Apenas veinticuatro horas después de que la Plaza de España se transformara en una gigantesca pista de baile con Charlotte de Witte al frente de una nueva cita de Rebels, Icónica Santalucía Sevilla Fest volvía a demostrar que pocas programaciones son capaces de convivir con tantos universos distintos. La décima cobertura de Crowding News en el ciclo nos llevaba esta vez hasta uno de los conciertos más singulares de toda la edición: el regreso de Califato 3/4 a Sevilla para presentar su último trabajo en el único escenario andaluz de la gira.
La tarde había sido especialmente calurosa y los abanicos se convirtieron desde primera hora en protagonistas involuntarios de una Plaza de España completamente entregada. A las ocho y media aparecía en escena Manuel Chaparro junto al resto de la banda, luciendo un característico sombrero rematado con pequeños volantes. La puesta en escena era sencilla, pero perfectamente reconocible: banderas de la República Árabe Saharaui Democrática, una estética muy vinculada a esos mismos colores y un escenario en el que las canciones y el mensaje volvían a situarse por encima de cualquier artificio.
"Esta la vamos a levantar por todas las mujeres que no están, por todas las mujeres asesinadas, por todas nuestras abuelas, tías, sobrinas, hermanas, amigas y compañeras. Todos por igual, mis parientes", proclamaban antes de arrancar con Cristo Crítto de Lâ Nabaha, marcando desde el principio el tono de una noche en la que las reivindicaciones sociales convivirían constantemente con el humor y la ironía.

© Califato 3/4 en Sevilla · Óscar Romero
🌿 Un patio andaluz lleno de símbolos y contradicciones
Si algo caracteriza el universo de Califato 3/4 es su capacidad para construir una identidad propia en la que conviven referencias aparentemente imposibles. Durante toda la actuación, los visuales fueron dibujando un collage surrealista y profundamente andaluz en el que aparecían una bandera andalucista, una Ducal, una imagen de Rafael Alberti, una sombrilla de playa o incluso un paso de Semana Santa presidido por un esqueleto fumando.
"Qué bonita es Andalucía, qué bonita es nuestra tierra. Lo único que no tenemos es la industria, porque se la dieron a los del norte, a los ricos", comentaban entre canciones, arrancando una de las primeras ovaciones de la noche.
Con Bulería del Aire Acondiçionao llegaban también las bromas sobre el calor y la emergencia climática. "Nosotros tenemos el mando del aire acondicionado, pero como no podemos encenderlo...", ironizaban mientras cientos de abanicos seguían moviéndose al ritmo de las canciones.
Durante Tù Cadená el protagonismo recaía sobre María José Luna, espectacular con un vestido de volantes celestes y multicolores, mientras la banda seguía transformándose visualmente. Porque, precisamente, una de las grandezas del grupo reside en esa sensación de caos perfectamente organizado, donde cada canción parece abrir una puerta distinta dentro del mismo universo.

© Califato 3/4 en Sevilla · Óscar Romero
💃 La Plazuela, María Terremoto y una noche irrepetible
Uno de los momentos más especiales de la noche llegaría con Pintora. Sobre el escenario aparecían La Plazuela junto a Andrea Santalusía, en una colaboración que los propios integrantes presentaban como algo prácticamente irrepetible.
"Probablemente sea la primera y la última vez que cantemos esta canción todos juntos", aseguraban antes de una interpretación que fue recibida con enorme entusiasmo por una Plaza de España completamente entregada.
Entre historias sobre las raves, los botellines de Cruzcampo y esas noches en las que uno acaba acostándose y limpiando la casa al día siguiente, el concierto siguió transitando entre el costumbrismo y el surrealismo. La Bía en Roça sirvió además para reivindicar la diversidad corporal.
"Todos los cuerpos son válidos, todos los cuerpos son bonitos y todos los cuerpos hay que enseñarlos", defendían desde el escenario antes de proclamar también "Viva Andalucía libre" y mostrar su apoyo al pueblo palestino.
La actuación continuó creciendo con la aparición de la bailarina Carmen Avilés durante Er Patio de Lô Hirgerô. Su intervención fue recibida con una enorme ovación mientras desde la banda advertían: "No os olvidéis de su cara, porque va a dar mucho que hablar".
Y si había un momento capaz de elevar todavía más la temperatura emocional de la noche, ese fue la aparición de María Terremoto. La cantaora jerezana, vestida con una camiseta de Andalucía con su nombre a la espalda, convirtió la Plaza de España en una auténtica fiesta de palmas y "oles" durante una bulería que terminó arrancando una confesión espontánea desde el escenario.
"Nosotros tenemos que parar el concierto porque qué coño vamos a hacer ahora después de esto. Viva los barrios y viva la gente".

© Califato 3/4 en Sevilla · Óscar Romero
🔥 Entre el humor, la crítica y las historias imposibles
Una de las grandes virtudes de Califato 3/4 es su capacidad para moverse constantemente entre la carcajada y la reflexión. Apenas unos minutos después de bromear sobre las raves o contar historias imposibles, el grupo volvía a introducir mensajes relacionados con la vivienda, la transformación de los barrios o la pérdida de identidad de determinados espacios.
"Resulta que ya no nos podemos ir al barrio porque ahora es un centro comercial", comentaban antes de utilizar la propia Plaza de España para ejemplificar el encarecimiento de la vivienda.
Las referencias a la Alameda de Hércules, a Triana, a los barrios o a la defensa de lo público se fueron sucediendo a lo largo del concierto, siempre envueltas en ese tono irreverente tan característico del grupo.
"Si no puedo perrear esto, que baje Dios y lo vea. Viva Triana, allí se inventó el perreo", gritaban durante Çilençio ∞, uno de los momentos más desatados de toda la actuación, con pogos incluidos y una Plaza de España completamente entregada.
Entre chistes de Chiquito de la Calzada, referencias al flamenco y nuevas bromas improvisadas, la sensación era la de estar asistiendo a algo mucho más cercano a una reunión entre amigos que a un concierto convencional.

© Califato 3/4 en Sevilla · Óscar Romero
❤️ Del techno al flamenco: otra noche imposible en Icónica
Apenas unas horas antes, miles de personas habían convertido la Plaza de España en una gigantesca pista de baile bajo las sesiones de Charlotte de Witte, Andres Campo o Anthony Rother. Veinticuatro horas después, el mismo escenario acogía un espectáculo donde convivían las bulerías, la electrónica, las reivindicaciones sociales, los visuales imposibles, los mantones, los abanicos y el humor más surrealista.
Y probablemente ahí resida una de las grandes fortalezas de Icónica Santalucía Sevilla Fest. En su capacidad para pasar del techno al flamenco, del pop a la canción melódica o del indie al sonido urbano sin perder nunca la personalidad de cada noche.
Porque si algo está demostrando esta edición es que bajo las torres de la Plaza de España caben muchos mundos distintos. Y, viendo la respuesta del público durante toda la velada, el universo de Califato 3/4 continúa siendo uno de los más singulares, inclasificables y reconocibles de la música española actual.
Apenas veinticuatro horas después de que la Plaza de España se transformara en una gigantesca pista de baile con Charlotte de Witte al frente de una nueva cita de Rebels, Icónica Santalucía Sevilla Fest volvía a demostrar que pocas programaciones son capaces de convivir con tantos universos distintos. La décima cobertura de Crowding News en el ciclo nos llevaba esta vez hasta uno de los conciertos más singulares de toda la edición: el regreso de Califato 3/4 a Sevilla para presentar su último trabajo en el único escenario andaluz de la gira.
La tarde había sido especialmente calurosa y los abanicos se convirtieron desde primera hora en protagonistas involuntarios de una Plaza de España completamente entregada. A las ocho y media aparecía en escena Manuel Chaparro junto al resto de la banda, luciendo un característico sombrero rematado con pequeños volantes. La puesta en escena era sencilla, pero perfectamente reconocible: banderas de la República Árabe Saharaui Democrática, una estética muy vinculada a esos mismos colores y un escenario en el que las canciones y el mensaje volvían a situarse por encima de cualquier artificio.
"Esta la vamos a levantar por todas las mujeres que no están, por todas las mujeres asesinadas, por todas nuestras abuelas, tías, sobrinas, hermanas, amigas y compañeras. Todos por igual, mis parientes", proclamaban antes de arrancar con Cristo Crítto de Lâ Nabaha, marcando desde el principio el tono de una noche en la que las reivindicaciones sociales convivirían constantemente con el humor y la ironía.

© Califato 3/4 en Sevilla · Óscar Romero
🌿 Un patio andaluz lleno de símbolos y contradicciones
Si algo caracteriza el universo de Califato 3/4 es su capacidad para construir una identidad propia en la que conviven referencias aparentemente imposibles. Durante toda la actuación, los visuales fueron dibujando un collage surrealista y profundamente andaluz en el que aparecían una bandera andalucista, una Ducal, una imagen de Rafael Alberti, una sombrilla de playa o incluso un paso de Semana Santa presidido por un esqueleto fumando.
"Qué bonita es Andalucía, qué bonita es nuestra tierra. Lo único que no tenemos es la industria, porque se la dieron a los del norte, a los ricos", comentaban entre canciones, arrancando una de las primeras ovaciones de la noche.
Con Bulería del Aire Acondiçionao llegaban también las bromas sobre el calor y la emergencia climática. "Nosotros tenemos el mando del aire acondicionado, pero como no podemos encenderlo...", ironizaban mientras cientos de abanicos seguían moviéndose al ritmo de las canciones.
Durante Tù Cadená el protagonismo recaía sobre María José Luna, espectacular con un vestido de volantes celestes y multicolores, mientras la banda seguía transformándose visualmente. Porque, precisamente, una de las grandezas del grupo reside en esa sensación de caos perfectamente organizado, donde cada canción parece abrir una puerta distinta dentro del mismo universo.

© Califato 3/4 en Sevilla · Óscar Romero
💃 La Plazuela, María Terremoto y una noche irrepetible
Uno de los momentos más especiales de la noche llegaría con Pintora. Sobre el escenario aparecían La Plazuela junto a Andrea Santalusía, en una colaboración que los propios integrantes presentaban como algo prácticamente irrepetible.
"Probablemente sea la primera y la última vez que cantemos esta canción todos juntos", aseguraban antes de una interpretación que fue recibida con enorme entusiasmo por una Plaza de España completamente entregada.
Entre historias sobre las raves, los botellines de Cruzcampo y esas noches en las que uno acaba acostándose y limpiando la casa al día siguiente, el concierto siguió transitando entre el costumbrismo y el surrealismo. La Bía en Roça sirvió además para reivindicar la diversidad corporal.
"Todos los cuerpos son válidos, todos los cuerpos son bonitos y todos los cuerpos hay que enseñarlos", defendían desde el escenario antes de proclamar también "Viva Andalucía libre" y mostrar su apoyo al pueblo palestino.
La actuación continuó creciendo con la aparición de la bailarina Carmen Avilés durante Er Patio de Lô Hirgerô. Su intervención fue recibida con una enorme ovación mientras desde la banda advertían: "No os olvidéis de su cara, porque va a dar mucho que hablar".
Y si había un momento capaz de elevar todavía más la temperatura emocional de la noche, ese fue la aparición de María Terremoto. La cantaora jerezana, vestida con una camiseta de Andalucía con su nombre a la espalda, convirtió la Plaza de España en una auténtica fiesta de palmas y "oles" durante una bulería que terminó arrancando una confesión espontánea desde el escenario.
"Nosotros tenemos que parar el concierto porque qué coño vamos a hacer ahora después de esto. Viva los barrios y viva la gente".

© Califato 3/4 en Sevilla · Óscar Romero
🔥 Entre el humor, la crítica y las historias imposibles
Una de las grandes virtudes de Califato 3/4 es su capacidad para moverse constantemente entre la carcajada y la reflexión. Apenas unos minutos después de bromear sobre las raves o contar historias imposibles, el grupo volvía a introducir mensajes relacionados con la vivienda, la transformación de los barrios o la pérdida de identidad de determinados espacios.
"Resulta que ya no nos podemos ir al barrio porque ahora es un centro comercial", comentaban antes de utilizar la propia Plaza de España para ejemplificar el encarecimiento de la vivienda.
Las referencias a la Alameda de Hércules, a Triana, a los barrios o a la defensa de lo público se fueron sucediendo a lo largo del concierto, siempre envueltas en ese tono irreverente tan característico del grupo.
"Si no puedo perrear esto, que baje Dios y lo vea. Viva Triana, allí se inventó el perreo", gritaban durante Çilençio ∞, uno de los momentos más desatados de toda la actuación, con pogos incluidos y una Plaza de España completamente entregada.
Entre chistes de Chiquito de la Calzada, referencias al flamenco y nuevas bromas improvisadas, la sensación era la de estar asistiendo a algo mucho más cercano a una reunión entre amigos que a un concierto convencional.

© Califato 3/4 en Sevilla · Óscar Romero
❤️ Del techno al flamenco: otra noche imposible en Icónica
Apenas unas horas antes, miles de personas habían convertido la Plaza de España en una gigantesca pista de baile bajo las sesiones de Charlotte de Witte, Andres Campo o Anthony Rother. Veinticuatro horas después, el mismo escenario acogía un espectáculo donde convivían las bulerías, la electrónica, las reivindicaciones sociales, los visuales imposibles, los mantones, los abanicos y el humor más surrealista.
Y probablemente ahí resida una de las grandes fortalezas de Icónica Santalucía Sevilla Fest. En su capacidad para pasar del techno al flamenco, del pop a la canción melódica o del indie al sonido urbano sin perder nunca la personalidad de cada noche.
Porque si algo está demostrando esta edición es que bajo las torres de la Plaza de España caben muchos mundos distintos. Y, viendo la respuesta del público durante toda la velada, el universo de Califato 3/4 continúa siendo uno de los más singulares, inclasificables y reconocibles de la música española actual.







