Ayer por la tarde, Sevilla decidió resistir. La meteorología parecía dar una tregua justo antes de que el público comenzara a entrar al CITE, y aunque el cielo amenazaba, nada impidió que dentro de la sala se viviera una de esas noches que explican por qué la música en directo sigue siendo un refugio colectivo. Salistre cerraba su gira 2025-26 en casa, en una cita especial, emotiva y cargada de significado.
El concierto arrancó en un horario poco habitual, a las 19:09 horas de un domingo, rompiendo cualquier lógica asociada al fin de semana nocturno pero creando una atmósfera distinta: familiar. Con la sala completamente llena y público llegado de distintos puntos del país —Sevilla, Valencia y muchas ciudades más—, el grupo gaditano afrontaba la última fecha de una gira extensa, previa al lanzamiento de su nuevo disco, tal y como confirmaron recientemente en una entrevista con Crowding News.

🌧️ Una ciudad que aguanta y una sala que late
La tarde sevillana fue extraña desde el principio. El ambiente previo al concierto estaba marcado por la incertidumbre climática, pero también por una sensación de cita importante. Al cruzar las puertas del Auditorio, la tensión exterior se diluía para dar paso a una sala a rebosar, con un público heterogéneo, intergeneracional y especialmente entregado desde el primer acorde.
No era un concierto más. Para Salistre, este cierre de gira suponía también la celebración de sus diez años como grupo, una década de canciones compartidas, escenarios recorridos y vínculos construidos con su gente. Esa carga emocional se notó desde el inicio, tanto en la actitud del grupo como en la respuesta inmediata del público, que entendió desde el primer momento que estaba ante una noche irrepetible.
🎶 Un arranque íntimo y un repertorio que es memoria compartida
El concierto abrió con Aprendí de ti, seguida de Desde que tú no estás y Cuenta pendiente, esta última interpretada junto a Juan Cid, uno de los primeros invitados de la noche. Desde ahí, el repertorio avanzó alternando momentos de energía contenida y pasajes claramente emocionales, con Contigo y La culpa asentando el tono del concierto.
Antes de Tararea, el grupo conectó directamente con la sala con un discurso cercano y cómplice, preguntando de dónde venía la gente y preparando el terreno para uno de los primeros grandes coros colectivos de la tarde. El público respondió sin reservas, demostrando que esas canciones ya no pertenecen solo a la banda, sino a todos los que las cantan.

🪑 Silencios, invitados y canciones que vienen
Uno de los momentos más especiales llegó con Tal vez, interpretada con todos los músicos sentados, mientras el público tomaba el relevo interpretativo. Javi Medina reforzó ese clima de familia ampliada que define a Salistre sobre el escenario. Poco después, La escalera confirmó que la conexión con la sala estaba en su punto más alto.
El concierto entró entonces en una de sus fases más delicadas y simbólicas: un interludio a oscuras, con flashes blancos marcando el ritmo de la caja, sirvió de introducción a un tema inédito dedicado a las madres. Una canción nueva, interpretada apenas una vez hasta ahora, que dejó claro que el próximo disco no será una ruptura, sino una evolución natural del universo emocional del grupo.
🤝 Hermandad artística y celebración colectiva
La noche avanzó con un desfile de complicidades. Alejandro Astolas subió al escenario para ¿Dónde vas?, interpretada desde el foso, rompiendo la barrera entre artistas y público. Poco después, el espíritu festivo se apoderó del concierto con San Nosotros, junto a Antílopez, y otro tema inédito que reafirmó el peso del presente y del futuro en este cierre de gira.
La versión de Every Breath You Take de Sting convirtió la sala en un mar de luces azules y móviles alzados, antes de que Nuestra Canción devolviera la energía rockera, en honor a Robe, con una producción especialmente cuidada y un estallido de confeti que subrayó la magnitud del momento.

🎉 Decibelios, feria y el último adiós (o casi)
El tramo final del concierto fue una auténtica celebración. Pa’ qué volver, junto a Chukky, se convirtió en un juego colectivo de gritos y respuestas, mientras Todos los días son lunes se alzaba como uno de los grandes himnos de la noche. El público la celebró como si supiera que estaba escuchándola por última vez en esta gira.
Tras Si tú no vienes, llegaron los bises. Me mueve el aire, junto a Duende Callejero, y Mi Varadero —interpretada dos veces— cerraron el círculo emocional del concierto. Incluso hubo espacio para LALALA, versión de Myke Towers, y Me la llevo, de nuevo con Javi Medina, antes de que el reloj marcara las 21:00 horas y el grupo se despidiera definitivamente.
🔚 Diez años después, quedarse sigue siendo la idea
El cierre de gira de Salistre en Sevilla no fue solo un concierto. Fue una declaración de principios. En un contexto musical marcado por la velocidad y la rotación constante, la banda andaluza reafirmó su apuesta por el tiempo, el cuidado y la comunidad. Diez años después, siguen construyendo canciones como lugares donde quedarse.
Desde Crowding News, seguiremos acompañando a Salistre en este nuevo ciclo que ya asoma. Porque hay conciertos que se disfrutan y otros que se recuerdan. Y este, sin duda, pertenece a los segundos.






