Antes incluso de que sonara la primera canción, la noche ya había empezado a escribirse. La apertura de puertas de la Sala Supra se adelantó debido a la lluvia, y ese detalle aparentemente menor terminó marcando el tono de todo lo que vendría después. El público fue entrando antes de lo previsto, cerrando paraguas y buscando refugio mientras Sevilla seguía mojándose fuera. Dentro, en cambio, comenzaba a construirse otra cosa: una espera compartida, tranquila, casi cómplice.
Ese arranque anticipado convirtió la sala en un refugio emocional desde el minuto cero. No hubo prisas ni ruido exterior cuando, minutos después, apareció en escena Mafalda Cardenal. Sevilla fue el punto de partida de Mis notas de voz, su nueva gira, y no podía haber mejor contexto: entradas agotadas, público entregado y una ciudad que ya conoce bien su relato. No era su primera vez aquí —Crowding News ya la acompañó en BigSound (Icónica) el pasado verano— y dentro de unos meses volverá a hacerlo en Interestelar, pero esta fue una noche distinta. La primera parada de una gira siempre pesa más.
🎤 Un inicio marcado por la cercanía y el sold out
Desde el camerino hasta el escenario, Mafalda apareció con un vestido ocre que destacaba en una Sala Supra completamente llena. El sold out no fue solo un dato: se sintió. La sala estaba ocupada no solo en aforo, sino en atención. Acompañada por Álex Palomo, Gorka y Nacho —piano/guitarra, bajo y batería—, y con una guitarra reservada para ella en escena, el directo se presentó como una extensión natural de su universo artístico.

El concierto arrancó a las 21:34 con En mi balcón, envuelta en efectos sonoros que funcionaron casi como una introducción cinematográfica. Sin artificios innecesarios, la propuesta dejó claro desde el principio dónde iba a estar el foco: en las canciones y en la conexión. “Buenas noches Sevilla, yo soy Mafalda Cardenal y os doy la bienvenida a mis notas de voz”, dijo antes de pedir palmas y dar paso a Ya no hablamos el mismo idioma. No era una frase más: era una declaración de intenciones.
💬 Canciones que nacieron íntimas y hoy se cantan a coro
A partir de ahí, el concierto avanzó como una conversación continua. A ella la llevas a París, Déjame entrar o Normal fueron cayendo una tras otra, confirmando algo que ya es marca de la casa: Mafalda escribe desde lo cotidiano, pero canta desde lo compartido. La introducción de Normal, con esa reflexión sobre enamorarse “mucho” para luego darse cuenta de que la otra persona es “tan… normal”, condensó su forma de entender las relaciones y, por extensión, su discurso artístico.
Hubo lugar para el humor, para la autocrítica y también para la emoción sin filtros. Si tienes que ser será y Rotos —tema que presentó pidiendo ayuda al público ante la ausencia de Pole, aunque el artista llegará con su gira KM.0 en unas semanas— reforzaron esa sensación de comunidad que recorre todo su directo. Las canciones dejaron de ser solo suyas para pasar a pertenecer también a quienes las coreaban desde abajo.
🎸 Un directo que se mueve y se adapta
Uno de los grandes aciertos del concierto fue su dinamismo. Mafalda no se quedó anclada al centro del escenario. Cogió la guitarra, interactuó con el público y, en uno de los momentos más celebrados de la noche, bajó a cantar Vete a la Luna desde el centro de la sala. La distancia entre artista y público desapareció por completo durante esos minutos.

La sintonía de Mafalda con Álex Palomo en No lo subas a Instagram añadió un punto de complicidad, mientras que el bloque acústico —Apaga la luz y Quiero vivir en Venecia— bajó las revoluciones sin perder intensidad. “Como estamos un poco en petit comité, queríamos hacer algo más acústico”, explicó. La banda demostró así su versatilidad, sosteniendo las canciones desde la sencillez y el cuidado.
🌙 Covers, guiños y memoria compartida
El tramo central del concierto dejó algunos de los momentos más especiales. 6 de febrero, interpretada el mismo día 6 de febrero, funcionó como un guiño temporal perfecto. La elección del tema de Aitana no fue casual: convirtió la fecha en recuerdo inmediato. Más adelante, Qué hubiera sido de Karol G demostró cómo Mafalda integra referentes generacionales sin perder su identidad ni su tono confesional.
Hacia el final, el concierto entró en terreno emocionalmente conocido. Tu fan sonó como lo que ya es: un himno generacional. No estábamos juntos incluyó un juego con el público que reforzó la sensación de estar viviendo algo colectivo, y Pa que la cantes en el coche preparó el terreno para el cierre. El concierto terminó con En mi balcón, una foto conjunta con el público y una bandera de Andalucía ondeando mientras sonaba Vete a la Luna en versión cuarteto. Sevilla quedaba, una vez más, marcada en la gira.

🧾 Setlist – Sevilla, Sala Supra (6 de febrero)
En mi balcón
A ella la llevas a París
Ya no hablamos el mismo idioma
Déjame entrar
Normal
Si tienes que ser será
Rotos
Esto iba a ser una canción de amor
6 de febrero (cover Aitana)
Sólo un nombre
Llámame dentro de 5 años
Desquererte
Me gustas más que un menú Big Mac
Vete a la Luna
Me gustaría volver
No lo subas a Instagram
Apaga la luz (acústico)
Quiero vivir en Venecia (acústica)
Para mi mejor amiga
Ella era yo
Qué hubiera sido (cover Karol G)
Tu fan
No estábamos juntos
Pa que la cantes en el coche
En mi balcón
🔚 El comienzo de algo que va más allá de una gira
El concierto de Mafalda Cardenal en Sevilla no fue solo una fecha inaugural. Fue la confirmación de un proyecto que ha sabido crecer sin perder verdad. De unas notas de voz grabadas en la intimidad a un sold out cargado de emoción, el recorrido no se mide en cifras, sino en vínculos.
Desde Crowding News seguiremos acompañando Mis notas de voz, una gira que ya ha demostrado en su primera noche que tiene recorrido, profundidad y público. Porque cuando una sala entera se convierte en coro, lo que empieza no es solo una gira: es una historia compartida.






