La segunda mitad de junio arrancaba en Icónica Santalucía Sevilla Fest con una de las voces más queridas de la música en español. Kany García llegaba a la Plaza de España inmersa en una gira mundial que, tras conquistar Latinoamérica, continúa consolidando su enorme vínculo con España. Madrid, Barcelona, o Valencia formaban parte del recorrido de una artista acostumbrada ya a los grandes recintos y que, sin embargo, mantenía intacta esa cercanía que siempre ha caracterizado su propuesta.
La elevada afluencia desde la apertura de puertas evidenciaba las ganas que existían de reencontrarse con la puertorriqueña. Para esta cita, además, el festival había modificado ligeramente la configuración del recinto, reduciendo la longitud de la pista para incorporar un graderío junto a los palcos, un formato que también se repetiría al día siguiente con Raphael, cinco años después de su última visita a Icónica.
La logística de la producción impedía, una jornada más, la celebración del ya habitual Icónica Lights. Sin embargo, las conversaciones previas en el recinto giraban en torno a otro asunto. La presencia de Vanesa Martín en el Lounge del festival hacía pensar en una posible colaboración sorpresa que finalmente no terminaría produciéndose. En cualquier caso: la expectación era máxima.
A las 22:20, con veinte minutos de retraso sobre el horario previsto, las pantallas comenzaban a proyectar imágenes de la propia Kany durante su infancia. Fotografías y recuerdos de distintas etapas de su vida acompañaban la aparición de una banda situada sobre un segundo nivel del escenario, como si se tratara de un balcón, mientras la artista irrumpía completamente vestida de negro.

© Kany García en Icónica Sevilla · Triana Arcos
❤️ Una cantautora que sigue haciendo del directo su refugio
Las primeras notas de García y Te Lo Agradezco marcaron el inicio de una noche en la que la música en directo volvió a situarse en el centro de todo. Seis músicos acompañaban a la artista desde ese segundo nivel, sin recurrir a artificios ni a bases pregrabadas, algo que inevitablemente recordaba a otras propuestas latinas como la de Residente el pasado año. Distintas, sí, pero unidas por una misma necesidad de reivindicar las raíces y la honestidad sobre el escenario.
"Esta noche sí que va a estar de fukin' puta madre", soltaba entre risas antes de descender con DPM al primer nivel del escenario. Envuelta en una producción cálida, presidida por árboles, maderas y colores anaranjados. Poco después, con Una Vida Nueva, los visuales seguían construyendo ese universo íntimo que acompañaría toda la noche. Las fotografías de pequeña, las flores, los columpios y esa mítica casas del árbol terminaban conformando una narrativa visual tremendamente coherente con las historias que iba contando entre canción y canción.
"Yo os amo Sevilla, más que vosotros a mí seguro", confesaba provocando una de las primeras ovaciones de la noche.
Y aunque muchos de los asistentes no conocieran en profundidad todo el repertorio, había algo que se hacía evidente desde las primeras canciones. Kany sentía cada palabra que cantaba. Y cuando un artista transmite esa verdad sobre el escenario, el ambiente cambia por completo.
🌴 Puerto Rico, la infancia y las raíces como hilo conductor
La Mala Era Yo permitió comprobar hasta qué punto la noche iba a girar alrededor de los recuerdos y de las raíces. Mientras recorría el balcón superior acercándose uno por uno a los músicos, las pantallas mostraban corazones, relojes y símbolos de una memoria que parecía acompañarla constantemente.
La Plaza de España terminaba cantando a capela el último estribillo de la canción antes de que un nuevo apagón diese paso a uno de los primeros discursos importantes de la noche.
"Hay que ser latino para saber lo complicado que es llegar a ciertos lugares. Qué lindo que una ciudad como Sevilla abrace a los hermanos y hermanas latinos. Esta canción me recuerda a Latinoamérica y a mi niñez", explicaba antes de interpretar Puerta Abierta, tema que da nombre a su último proyecto.
Sobre un fondo completamente negro aparecía la imagen de una Kany niña, mientras resonaba una frase que probablemente resumía buena parte del espíritu de la noche.
"Yo nunca me fui del barrio. Va conmigo a diario".
Y de nuevo Sevilla respondía cantando por su cuenta, prolongando los estribillos incluso cuando la música desaparecía.
Con Para Siempre, guitarra española en mano y acompañada por un árbol coronado por un nido de pájaros, la artista abandonaba por unos instantes el centro del escenario para acercarse a los extremos y abrazar visualmente a todo el recinto.

© Kany García en Icónica Sevilla · Mauri Buhigas
🫂 Una burbuja donde caben los corazones rotos y los enamorados
Si hubo una idea que sobrevoló todo el concierto fue la de los conciertos como refugio.
Antes de Me Quedo Sola, Kany compartió una reflexión que terminó convirtiéndose en una de las grandes imágenes de la noche. Habló de quienes acuden a sus conciertos para curarse heridas, de quienes llegan enamorados y también de quienes simplemente necesitan un abrazo. Habló de las mujeres que acuden solas, de las que no necesitan pareja ni compañía para disfrutar y de cómo las canciones han terminado construyendo puentes entre personas que probablemente jamás se habrían conocido.
"Me enorgullece que las canciones creen puentes"
La casa del árbol, las norias, los cielos estrellados y una explosión final mucho más rockera acompañaron uno de los momentos más celebrados por el público.
Con Lamento y Que Te Vaya Mal el tono volvió a ser más íntimo. Fue entonces cuando relató cómo compuso Que Vuelva junto a un cuatro venezolano que ni siquiera sabía tocar correctamente. Entre risas y recuerdos, terminó encontrando en aquella limitación la esencia de una canción que habla precisamente de seguir adelante incluso cuando las circunstancias son adversas.
"Las situaciones pueden estar jodidas, pero cuando tienes gente que te apoya se siente distinto", explicaba. Y poco después llegaba probablemente la frase que mejor resumió toda la velada: "Hay mucha gente que viene mal a mis conciertos, pero mis conciertos son una burbuja donde hay abrazos para todo el mundo. Una burbuja de amor".
🏳️🌈 Un alegato al amor y a quienes alguna vez tuvieron que huir
La noche alcanzó uno de sus momentos más emocionantes cuando apareció sentada al piano para interpretar Huir.
La banda permanecía en silencio mientras la artista compartía uno de los discursos más sinceros de toda la noche. Habló de su realidad como parte de la comunidad LGTBIQ+, de cómo muchas personas viven con miedo a incomodar y de la necesidad de utilizar la música también para hablar de aquello que duele.
Recordó a su pareja, explicó cómo durante muchos años había vivido huyendo y reivindicó el derecho de todas las personas a encontrar un lugar seguro. Pero también quiso mirar más allá, acordándose de quienes sufren las consecuencias de las guerras y mencionando expresamente la situación de Palestina.
"Ojalá la gente deje de vivir huyendo"
Tras ella, una enorme vidriera de colores fríos componía una de las imágenes más bellas de toda la noche. Y quizá también una de las más simbólicas.

© Kany García en Icónica Sevilla · Oscar Romero
🎶 La fidelidad a quienes llevan veinte años acompañándola
La segunda parte del concierto permitió a Kany mirar hacia atrás y reivindicar a quienes la acompañan desde hace décadas.
Antes de interpretar Gaita, la artista reconocía que, en ocasiones, no resulta sencillo encontrar hueco para todas aquellas canciones que pertenecen a otras etapas, pero que existe una responsabilidad con quienes llevan veinte años caminando a su lado.
"Esta gente merece una fidelidad y un lugar en cada concierto", explicaba. Y precisamente esa fidelidad se percibía en las numerosas banderas puertorriqueñas repartidas por la Plaza de España, en los carteles que se acumulaban junto al escenario y en la gran cantidad de familias que habían acudido al concierto.
El medley formado por Aunque Sea un Momento, Soy Yo, Hoy Ya Me Voy y Alguien recuperó algunas de las canciones más queridas de sus primeros años mientras el universo visual seguía girando alrededor de la casa del árbol, las tormentas y esos paisajes nocturnos que habían acompañado toda la producción.
🌺 La niña que fue y la mujer que hoy llena la Plaza de España
La recta final de la noche estuvo marcada por una emoción creciente: Agüita e Coco convirtió la Plaza de España en una pequeña fiesta caribeña, con palmeras y chiringuitos proyectados en las pantallas mientras miles de personas bailaban al ritmo de una de las canciones más celebradas de la noche.
Pero poco después, la artista volvió a detenerse para recordar a quienes viven lejos de sus países, a quienes echan de menos a sus madres, a quienes prefieren sufrir en silencio para no preocupar a los que dejaron atrás.
"Hay gente que se hace fuerte por fuera y de duro no tiene nada".
Y fue entonces cuando llegó A la Niña que Fui. Las cegadoras se encendieron, las letras aparecieron en pantalla y toda la Plaza de España terminó cantando prácticamente a capella una canción que, después de todo lo vivido durante la noche, parecía cobrar un significado todavía más profundo.

© Kany García en Icónica Sevilla · Triana Arcos
"Qué noche más linda, qué gente más maravillosa. Visto desde aquí arriba todo sabe a poco", confesaba, y esto que todavía quedaban La Malquerida y una explosiva La Culpa, con toda la banda recorriendo el escenario en conga y las pantallas mostrando fotografías de infancia de todos los integrantes del equipo. Una manera preciosa de cerrar el círculo iniciado dos horas antes.
Y finalmente llegó Tierra Mía. La Plaza de España se tiñó con los colores de España mientras las referencias a las raíces y a la identidad volvían a ocupar el centro de la escena.
Porque si algo dejó claro Kany García en su regreso a Sevilla es que, por muy lejos que uno llegue, hay lugares, recuerdos y personas que siempre acaban acompañándonos. Y, durante algo más de dos horas, la puertorriqueña consiguió que miles de personas sintieran exactamente lo mismo.
La segunda mitad de junio arrancaba en Icónica Santalucía Sevilla Fest con una de las voces más queridas de la música en español. Kany García llegaba a la Plaza de España inmersa en una gira mundial que, tras conquistar Latinoamérica, continúa consolidando su enorme vínculo con España. Madrid, Barcelona, o Valencia formaban parte del recorrido de una artista acostumbrada ya a los grandes recintos y que, sin embargo, mantenía intacta esa cercanía que siempre ha caracterizado su propuesta.
La elevada afluencia desde la apertura de puertas evidenciaba las ganas que existían de reencontrarse con la puertorriqueña. Para esta cita, además, el festival había modificado ligeramente la configuración del recinto, reduciendo la longitud de la pista para incorporar un graderío junto a los palcos, un formato que también se repetiría al día siguiente con Raphael, cinco años después de su última visita a Icónica.
La logística de la producción impedía, una jornada más, la celebración del ya habitual Icónica Lights. Sin embargo, las conversaciones previas en el recinto giraban en torno a otro asunto. La presencia de Vanesa Martín en el Lounge del festival hacía pensar en una posible colaboración sorpresa que finalmente no terminaría produciéndose. En cualquier caso: la expectación era máxima.
A las 22:20, con veinte minutos de retraso sobre el horario previsto, las pantallas comenzaban a proyectar imágenes de la propia Kany durante su infancia. Fotografías y recuerdos de distintas etapas de su vida acompañaban la aparición de una banda situada sobre un segundo nivel del escenario, como si se tratara de un balcón, mientras la artista irrumpía completamente vestida de negro.

© Kany García en Icónica Sevilla · Triana Arcos
❤️ Una cantautora que sigue haciendo del directo su refugio
Las primeras notas de García y Te Lo Agradezco marcaron el inicio de una noche en la que la música en directo volvió a situarse en el centro de todo. Seis músicos acompañaban a la artista desde ese segundo nivel, sin recurrir a artificios ni a bases pregrabadas, algo que inevitablemente recordaba a otras propuestas latinas como la de Residente el pasado año. Distintas, sí, pero unidas por una misma necesidad de reivindicar las raíces y la honestidad sobre el escenario.
"Esta noche sí que va a estar de fukin' puta madre", soltaba entre risas antes de descender con DPM al primer nivel del escenario. Envuelta en una producción cálida, presidida por árboles, maderas y colores anaranjados. Poco después, con Una Vida Nueva, los visuales seguían construyendo ese universo íntimo que acompañaría toda la noche. Las fotografías de pequeña, las flores, los columpios y esa mítica casas del árbol terminaban conformando una narrativa visual tremendamente coherente con las historias que iba contando entre canción y canción.
"Yo os amo Sevilla, más que vosotros a mí seguro", confesaba provocando una de las primeras ovaciones de la noche.
Y aunque muchos de los asistentes no conocieran en profundidad todo el repertorio, había algo que se hacía evidente desde las primeras canciones. Kany sentía cada palabra que cantaba. Y cuando un artista transmite esa verdad sobre el escenario, el ambiente cambia por completo.
🌴 Puerto Rico, la infancia y las raíces como hilo conductor
La Mala Era Yo permitió comprobar hasta qué punto la noche iba a girar alrededor de los recuerdos y de las raíces. Mientras recorría el balcón superior acercándose uno por uno a los músicos, las pantallas mostraban corazones, relojes y símbolos de una memoria que parecía acompañarla constantemente.
La Plaza de España terminaba cantando a capela el último estribillo de la canción antes de que un nuevo apagón diese paso a uno de los primeros discursos importantes de la noche.
"Hay que ser latino para saber lo complicado que es llegar a ciertos lugares. Qué lindo que una ciudad como Sevilla abrace a los hermanos y hermanas latinos. Esta canción me recuerda a Latinoamérica y a mi niñez", explicaba antes de interpretar Puerta Abierta, tema que da nombre a su último proyecto.
Sobre un fondo completamente negro aparecía la imagen de una Kany niña, mientras resonaba una frase que probablemente resumía buena parte del espíritu de la noche.
"Yo nunca me fui del barrio. Va conmigo a diario".
Y de nuevo Sevilla respondía cantando por su cuenta, prolongando los estribillos incluso cuando la música desaparecía.
Con Para Siempre, guitarra española en mano y acompañada por un árbol coronado por un nido de pájaros, la artista abandonaba por unos instantes el centro del escenario para acercarse a los extremos y abrazar visualmente a todo el recinto.

© Kany García en Icónica Sevilla · Mauri Buhigas
🫂 Una burbuja donde caben los corazones rotos y los enamorados
Si hubo una idea que sobrevoló todo el concierto fue la de los conciertos como refugio.
Antes de Me Quedo Sola, Kany compartió una reflexión que terminó convirtiéndose en una de las grandes imágenes de la noche. Habló de quienes acuden a sus conciertos para curarse heridas, de quienes llegan enamorados y también de quienes simplemente necesitan un abrazo. Habló de las mujeres que acuden solas, de las que no necesitan pareja ni compañía para disfrutar y de cómo las canciones han terminado construyendo puentes entre personas que probablemente jamás se habrían conocido.
"Me enorgullece que las canciones creen puentes"
La casa del árbol, las norias, los cielos estrellados y una explosión final mucho más rockera acompañaron uno de los momentos más celebrados por el público.
Con Lamento y Que Te Vaya Mal el tono volvió a ser más íntimo. Fue entonces cuando relató cómo compuso Que Vuelva junto a un cuatro venezolano que ni siquiera sabía tocar correctamente. Entre risas y recuerdos, terminó encontrando en aquella limitación la esencia de una canción que habla precisamente de seguir adelante incluso cuando las circunstancias son adversas.
"Las situaciones pueden estar jodidas, pero cuando tienes gente que te apoya se siente distinto", explicaba. Y poco después llegaba probablemente la frase que mejor resumió toda la velada: "Hay mucha gente que viene mal a mis conciertos, pero mis conciertos son una burbuja donde hay abrazos para todo el mundo. Una burbuja de amor".
🏳️🌈 Un alegato al amor y a quienes alguna vez tuvieron que huir
La noche alcanzó uno de sus momentos más emocionantes cuando apareció sentada al piano para interpretar Huir.
La banda permanecía en silencio mientras la artista compartía uno de los discursos más sinceros de toda la noche. Habló de su realidad como parte de la comunidad LGTBIQ+, de cómo muchas personas viven con miedo a incomodar y de la necesidad de utilizar la música también para hablar de aquello que duele.
Recordó a su pareja, explicó cómo durante muchos años había vivido huyendo y reivindicó el derecho de todas las personas a encontrar un lugar seguro. Pero también quiso mirar más allá, acordándose de quienes sufren las consecuencias de las guerras y mencionando expresamente la situación de Palestina.
"Ojalá la gente deje de vivir huyendo"
Tras ella, una enorme vidriera de colores fríos componía una de las imágenes más bellas de toda la noche. Y quizá también una de las más simbólicas.

© Kany García en Icónica Sevilla · Oscar Romero
🎶 La fidelidad a quienes llevan veinte años acompañándola
La segunda parte del concierto permitió a Kany mirar hacia atrás y reivindicar a quienes la acompañan desde hace décadas.
Antes de interpretar Gaita, la artista reconocía que, en ocasiones, no resulta sencillo encontrar hueco para todas aquellas canciones que pertenecen a otras etapas, pero que existe una responsabilidad con quienes llevan veinte años caminando a su lado.
"Esta gente merece una fidelidad y un lugar en cada concierto", explicaba. Y precisamente esa fidelidad se percibía en las numerosas banderas puertorriqueñas repartidas por la Plaza de España, en los carteles que se acumulaban junto al escenario y en la gran cantidad de familias que habían acudido al concierto.
El medley formado por Aunque Sea un Momento, Soy Yo, Hoy Ya Me Voy y Alguien recuperó algunas de las canciones más queridas de sus primeros años mientras el universo visual seguía girando alrededor de la casa del árbol, las tormentas y esos paisajes nocturnos que habían acompañado toda la producción.
🌺 La niña que fue y la mujer que hoy llena la Plaza de España
La recta final de la noche estuvo marcada por una emoción creciente: Agüita e Coco convirtió la Plaza de España en una pequeña fiesta caribeña, con palmeras y chiringuitos proyectados en las pantallas mientras miles de personas bailaban al ritmo de una de las canciones más celebradas de la noche.
Pero poco después, la artista volvió a detenerse para recordar a quienes viven lejos de sus países, a quienes echan de menos a sus madres, a quienes prefieren sufrir en silencio para no preocupar a los que dejaron atrás.
"Hay gente que se hace fuerte por fuera y de duro no tiene nada".
Y fue entonces cuando llegó A la Niña que Fui. Las cegadoras se encendieron, las letras aparecieron en pantalla y toda la Plaza de España terminó cantando prácticamente a capella una canción que, después de todo lo vivido durante la noche, parecía cobrar un significado todavía más profundo.

© Kany García en Icónica Sevilla · Triana Arcos
"Qué noche más linda, qué gente más maravillosa. Visto desde aquí arriba todo sabe a poco", confesaba, y esto que todavía quedaban La Malquerida y una explosiva La Culpa, con toda la banda recorriendo el escenario en conga y las pantallas mostrando fotografías de infancia de todos los integrantes del equipo. Una manera preciosa de cerrar el círculo iniciado dos horas antes.
Y finalmente llegó Tierra Mía. La Plaza de España se tiñó con los colores de España mientras las referencias a las raíces y a la identidad volvían a ocupar el centro de la escena.
Porque si algo dejó claro Kany García en su regreso a Sevilla es que, por muy lejos que uno llegue, hay lugares, recuerdos y personas que siempre acaban acompañándonos. Y, durante algo más de dos horas, la puertorriqueña consiguió que miles de personas sintieran exactamente lo mismo.






