La primera vez que Rafa Val visitó la Plaza de España tenía apenas dieciséis años. Más de dos décadas después, aquel niño que se enamoró de uno de los lugares más reconocibles de Sevilla regresaba convertido en el líder de una de las bandas más importantes del panorama nacional. Y la ciudad parecía decidida a devolverle todo ese cariño.
Desde horas antes del concierto, las inmediaciones del Parque de María Luisa comenzaban a teñirse de amarillo. Las camisetas de Viva Suecia se multiplicaban por los alrededores del recinto, en una jornada marcada por la presencia de familias y de un público notablemente intergeneracional. A diferencia de otras citas, no hubo Icónica Lights. El hecho de que el concierto comenzara a las diez de la noche, todavía con algo de luz sobre la Plaza de España, hacía pensar que esa era la razón de una ausencia que, en cualquier caso, pasó prácticamente desapercibida.
A las diez en punto, con una Plaza de España completamente llena, once músicos aparecían sobre el escenario mientras sonaban los primeros acordes de Dolor y Gloria. Bastaron apenas unos segundos para comprobar que Sevilla tenía muchas ganas de Viva Suecia.

© Viva Suecia en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
🎸 Himnos, agradecimiento y una Plaza de España convertida en un escenario inmersivo
La apertura con Dolor y Gloria, La Orilla y A Dónde Ir marcó rápidamente el tono de la noche. El amarillo, color inseparable de la identidad del grupo, dominaba tanto las pantallas como buena parte de la iluminación del recinto, mientras las cabezas móviles repartidas por el interior de la Plaza de España ampliaban el escenario más allá del propio escenario.
Precisamente esa es una de las grandes virtudes de Icónica. Cuando las producciones entienden el potencial que ofrece el recinto y dejan de considerar la cita como una fecha más dentro de una gira, la experiencia cambia por completo. Y eso fue algo que Viva Suecia pareció tener muy presente desde el primer momento.
Rafa Val, iluminado únicamente por un haz de luz durante los primeros versos de A Dónde Ir, aprovechó una de las primeras pausas para recordar la fascinación que sintió cuando descubrió la Plaza de España siendo un niño. "Lo he visto en Star Wars y no sabemos muy bien a quién hemos engañado para estar en un sitio tan bonito como este", confesaba entre risas, antes de agradecer una y otra vez la respuesta del público sevillano.

© Viva Suecia en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
Con Lo Siento y Fuimos Felices Aquí llegó uno de los primeros momentos de conexión directa con las primeras filas. Rafa descendía al segundo nivel del escenario, heredado de la producción de Rebels de la jornada anterior, buscando una mayor cercanía con el público.
Deja Encendida una Luz supuso uno de los primeros ejercicios de narrativa visual de la noche. Una única vela presidía las pantallas mientras el resto permanecía prácticamente apagado. La producción de la gira no necesita grandes artificios. Dos niveles sobre el escenario, una propuesta sencilla y un trabajo muy medido de visuales e iluminación son suficientes cuando se cuenta con un lienzo como la Plaza de España.
💙 Los nuevos tiempos de Viva Suecia
La noche fue avanzando hacia los sonidos de Hecho en tiempos de paz. Los azules comenzaron a ganar protagonismo durante Bien por Ti, acompañados por haces de luz blancos que recorrían el cielo sevillano y por unos visuales que terminaban de envolver el recinto. Era el turno de los nuevos tiempos de Viva Suecia.
Fue también uno de los momentos donde la conexión entre banda y público se hizo más evidente. Rafa aprovechó para anunciar que había alguna sorpresa y bromear con el "superandaluz" del grupo. Las cámaras enfocaban entonces a Jess Fabric, que aparecía envuelto en una bandera de Andalucía desatando una de las grandes ovaciones de la noche.

© Jess Fabric en Icónica Sevilla · Mauri Buhigas
La Voz del Presidente y Algunos Tenemos Fe terminaron de consolidar la comunión con una Plaza de España que, lejos de perder intensidad, parecía crecer canción tras canción. Entre bromas sobre "el primer momento sexy" de la noche y la educación con la que el público escuchaba cada intervención, Rafa Val explicaba que la banda tenía la suerte de poder hacer el concierto que les diera la gana y que, precisamente por eso, habían decidido incorporar más canciones a esta gira.
Los Afortunados, Querer y Justo Cuando el Mundo Apriete sirvieron para presentar la cara más reciente del grupo. En este último tema, Alberto Cantúa y Jess Fabric terminaron abrazados mientras cantaban uno junto al otro. Son pequeños gestos, casi imperceptibles, pero que ayudan a entender por qué la relación de Viva Suecia con su público es tan especial.
🤝 Doce músicos disfrutando del camino
Los momentos de afinación convertidos en pequeñas conversaciones con el público, las bromas constantes de Rafa Val, los espacios cedidos a los músicos y las coristas o la naturalidad con la que la banda se mueve sobre el escenario transmiten una sensación poco habitual en grupos que ya juegan en la primera división del panorama nacional: que disfruta lo que hacen como el primer día.
"Esta es vuestra segunda oportunidad para ligar", bromeaba Rafa antes de Una Bandera que nos Sirva a los Dos, después de haber recuperado para el repertorio Permiso o Perdón, una canción que, como él mismo recordó, interpretaron años atrás en la Sala Custom de Sevilla.

© Viva Suecia en Icónica Sevilla · Mauri Buhigas
Uno de los momentos más bonitos de la noche llegó con Tú y Yo contra los Demás. Carmen Hoonine se unía a Rafa Val para interpretar el tema uno al lado del otro, mientras las pantallas alternaban imágenes de toda la banda y las tonalidades rosadas dominaban el escenario.
Poco después, Melancolía rebajaba las pulsaciones con Rafa al piano acompañado únicamente por las coristas bajo un único haz de luz. Una imagen sencilla y elegante que volvió a poner de manifiesto que, muchas veces, no hace falta complicar demasiado las cosas.
🔥 El tramo final que convirtió la Plaza de España en un coro
La recta final todavía guardaba algunas de las canciones más esperadas. Sangre llevó el rojo a las pantallas antes de dar paso a El Rey Desnudo, seguramente uno de los momentos más enérgicos del concierto, con los cañones de CO₂ acompañando a una banda que parecía disfrutar especialmente cuando las canciones se endurecían.
Después llegó No Hemos Aprendido Nada. Mientras las pantallas mostraban imágenes cotidianas y se sucedían las presentaciones de todos los músicos, resultaba inevitable pensar en cuánto había crecido aquel grupo que hace cuatro años pasaba por la Sala Custom. Porque sobre el escenario ya no había cuatro personas. Había doce. Y todos tuvieron su momento.
"Nos han dicho que nos podemos ir ya, pero si queréis nos quedamos un rato", bromeaba Rafa Val, arrancando una respuesta inmediata de una Plaza de España que, evidentemente, todavía tenía cuerda para rato.

© Viva Suecia en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
Y entonces interpretaron El Bien, Lo Que Te Mereces, Amar el Conflicto y Mala Prensa.
A esas alturas ya no había demasiado que decir. La gente cantaba. Rafa sonreía. Cantúa y Jess seguían buscándose sobre el escenario. Y las más de 8.000 personas que llenaban la Plaza de España respondían a cada estribillo como si aquello fuera una sola voz.
"Mi madre me enseñó que es de bien nacido ser agradecido", había dicho mucho antes durante el concierto. Y probablemente esa fue la frase que mejor resumió toda la noche.
Con las cegadoras ya encendidas y el público abandonando lentamente el recinto, la referencia a la Sala Custom adquiría todavía más sentido. Años después de aquellas visitas a Sevilla, Viva Suecia regresaba para encontrarse con una Plaza de España llena hasta la bandera y con una ciudad que, una vez más, volvía a responder ante el grupo murciano.
La primera vez que Rafa Val visitó la Plaza de España tenía apenas dieciséis años. Más de dos décadas después, aquel niño que se enamoró de uno de los lugares más reconocibles de Sevilla regresaba convertido en el líder de una de las bandas más importantes del panorama nacional. Y la ciudad parecía decidida a devolverle todo ese cariño.
Desde horas antes del concierto, las inmediaciones del Parque de María Luisa comenzaban a teñirse de amarillo. Las camisetas de Viva Suecia se multiplicaban por los alrededores del recinto, en una jornada marcada por la presencia de familias y de un público notablemente intergeneracional. A diferencia de otras citas, no hubo Icónica Lights. El hecho de que el concierto comenzara a las diez de la noche, todavía con algo de luz sobre la Plaza de España, hacía pensar que esa era la razón de una ausencia que, en cualquier caso, pasó prácticamente desapercibida.
A las diez en punto, con una Plaza de España completamente llena, once músicos aparecían sobre el escenario mientras sonaban los primeros acordes de Dolor y Gloria. Bastaron apenas unos segundos para comprobar que Sevilla tenía muchas ganas de Viva Suecia.

© Viva Suecia en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
🎸 Himnos, agradecimiento y una Plaza de España convertida en un escenario inmersivo
La apertura con Dolor y Gloria, La Orilla y A Dónde Ir marcó rápidamente el tono de la noche. El amarillo, color inseparable de la identidad del grupo, dominaba tanto las pantallas como buena parte de la iluminación del recinto, mientras las cabezas móviles repartidas por el interior de la Plaza de España ampliaban el escenario más allá del propio escenario.
Precisamente esa es una de las grandes virtudes de Icónica. Cuando las producciones entienden el potencial que ofrece el recinto y dejan de considerar la cita como una fecha más dentro de una gira, la experiencia cambia por completo. Y eso fue algo que Viva Suecia pareció tener muy presente desde el primer momento.
Rafa Val, iluminado únicamente por un haz de luz durante los primeros versos de A Dónde Ir, aprovechó una de las primeras pausas para recordar la fascinación que sintió cuando descubrió la Plaza de España siendo un niño. "Lo he visto en Star Wars y no sabemos muy bien a quién hemos engañado para estar en un sitio tan bonito como este", confesaba entre risas, antes de agradecer una y otra vez la respuesta del público sevillano.

© Viva Suecia en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
Con Lo Siento y Fuimos Felices Aquí llegó uno de los primeros momentos de conexión directa con las primeras filas. Rafa descendía al segundo nivel del escenario, heredado de la producción de Rebels de la jornada anterior, buscando una mayor cercanía con el público.
Deja Encendida una Luz supuso uno de los primeros ejercicios de narrativa visual de la noche. Una única vela presidía las pantallas mientras el resto permanecía prácticamente apagado. La producción de la gira no necesita grandes artificios. Dos niveles sobre el escenario, una propuesta sencilla y un trabajo muy medido de visuales e iluminación son suficientes cuando se cuenta con un lienzo como la Plaza de España.
💙 Los nuevos tiempos de Viva Suecia
La noche fue avanzando hacia los sonidos de Hecho en tiempos de paz. Los azules comenzaron a ganar protagonismo durante Bien por Ti, acompañados por haces de luz blancos que recorrían el cielo sevillano y por unos visuales que terminaban de envolver el recinto. Era el turno de los nuevos tiempos de Viva Suecia.
Fue también uno de los momentos donde la conexión entre banda y público se hizo más evidente. Rafa aprovechó para anunciar que había alguna sorpresa y bromear con el "superandaluz" del grupo. Las cámaras enfocaban entonces a Jess Fabric, que aparecía envuelto en una bandera de Andalucía desatando una de las grandes ovaciones de la noche.

© Jess Fabric en Icónica Sevilla · Mauri Buhigas
La Voz del Presidente y Algunos Tenemos Fe terminaron de consolidar la comunión con una Plaza de España que, lejos de perder intensidad, parecía crecer canción tras canción. Entre bromas sobre "el primer momento sexy" de la noche y la educación con la que el público escuchaba cada intervención, Rafa Val explicaba que la banda tenía la suerte de poder hacer el concierto que les diera la gana y que, precisamente por eso, habían decidido incorporar más canciones a esta gira.
Los Afortunados, Querer y Justo Cuando el Mundo Apriete sirvieron para presentar la cara más reciente del grupo. En este último tema, Alberto Cantúa y Jess Fabric terminaron abrazados mientras cantaban uno junto al otro. Son pequeños gestos, casi imperceptibles, pero que ayudan a entender por qué la relación de Viva Suecia con su público es tan especial.
🤝 Doce músicos disfrutando del camino
Los momentos de afinación convertidos en pequeñas conversaciones con el público, las bromas constantes de Rafa Val, los espacios cedidos a los músicos y las coristas o la naturalidad con la que la banda se mueve sobre el escenario transmiten una sensación poco habitual en grupos que ya juegan en la primera división del panorama nacional: que disfruta lo que hacen como el primer día.
"Esta es vuestra segunda oportunidad para ligar", bromeaba Rafa antes de Una Bandera que nos Sirva a los Dos, después de haber recuperado para el repertorio Permiso o Perdón, una canción que, como él mismo recordó, interpretaron años atrás en la Sala Custom de Sevilla.

© Viva Suecia en Icónica Sevilla · Mauri Buhigas
Uno de los momentos más bonitos de la noche llegó con Tú y Yo contra los Demás. Carmen Hoonine se unía a Rafa Val para interpretar el tema uno al lado del otro, mientras las pantallas alternaban imágenes de toda la banda y las tonalidades rosadas dominaban el escenario.
Poco después, Melancolía rebajaba las pulsaciones con Rafa al piano acompañado únicamente por las coristas bajo un único haz de luz. Una imagen sencilla y elegante que volvió a poner de manifiesto que, muchas veces, no hace falta complicar demasiado las cosas.
🔥 El tramo final que convirtió la Plaza de España en un coro
La recta final todavía guardaba algunas de las canciones más esperadas. Sangre llevó el rojo a las pantallas antes de dar paso a El Rey Desnudo, seguramente uno de los momentos más enérgicos del concierto, con los cañones de CO₂ acompañando a una banda que parecía disfrutar especialmente cuando las canciones se endurecían.
Después llegó No Hemos Aprendido Nada. Mientras las pantallas mostraban imágenes cotidianas y se sucedían las presentaciones de todos los músicos, resultaba inevitable pensar en cuánto había crecido aquel grupo que hace cuatro años pasaba por la Sala Custom. Porque sobre el escenario ya no había cuatro personas. Había doce. Y todos tuvieron su momento.
"Nos han dicho que nos podemos ir ya, pero si queréis nos quedamos un rato", bromeaba Rafa Val, arrancando una respuesta inmediata de una Plaza de España que, evidentemente, todavía tenía cuerda para rato.

© Viva Suecia en Icónica Sevilla · Niccolo Guasti
Y entonces interpretaron El Bien, Lo Que Te Mereces, Amar el Conflicto y Mala Prensa.
A esas alturas ya no había demasiado que decir. La gente cantaba. Rafa sonreía. Cantúa y Jess seguían buscándose sobre el escenario. Y las más de 8.000 personas que llenaban la Plaza de España respondían a cada estribillo como si aquello fuera una sola voz.
"Mi madre me enseñó que es de bien nacido ser agradecido", había dicho mucho antes durante el concierto. Y probablemente esa fue la frase que mejor resumió toda la noche.
Con las cegadoras ya encendidas y el público abandonando lentamente el recinto, la referencia a la Sala Custom adquiría todavía más sentido. Años después de aquellas visitas a Sevilla, Viva Suecia regresaba para encontrarse con una Plaza de España llena hasta la bandera y con una ciudad que, una vez más, volvía a responder ante el grupo murciano.






