© La Plazuela en Sevilla · óScar Romero
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Del Albaicín a Sevilla: Ángeles Toledano y David de Jacoba elevan la noche de La Plazuela en Icónica

Del Albaicín a Sevilla: Ángeles Toledano y David de Jacoba elevan la noche de La Plazuela en Icónica

Del Albaicín a Sevilla: Ángeles Toledano y David de Jacoba elevan la noche de La Plazuela en Icónica

Apenas habían transcurrido dos horas desde que Califato 3/4 llegaba al escenario cuando la Plaza de España volvió a transformarse por completo. Donde minutos antes predominaban las banderas, las reivindicaciones y el surrealismo del colectivo, ahora aparecía una escenografía mucho más sobria, presidida por unos grandes telones blancos, varias subtarimas y una formación compuesta por siete músicos y los dos vocalistas de La Plazuela, vestidos con una estética sencilla en la que predominaban los vaqueros, los tonos blancos y el negro.

En esta ocasión sí regresaba Icónica Lights, ausente durante varias jornadas por cuestiones de horario. Puntualmente, a las 22:24 horas, el espectáculo de luces dedicado a Granada servía como perfecta antesala para una noche que, curiosamente, también tenía acento granadino. Siete minutos más tarde arrancaba el concierto con Si Miro Pa Tras, mientras la Plaza de España se teñía completamente de azul y las cegadoras comenzaban a iluminar al público de forma intermitente.

La respuesta del público fue inmediata. Desde el primer momento se respiraba una atmósfera muy especial. Y es que, aunque la propuesta de La Plazuela se mueve entre el flamenco, la electrónica y los sonidos urbanos, había algo en el ambiente que recordaba más a una verbena o a una reunión entre amigos que a un concierto convencional.

© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero
© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero

🏡 Del Albaicín a Sevilla, pasando por el 18010

El primer bloque del concierto dejó claro que el grupo granadino continúa profundamente conectado con sus raíces. Tras un pequeño interludio protagonizado por el bajo y acompañado por las palmas de toda la Plaza de España, llegaba 18010, una auténtica declaración de amor a su barrio.

"Sevilla, esta canción se escribió para la gente de mi barrio. ¡Viva el Albaicín, el 18010!", proclamaban desde el escenario.

La producción apostaba por una puesta en escena mucho más contenida de lo habitual en otras propuestas de Taste The Floor, oficina con la que recientemente hemos visto producciones especialmente ambiciosas en conciertos como Delaossa, Fernando Costa, Hijos de la Ruina o Natos y Waor. En esta ocasión, sin embargo, el protagonismo recaía principalmente sobre las canciones y sobre una banda que sonaba compacta y perfectamente engrasada.

Después de La Primera Helá y Tengo Que Pensar, los granadinos aprovechaban para agradecer el cariño de la ciudad.

"Tocar en Sevilla siempre es muy especial, y más en un sitio como este. Muchas gracias porque siempre nos habéis tratado como en casa".

La cercanía con la banda también fue una constante durante toda la noche. Poco a poco fueron presentando a los músicos y concediendo protagonismo a las coristas, Carmen y María, que tuvieron uno de sus momentos más destacados durante el interludio previo a Este Juego, iluminadas únicamente por un cálido halo amarillo.

© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero
© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero

🎤 Ángeles Toledano y David de Jacoba elevan la temperatura flamenca

La primera gran sorpresa de la noche llegaba con la aparición de Ángeles Toledano. Bajo una iluminación turquesa y alrededor de una mesa central de efectos que se convertiría en uno de los elementos más característicos de la escenografía, interpretaron Solo Eres Pa Mí ante una Plaza de España completamente teñida de verde.

Poco después llegaría Tiempos Raros, uno de los grandes himnos del grupo y una de las canciones más celebradas de toda la noche. Con todo el público en pie, los granadinos brindaban con una copa de vino en mitad del escenario antes de encarar una parte mucho más flamenca del repertorio.

"Estoy flipando con este sitio. No había estado aquí ni de visitante y está siendo un placer. Ahora viene una parte un poquito más flamenca, así que vamos a disfrutarla y gracias por aguantar la calor".

Y precisamente ahí apareció otro de los nombres propios de la noche. Durante Alegrías de la Ragua, los integrantes se sentaban alrededor de la mesa central mientras las luces azules y blancas dominaban la escena. A mitad del tema, David de Jacoba quedaba iluminado en solitario bajo un único haz de luz antes de unirse al resto de músicos en el centro del escenario.

"¡Viva la copla de Graná!", exclamaban antes de enlazar con Bulerías, en uno de los bloques más flamencos y celebrados del concierto.

❤️ Un concierto sin teléfonos y con mucha emoción

Si algo llamó especialmente la atención durante toda la noche fue la escasa presencia de teléfonos móviles. Una imagen que ya habíamos destacado en jornadas anteriores como las de Los Delinqüentes y que volvió a repetirse con La Plazuela.

La conexión entre público y artistas era evidente. Si Lo Callo Muero, presentada por ellos mismos como una canción que prácticamente nunca ensayan y que únicamente interpretan en directo, dejó una de las imágenes más bonitas del concierto, con el grupo disfrutando visiblemente sobre el escenario.

Después llegarían Mala de Verdad y, sobre todo, El Lao de la Pena, posiblemente uno de los momentos más emocionantes de toda la actuación. La Plaza de España cantó el tema de principio a fin mientras los granadinos bajaban al foso para interpretar el primer estribillo junto al público. Cuando regresaron al escenario, la emoción era evidente.

"Abuela, te quiero", alcanzó a decir uno de ellos antes del siguiente blackout.

La intensidad no bajó con La Cara de Dios y Peíname Juana, otro de esos temas convertidos ya en auténticos himnos para sus seguidores. Las dos mitades de la Plaza se respondían unas a otras durante los coros mientras miles de personas saltaban al unísono con las manos en alto.

© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero
© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero

🌅 Un cierre de agradecimientos para presentar una nueva etapa

Con el público pidiendo una última canción, los miembros de La Plazuela aprovecharon para mirar hacia atrás y agradecer a todas las personas que les acompañan en esta aventura.

Uno por uno fueron nombrando al equipo técnico, al personal de gira, a Taste The Floor, a Universal y a todos aquellos que han contribuido a que el proyecto haya llegado hasta donde está hoy.

"Aunque nosotros no seamos unos genios, nuestra mejor virtud ha sido rodearnos de gente muy talentosa. Somos La Plazuela, venimos presentando nuestro último proyecto y esperamos que lo hayáis disfrutado".

El tramo final con B12, Realejo Beach y Tango de Copera fue, además, uno de los momentos en los que mejor se aprovechó la iluminación de la Plaza de España. Los tonos cálidos y las distintas capas de luz terminaron de acompañar un desenlace que encontró en Alegría de Vivir, sonando ya por megafonía, la banda sonora perfecta para despedir una noche muy especial.

Porque apenas unas horas después de la explosión creativa de Califato 3/4, Granada seguía siendo protagonista en Icónica Santalucía Sevilla Fest. Primero con el espectáculo de luces dedicado a la ciudad y después con una de las bandas que mejor representan esa nueva generación capaz de mezclar flamenco, electrónica y sonidos urbanos sin perder nunca de vista sus raíces.

Y viendo cómo respondió la Plaza de España durante toda la noche, da la sensación de que La Plazuela todavía tiene mucho camino por recorrer.

Apenas habían transcurrido dos horas desde que Califato 3/4 llegaba al escenario cuando la Plaza de España volvió a transformarse por completo. Donde minutos antes predominaban las banderas, las reivindicaciones y el surrealismo del colectivo, ahora aparecía una escenografía mucho más sobria, presidida por unos grandes telones blancos, varias subtarimas y una formación compuesta por siete músicos y los dos vocalistas de La Plazuela, vestidos con una estética sencilla en la que predominaban los vaqueros, los tonos blancos y el negro.

En esta ocasión sí regresaba Icónica Lights, ausente durante varias jornadas por cuestiones de horario. Puntualmente, a las 22:24 horas, el espectáculo de luces dedicado a Granada servía como perfecta antesala para una noche que, curiosamente, también tenía acento granadino. Siete minutos más tarde arrancaba el concierto con Si Miro Pa Tras, mientras la Plaza de España se teñía completamente de azul y las cegadoras comenzaban a iluminar al público de forma intermitente.

La respuesta del público fue inmediata. Desde el primer momento se respiraba una atmósfera muy especial. Y es que, aunque la propuesta de La Plazuela se mueve entre el flamenco, la electrónica y los sonidos urbanos, había algo en el ambiente que recordaba más a una verbena o a una reunión entre amigos que a un concierto convencional.

© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero
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🏡 Del Albaicín a Sevilla, pasando por el 18010

El primer bloque del concierto dejó claro que el grupo granadino continúa profundamente conectado con sus raíces. Tras un pequeño interludio protagonizado por el bajo y acompañado por las palmas de toda la Plaza de España, llegaba 18010, una auténtica declaración de amor a su barrio.

"Sevilla, esta canción se escribió para la gente de mi barrio. ¡Viva el Albaicín, el 18010!", proclamaban desde el escenario.

La producción apostaba por una puesta en escena mucho más contenida de lo habitual en otras propuestas de Taste The Floor, oficina con la que recientemente hemos visto producciones especialmente ambiciosas en conciertos como Delaossa, Fernando Costa, Hijos de la Ruina o Natos y Waor. En esta ocasión, sin embargo, el protagonismo recaía principalmente sobre las canciones y sobre una banda que sonaba compacta y perfectamente engrasada.

Después de La Primera Helá y Tengo Que Pensar, los granadinos aprovechaban para agradecer el cariño de la ciudad.

"Tocar en Sevilla siempre es muy especial, y más en un sitio como este. Muchas gracias porque siempre nos habéis tratado como en casa".

La cercanía con la banda también fue una constante durante toda la noche. Poco a poco fueron presentando a los músicos y concediendo protagonismo a las coristas, Carmen y María, que tuvieron uno de sus momentos más destacados durante el interludio previo a Este Juego, iluminadas únicamente por un cálido halo amarillo.

© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero
© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero

🎤 Ángeles Toledano y David de Jacoba elevan la temperatura flamenca

La primera gran sorpresa de la noche llegaba con la aparición de Ángeles Toledano. Bajo una iluminación turquesa y alrededor de una mesa central de efectos que se convertiría en uno de los elementos más característicos de la escenografía, interpretaron Solo Eres Pa Mí ante una Plaza de España completamente teñida de verde.

Poco después llegaría Tiempos Raros, uno de los grandes himnos del grupo y una de las canciones más celebradas de toda la noche. Con todo el público en pie, los granadinos brindaban con una copa de vino en mitad del escenario antes de encarar una parte mucho más flamenca del repertorio.

"Estoy flipando con este sitio. No había estado aquí ni de visitante y está siendo un placer. Ahora viene una parte un poquito más flamenca, así que vamos a disfrutarla y gracias por aguantar la calor".

Y precisamente ahí apareció otro de los nombres propios de la noche. Durante Alegrías de la Ragua, los integrantes se sentaban alrededor de la mesa central mientras las luces azules y blancas dominaban la escena. A mitad del tema, David de Jacoba quedaba iluminado en solitario bajo un único haz de luz antes de unirse al resto de músicos en el centro del escenario.

"¡Viva la copla de Graná!", exclamaban antes de enlazar con Bulerías, en uno de los bloques más flamencos y celebrados del concierto.

❤️ Un concierto sin teléfonos y con mucha emoción

Si algo llamó especialmente la atención durante toda la noche fue la escasa presencia de teléfonos móviles. Una imagen que ya habíamos destacado en jornadas anteriores como las de Los Delinqüentes y que volvió a repetirse con La Plazuela.

La conexión entre público y artistas era evidente. Si Lo Callo Muero, presentada por ellos mismos como una canción que prácticamente nunca ensayan y que únicamente interpretan en directo, dejó una de las imágenes más bonitas del concierto, con el grupo disfrutando visiblemente sobre el escenario.

Después llegarían Mala de Verdad y, sobre todo, El Lao de la Pena, posiblemente uno de los momentos más emocionantes de toda la actuación. La Plaza de España cantó el tema de principio a fin mientras los granadinos bajaban al foso para interpretar el primer estribillo junto al público. Cuando regresaron al escenario, la emoción era evidente.

"Abuela, te quiero", alcanzó a decir uno de ellos antes del siguiente blackout.

La intensidad no bajó con La Cara de Dios y Peíname Juana, otro de esos temas convertidos ya en auténticos himnos para sus seguidores. Las dos mitades de la Plaza se respondían unas a otras durante los coros mientras miles de personas saltaban al unísono con las manos en alto.

© La Plazuela en Sevilla · Óscar Romero
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🌅 Un cierre de agradecimientos para presentar una nueva etapa

Con el público pidiendo una última canción, los miembros de La Plazuela aprovecharon para mirar hacia atrás y agradecer a todas las personas que les acompañan en esta aventura.

Uno por uno fueron nombrando al equipo técnico, al personal de gira, a Taste The Floor, a Universal y a todos aquellos que han contribuido a que el proyecto haya llegado hasta donde está hoy.

"Aunque nosotros no seamos unos genios, nuestra mejor virtud ha sido rodearnos de gente muy talentosa. Somos La Plazuela, venimos presentando nuestro último proyecto y esperamos que lo hayáis disfrutado".

El tramo final con B12, Realejo Beach y Tango de Copera fue, además, uno de los momentos en los que mejor se aprovechó la iluminación de la Plaza de España. Los tonos cálidos y las distintas capas de luz terminaron de acompañar un desenlace que encontró en Alegría de Vivir, sonando ya por megafonía, la banda sonora perfecta para despedir una noche muy especial.

Porque apenas unas horas después de la explosión creativa de Califato 3/4, Granada seguía siendo protagonista en Icónica Santalucía Sevilla Fest. Primero con el espectáculo de luces dedicado a la ciudad y después con una de las bandas que mejor representan esa nueva generación capaz de mezclar flamenco, electrónica y sonidos urbanos sin perder nunca de vista sus raíces.

Y viendo cómo respondió la Plaza de España durante toda la noche, da la sensación de que La Plazuela todavía tiene mucho camino por recorrer.

José Antonio C.

Director

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