendiera las linternas de sus móviles, un momento que remitía directamente a lo que Leiva había provocado en este mismo escenario un año antes, cuando pidió lo contrario — que la plaza se quedara sin ellas — durante "Sincericidio". Dos formas opuestas de usar el mismo gesto para el mismo fin: que 10.000 personas miraran hacia el escenario a la vez. Con ella se cerraba el bloque dedicado a El Canto del Loco, la banda que Dani Martín fundó en 1994 junto a Iván Ganchegui y que, entre 2000 y 2010, publicó cinco discos y se convirtió en una de las bandas de pop-rock más exitosas de España: dos MTV Europe Music Awards a Mejor Artista Español (2003 y 2005), dos Premios Ondas y más de un millón de copias vendidas antes de separarse en 2010.
🕳️ Cero, la orquesta y un cinturón con acentos metálicos
El repertorio saltó entonces a su etapa en solitario. "Cero", del segundo álbum homónimo que publicó en 2013, sonó con visuales que parecían pinturas rupestres sobre las que se leía el propio título de la canción — sobre el desamor y las ganas de borrarlo todo y empezar de nuevo —, mientras las pantallas laterales repetían la palabra en distintas tipografías. Con "Emocional" toda la plaza volvió a cantar de memoria, y el tema terminó con la incorporación de una orquesta de cinco integrantes por el lateral derecho del escenario, enlazando directamente con "Qué Bonita la Vida", arrancada bajo un único haz de luz sobre él y otro sobre la propia orquesta, todo lo demás apagado. Vestido completamente de negro, con un cinturón de acentos metálicos, cambió el tono habitual de sus presentaciones por uno mucho más cercano: "¿Estáis a gusto? Viene alguien a cantar conmigo. Yo solo caigo con amigos, llevamos unos días juntos y le he dicho: ¿por qué no te vienes y cantas? Si estamos en casa, porque yo tengo una casa aquí, ¿lo sabéis? Soy mitad gaditano, mitad madrileño".
El invitado era Rulo, de Rulo y la Contrabanda, con quien Dani Martín ya había colaborado antes en "32 Escaleras". Juntos interpretaron "Heridas del Rock and Roll", del propio Rulo, solo él a la guitarra y Dani Martín al micro, ambos con el pie de micro clavado en el escenario, bajo dos haces de luz blancos sobre un fondo completamente púrpura y la pantalla apagada. "Arriba las manos", pidió antes de arrancar.

© Dani Martín en Cabaret El Puerto · Redes
🔥 El nuevo disco: móviles, redes y una crítica que no esconde
Con "Me Vuelves Puto Loco" arrancó el bloque dedicado a El Último Día de Nuestras Vidas, el álbum con el que Dani Martín anunció su regreso en noviembre de 2024 tras No, No Vuelve, el disco de versiones con el que había rendido homenaje a su propia etapa en El Canto del Loco. Las pantallas mostraban ahora solo su rostro, con un dedo en el ojo, mientras la pirotecnia volvía a la carga. "Carpe Diem" llegó con todo apagado salvo la palabra proyectada en rosa sobre la pantalla y su silueta iluminada por un único haz de luz, hasta que, al romper el estribillo, la realización lo enfocaba desde detrás, con toda la plaza de fondo. "Novedades Viernes", con crítica directa a la música actual, encontró a un público tan volcado con la canción como el propio Dani Martín, entre abundante pirotecnia y flashes blancos. Y "Burning Man" cerró el bloque con Dani Martín interpretando el tema con un teléfono móvil en la mano, mirando las redes sociales — la misma crítica al ruido digital que atraviesa buena parte del disco —, mientras las pantallas laterales alternaban caricaturas del público con imágenes de jóvenes africanos disfrutando de la música.
📻 «Yo me inventé El Canto del Loco»
Un interludio de radio, con temas populares que el público coreaba mientras alzaba el brazo, devolvió el concierto al terreno de El Canto del Loco. "Sería un poco absurdo renegar de canciones que forman parte de la vida de la gente", ha explicado Dani Martín sobre el planteamiento de esta gira desde que la anunció; "la gente paga una entrada para venir a escuchar cosas que le han hecho feliz". "Yo me inventé El Canto del Loco, ¿cómo voy a dejar de cantar mis canciones? Es imposible", remató entonces, y en El Puerto esa filosofía se hizo evidente con "La Madre de José", que el público coreó de principio a fin sin que la banda tuviera que insistir. "Volver a Disfrutar" mantuvo el mismo nivel de entrega, con las pantallas laterales mostrando a una chica con estética de los 90 cuyas gafas reflejaban las imágenes de la realización en directo — en un cristal, un integrante de la banda; en el otro, el propio Dani Martín —, y nueva pirotecnia.
🖤 Una canción compuesta en casa de sus padres
"Una Foto en Blanco y Negro" alternó tramos casi desnudos, apenas iluminados, con la explosión de luces de cada estribillo, con Dani Martín en el centro y sus tres guitarristas repartidos a un lado y otro. Antes de "Ya Nada Volverá a Ser Como Antes", paró el concierto para contar de dónde salía la canción: "Qué buen rollo, qué energía más bonita, muchísimas gracias, un aplauso, viva Cai. Esta canción la compuse en casa de mis padres hace, yo qué sé, 24 años, y se llama Ya Nada Volverá a Ser Como Antes". Sonó bajo un baño de luces rojas, con la energía del público en su punto más alto de la noche y las pantallas laterales reproduciendo dos televisores, estilo pop, con las imágenes en directo pinchadas.
🎂 Dieciocho años, treinta y uno después
Un blackout dejó ver entre el público a una chica con una pancarta: "Hoy cumplo 18 años, ¿me la dedicas?". Dani Martín se la dedicó, y toda la plaza cantó cumpleaños feliz bajo luces rojas mientras la orquesta volvía al escenario y él se sentaba a un lateral. "Hace 31 años que tenía 18 años, qué horror; o sea, a ella le queda por delante más que por detrás, y a mí me queda ya menos por delante — es una pasada cuando empiezas a hacer esos cálculos. Por eso es una maravilla disfrutar cada segundo de la vida, y que disfrutéis como lo estáis haciendo esta noche", dijo antes de presentar a la banda al completo. Con todo el escenario en tonos azules, "Dieciocho" rompió su estribillo con una transición a blanco y naranja, mientras las pantallas laterales repetían el título de la canción en rojo y azul.

© Dani Martín en Cabaret El Puerto · Redes
🌙 En medio de la plaza y una despedida entre risas
Con la banda desaparecida y solo la orquesta iluminada en blanco y azul, Dani Martín bajó hasta el centro del público para interpretar "La Suerte de mi Vida" y "Peter Pan" desde ahí mismo, entre la gente. Al terminar, pidió que le dejaran salir igual que le habían dejado entrar — un momento que arrancó las risas de toda la plaza cuando una chica respondió, exagerando el acento, "claaaaro, claaaaro", y él le tendió el micrófono para que lo repitiera.
De vuelta al escenario principal, sin orquesta, sin artificios ni juego de luces excesivo, llegó "El Último Día de Nuestras Vidas", la canción que da título al disco de su regreso — el cierre más despojado de toda la noche, justo antes de presentar de nuevo a la banda al completo. La despedida definitiva fue "Insoportable", número uno en mayo de 2004 con Estados de Ánimo recién publicado.
El concierto se apagó poco después de las doce, después de veinticinco canciones que recorrieron sin descanso los cinco discos de El Canto del Loco y toda su etapa en solitario, sin dejar fuera casi nada de lo que ha construido su carrera. Para Crowding, la noche cerraba también un capítulo propio: la primera vez que cubríamos a Dani Martín, después de haber estado el año pasado con Leiva en este mismo escenario y con Sebastián Yatra en Mairena del Aljarafe, dentro de esa misma edición del Cabaret.
El Cabaret Festival no se detiene: este sábado, mientras nuestra cobertura se traslada al Concert Music Festival para la primera de las dos fechas de Lola Índigo en Sancti Petri, una compañera cubrirá en este mismo recinto a Vanesa Martín, a quien Crowding ya siguió el año pasado en el propio Concert Music Festival, dentro de la gira de su disco Casa Mía. Y el domingo, Crowding cerrará su temporada de verano con Antonio Orozco, que pondrá el cierre a Cabaret en El Puerto — la segunda vez este verano que lo cubrimos, después de su paso por Icónica Santalucía Sevilla Fest — antes de que el ciclo continúe en septiembre en Mairena del Aljarafe.







