La cuenta atrás llevaba semanas instalada en Sevilla. La expectación era máxima para el regreso de Alejandro Sanz a España después de una extensa gira por Latinoamérica, una aventura internacional que ahora encuentra continuidad en la península y que tenía una parada obligatoria para su primera fecha: Andalucía. Como reconocería más tarde el propio artista, la gira española debía comenzar "en casita".
La ilusión se respiraba desde mucho antes de la apertura de puertas. Durante los últimos días, incluso algunos clubes de fans habían protagonizado la previa permaneciendo durante jornadas enteras en las inmediaciones del Estadio de La Cartuja para asegurarse un lugar privilegiado. Una imagen que reflejaba la dimensión emocional que tenía esta cita para miles de seguidores.
En nuestro caso, la noche venía marcada por una auténtica maratón musical. Tras cubrir en Plaza de España otra de las grandes citas del día, protagonizada por Rebels y su propuesta puramente electrónica, nuestro desplazamiento hacia la Isla de la Cartuja mostraba una auténtica procesión de aficionados. Las largas colas avanzaban lentamente mientras las conversaciones giraban alrededor de una misma figura: Alejandro Sanz.
🌙 Una llegada esperada y un inicio cargado de simbolismo
Los minutos previos se hicieron largos. El reloj avanzaba y la expectación aumentaba entre las decenas de miles de personas congregadas. Finalmente, a las 22:05 horas, una Mercedes Vito aparecía junto al escenario y de ella descendía el protagonista de la noche, recibido por una enorme ovación que hizo retumbar el estadio.
Alejandro Sanz aparecía vestido íntegramente de negro, con camiseta de tirantes, pantalones oscuros y gafas de sol. Entre los detalles más llamativos destacaba un micrófono decorado con los colores del arcoíris, símbolo que acompañaría toda la velada.

© Alejandro Sanz en Sevilla · Triana Arcos
Pocos minutos después comenzaban a sonar los primeros acordes de Desde Cuando, dando inicio a un recorrido emocional por varias décadas de carrera. Tras Capitán Tapón, el madrileño se dirigía al público para recordar que una de las canciones que iba a interpretar había sido escrita en 1994 y que, tres décadas después, seguía manteniendo intacto su mensaje.
Durante Por bandera, como viene siendo habitual en esta gira, Alejandro fue desplegando diferentes enseñas. Pero fue la aparición de la bandera de Andalucía la que provocó uno de los primeros grandes rugidos de la noche. Mientras tanto, en las pantallas aparecía la palabra "Paz" escrita en múltiples idiomas, reforzando el carácter universal de la canción.
❤️ Un concierto lleno de emociones y confesiones
Con Bésame, uno de sus éxitos junto a Shakira, las luces se tiñeron de rosa mientras el artista se elevaba sobre una plataforma. "¡Sevilla, tú me guías y yo te llevo!", exclamó, arrancando una nueva ovación del público.
Los cambios de iluminación y la puesta en escena acompañaron momentos especialmente íntimos como A la primera persona, donde el protagonismo inicial de una trompeta iluminada por un único halo blanco desembocó en un tema dominado por los tonos azules y por una interpretación cargada de sentimiento, que culminó con Alejandro sentado en un sillón, dejándose llevar por la canción.
Fue entonces cuando llegó uno de los discursos más emotivos de la noche. Visiblemente emocionado, confesó que gran parte de su familia se encontraba en Sevilla y reconoció que había pasado todo el día intentando disimular sus nervios.
"Esta noche estoy cumpliendo el sueño del niño que fui, que solo quería esto, cantarles y vivir una noche increíble", confesó antes de interpretar Mi soledad y yo, uno de los momentos más celebrados del concierto.
La conexión con el público se hizo todavía más evidente durante El vino de tu boca. Guitarra en mano, rodeado de su banda y acompañado por imágenes del videoclip original, dejó que fuera Sevilla quien completara el final del tema a capela, en una escena iluminada por luces cálidas que puso los pelos de punta a los asistentes.

© Alejandro Sanz en Sevilla · Triana Arcos
🕊️ Una dedicatoria muy especial para Ana y un recuerdo imborrable
Uno de los instantes más conmovedores llegó antes de interpretar Hoy no me siento bien. Alejandro reivindicó el poder de la música y recordó una frase de Jesús Quintero, cuyo último encuentro con el periodista tuvo precisamente lugar en Sevilla.
"Una canción no puede parar un tanque, pero puede partirle el corazón al guerrero que lo conduce."
Acto seguido quiso dedicar la canción a Ana (El Mundo), periodista sevillana fallecida hace escasos días, de la que destacó su enorme calidad humana y la ilusión que tenía por asistir a esta noche tan especial.
Desde Crowding News también guardamos un recuerdo muy especial de Ana. Tuvimos la oportunidad de conocerla durante el concierto de Raphael en Noches de la Maestranza, una noche en la que compartimos conversación e incluso intercambiamos teléfonos. Su cercanía, su pasión por la música y su manera de entender esta profesión dejaron huella en quienes tuvimos la suerte de coincidir con ella.
Con una bufanda del Real Betis al cuello y acompañado de los sonidos característicos de Grupo Frontera, Alejandro convirtió la interpretación en un homenaje lleno de cariño que emocionó profundamente a La Cartuja.
🎸 Una producción sencilla pero con momentos espectaculares
La producción de esta gira apuesta por la sencillez. Algo perfectamente comprensible teniendo en cuenta que se trata de un recorrido cercano al centenar de conciertos y que ha recorrido buena parte del planeta.
Sin embargo, dentro de esa sobriedad destacó el enorme trabajo técnico realizado para adaptar el espectáculo al estadio sevillano. Una de las grandes protagonistas fue la SpiderCam instalada sobre el recinto, suspendida por varios cientos de metros de cable y permitiendo unas imágenes inéditas que aportaron una dimensión cinematográfica a la noche.

© Alejandro Sanz en Sevilla · Triana Arcos
El espectáculo fue creciendo progresivamente. No es lo mismo llegó acompañado por una lluvia de confeti, mientras que Aquello que me diste incorporó pirotecnia y permitió apreciar la magnitud del montaje y de un estadio completamente entregado.
Otro momento inesperado se produjo cuando, con todas las luces encendidas y Alejandro observando en silencio a la multitud, una pareja situada en Front Stage protagonizó una pedida de mano. Entre risas y felicitaciones, el cantante compartió la alegría con los asistentes antes de continuar recordando a Paco de Lucía, Manuel Molina y a todos los grandes maestros del flamenco.
✨ Un final íntimo y una despedida que nunca quiso ser despedida
Cuando parecía que el concierto llegaba a su fin, el público comenzó a corear el ya tradicional "¡Otra, otra, otra!". Alejandro simuló abandonar el escenario, aunque pronto regresó para dejar una frase que resume perfectamente su relación con sus seguidores:
"Vosotros sabéis que yo nunca me voy."
Sin gafas de sol y mostrando una cercanía absoluta, dedicó varios minutos a presentar uno por uno a los integrantes de su banda y a agradecer el trabajo del personal técnico, seguridad, producción y oficina. Pero insistió en que los verdaderamente imprescindibles eran los asistentes.
Y, ¿si fuera ella? convirtió el estadio en un inmenso mar de luces, mientras que Lo ves? fue interpretada prácticamente en soledad al piano, con unos visuales presididos por una enorme luna y un paisaje galáctico.
Con José Antonio Rodríguez sumándose a la guitarra y toda la banda regresando al escenario para Corazón Partío, Alejandro Sanz puso el broche definitivo a una noche que terminó a las 00:21 horas con una sorprendente versión de tintes breakbeat y electrónicos.

© Alejandro Sanz en Sevilla · Triana Arcos
🎶 Una noche para el recuerdo
La apertura de la gira española de Alejandro Sanz dejó mucho más que un concierto. Fue una celebración de la música, de los recuerdos y de las emociones compartidas. Una noche en la que Sevilla volvió a abrazar a uno de sus artistas más queridos y en la que el madrileño devolvió ese cariño con un repertorio lleno de himnos y momentos inolvidables.
Porque hay conciertos que se disfrutan y otros que se viven. Y lo sucedido en La Cartuja fue, precisamente, una de esas noches que permanecen para siempre en la memoria. En Crowding News seguiremos acompañando a los amantes de la música en directo con una cobertura exclusiva y cercana, viviendo cada emoción desde dentro y compartiéndola con quienes entienden que un concierto es mucho más que un espectáculo.
La cuenta atrás llevaba semanas instalada en Sevilla. La expectación era máxima para el regreso de Alejandro Sanz a España después de una extensa gira por Latinoamérica, una aventura internacional que ahora encuentra continuidad en la península y que tenía una parada obligatoria para su primera fecha: Andalucía. Como reconocería más tarde el propio artista, la gira española debía comenzar "en casita".
La ilusión se respiraba desde mucho antes de la apertura de puertas. Durante los últimos días, incluso algunos clubes de fans habían protagonizado la previa permaneciendo durante jornadas enteras en las inmediaciones del Estadio de La Cartuja para asegurarse un lugar privilegiado. Una imagen que reflejaba la dimensión emocional que tenía esta cita para miles de seguidores.
En nuestro caso, la noche venía marcada por una auténtica maratón musical. Tras cubrir en Plaza de España otra de las grandes citas del día, protagonizada por Rebels y su propuesta puramente electrónica, nuestro desplazamiento hacia la Isla de la Cartuja mostraba una auténtica procesión de aficionados. Las largas colas avanzaban lentamente mientras las conversaciones giraban alrededor de una misma figura: Alejandro Sanz.
🌙 Una llegada esperada y un inicio cargado de simbolismo
Los minutos previos se hicieron largos. El reloj avanzaba y la expectación aumentaba entre las decenas de miles de personas congregadas. Finalmente, a las 22:05 horas, una Mercedes Vito aparecía junto al escenario y de ella descendía el protagonista de la noche, recibido por una enorme ovación que hizo retumbar el estadio.
Alejandro Sanz aparecía vestido íntegramente de negro, con camiseta de tirantes, pantalones oscuros y gafas de sol. Entre los detalles más llamativos destacaba un micrófono decorado con los colores del arcoíris, símbolo que acompañaría toda la velada.

© Alejandro Sanz en Sevilla · Triana Arcos
Pocos minutos después comenzaban a sonar los primeros acordes de Desde Cuando, dando inicio a un recorrido emocional por varias décadas de carrera. Tras Capitán Tapón, el madrileño se dirigía al público para recordar que una de las canciones que iba a interpretar había sido escrita en 1994 y que, tres décadas después, seguía manteniendo intacto su mensaje.
Durante Por bandera, como viene siendo habitual en esta gira, Alejandro fue desplegando diferentes enseñas. Pero fue la aparición de la bandera de Andalucía la que provocó uno de los primeros grandes rugidos de la noche. Mientras tanto, en las pantallas aparecía la palabra "Paz" escrita en múltiples idiomas, reforzando el carácter universal de la canción.
❤️ Un concierto lleno de emociones y confesiones
Con Bésame, uno de sus éxitos junto a Shakira, las luces se tiñeron de rosa mientras el artista se elevaba sobre una plataforma. "¡Sevilla, tú me guías y yo te llevo!", exclamó, arrancando una nueva ovación del público.
Los cambios de iluminación y la puesta en escena acompañaron momentos especialmente íntimos como A la primera persona, donde el protagonismo inicial de una trompeta iluminada por un único halo blanco desembocó en un tema dominado por los tonos azules y por una interpretación cargada de sentimiento, que culminó con Alejandro sentado en un sillón, dejándose llevar por la canción.
Fue entonces cuando llegó uno de los discursos más emotivos de la noche. Visiblemente emocionado, confesó que gran parte de su familia se encontraba en Sevilla y reconoció que había pasado todo el día intentando disimular sus nervios.
"Esta noche estoy cumpliendo el sueño del niño que fui, que solo quería esto, cantarles y vivir una noche increíble", confesó antes de interpretar Mi soledad y yo, uno de los momentos más celebrados del concierto.
La conexión con el público se hizo todavía más evidente durante El vino de tu boca. Guitarra en mano, rodeado de su banda y acompañado por imágenes del videoclip original, dejó que fuera Sevilla quien completara el final del tema a capela, en una escena iluminada por luces cálidas que puso los pelos de punta a los asistentes.

© Alejandro Sanz en Sevilla · Triana Arcos
🕊️ Una dedicatoria muy especial para Ana y un recuerdo imborrable
Uno de los instantes más conmovedores llegó antes de interpretar Hoy no me siento bien. Alejandro reivindicó el poder de la música y recordó una frase de Jesús Quintero, cuyo último encuentro con el periodista tuvo precisamente lugar en Sevilla.
"Una canción no puede parar un tanque, pero puede partirle el corazón al guerrero que lo conduce."
Acto seguido quiso dedicar la canción a Ana (El Mundo), periodista sevillana fallecida hace escasos días, de la que destacó su enorme calidad humana y la ilusión que tenía por asistir a esta noche tan especial.
Desde Crowding News también guardamos un recuerdo muy especial de Ana. Tuvimos la oportunidad de conocerla durante el concierto de Raphael en Noches de la Maestranza, una noche en la que compartimos conversación e incluso intercambiamos teléfonos. Su cercanía, su pasión por la música y su manera de entender esta profesión dejaron huella en quienes tuvimos la suerte de coincidir con ella.
Con una bufanda del Real Betis al cuello y acompañado de los sonidos característicos de Grupo Frontera, Alejandro convirtió la interpretación en un homenaje lleno de cariño que emocionó profundamente a La Cartuja.
🎸 Una producción sencilla pero con momentos espectaculares
La producción de esta gira apuesta por la sencillez. Algo perfectamente comprensible teniendo en cuenta que se trata de un recorrido cercano al centenar de conciertos y que ha recorrido buena parte del planeta.
Sin embargo, dentro de esa sobriedad destacó el enorme trabajo técnico realizado para adaptar el espectáculo al estadio sevillano. Una de las grandes protagonistas fue la SpiderCam instalada sobre el recinto, suspendida por varios cientos de metros de cable y permitiendo unas imágenes inéditas que aportaron una dimensión cinematográfica a la noche.

© Alejandro Sanz en Sevilla · Triana Arcos
El espectáculo fue creciendo progresivamente. No es lo mismo llegó acompañado por una lluvia de confeti, mientras que Aquello que me diste incorporó pirotecnia y permitió apreciar la magnitud del montaje y de un estadio completamente entregado.
Otro momento inesperado se produjo cuando, con todas las luces encendidas y Alejandro observando en silencio a la multitud, una pareja situada en Front Stage protagonizó una pedida de mano. Entre risas y felicitaciones, el cantante compartió la alegría con los asistentes antes de continuar recordando a Paco de Lucía, Manuel Molina y a todos los grandes maestros del flamenco.
✨ Un final íntimo y una despedida que nunca quiso ser despedida
Cuando parecía que el concierto llegaba a su fin, el público comenzó a corear el ya tradicional "¡Otra, otra, otra!". Alejandro simuló abandonar el escenario, aunque pronto regresó para dejar una frase que resume perfectamente su relación con sus seguidores:
"Vosotros sabéis que yo nunca me voy."
Sin gafas de sol y mostrando una cercanía absoluta, dedicó varios minutos a presentar uno por uno a los integrantes de su banda y a agradecer el trabajo del personal técnico, seguridad, producción y oficina. Pero insistió en que los verdaderamente imprescindibles eran los asistentes.
Y, ¿si fuera ella? convirtió el estadio en un inmenso mar de luces, mientras que Lo ves? fue interpretada prácticamente en soledad al piano, con unos visuales presididos por una enorme luna y un paisaje galáctico.
Con José Antonio Rodríguez sumándose a la guitarra y toda la banda regresando al escenario para Corazón Partío, Alejandro Sanz puso el broche definitivo a una noche que terminó a las 00:21 horas con una sorprendente versión de tintes breakbeat y electrónicos.

© Alejandro Sanz en Sevilla · Triana Arcos
🎶 Una noche para el recuerdo
La apertura de la gira española de Alejandro Sanz dejó mucho más que un concierto. Fue una celebración de la música, de los recuerdos y de las emociones compartidas. Una noche en la que Sevilla volvió a abrazar a uno de sus artistas más queridos y en la que el madrileño devolvió ese cariño con un repertorio lleno de himnos y momentos inolvidables.
Porque hay conciertos que se disfrutan y otros que se viven. Y lo sucedido en La Cartuja fue, precisamente, una de esas noches que permanecen para siempre en la memoria. En Crowding News seguiremos acompañando a los amantes de la música en directo con una cobertura exclusiva y cercana, viviendo cada emoción desde dentro y compartiéndola con quienes entienden que un concierto es mucho más que un espectáculo.






