© Sting en Icónica Santalucía · Niccolò Guasti
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Sting cierra Icónica Santalucía con un viaje a toda una vida en su primera actuación en Sevilla

Sting cierra Icónica Santalucía con un viaje a toda una vida en su primera actuación en Sevilla

Sting cierra Icónica Santalucía con un viaje a toda una vida en su primera actuación en Sevilla

Veintiocho coberturas después, ya podemos decir el nombre completo de memoria. Icónica Santalucía Sevilla Fest —sí, también con su apellido: Santalucía; prometemos que ya no se nos olvida — llegaba a su última jornada con uno de esos conciertos destinados a permanecer en la memoria de la ciudad.

No podía haber mejor despedida que Sting.

El británico visitaba Sevilla por primera vez para poner el broche definitivo a una edición que, durante casi dos meses, ha convertido la Plaza de España en uno de los escenarios más importantes de Europa. Lo hacía además con todas las entradas prácticamente agotadas desde hacía meses, una importante presencia de público internacional y un formato completamente distinto al de sus últimas giras: STING 3.0, un regreso consciente a la esencia del power trío con el que el músico ha querido recuperar la crudeza y la inmediatez de sus primeros años.

Para nosotros, además, la noche tenía un componente especialmente emotivo. La última vez que habíamos cubierto un concierto de Sting fue en Concert Music Festival, en Chiclana, durante el verano de 2022. Aquella actuación acabaría siendo, sin saberlo, el impulso definitivo que terminaría convirtiéndose en Crowding News. Cuatro años después, el círculo se cerraba precisamente aquí, en la Plaza de España y tras veintiocho coberturas consecutivas de Icónica Santalucía Sevilla Fest.

Mientras Dea Matrona abandonaba el escenario tras su impecable actuación como teloneras, la organización anunciaba por megafonía que, una vez finalizado el concierto, el ya habitual Icónica Light Show regresaría con una edición especial para despedir el festival. Era el último capítulo de un verano que llegaba a su fin.

© Sting en Icónica Santalucía · Niccolò Guasti

🎸 Un escenario desnudo para demostrar que las canciones siguen siendo las protagonistas

A diferencia de las grandes producciones que habían pasado por la Plaza de España durante las últimas semanas, Sting llegaba con una propuesta sorprendentemente austera.

Tres sleepers, apenas unos pocos camiones de producción y una única pantalla horizontal presidían el escenario. Sin plataformas móviles, sin efectos espectaculares y sin artificios innecesarios. Bastaban Sting, Dominic Miller a la guitarra y Chris Maas a la batería para llenar por completo uno de los recintos patrimoniales más espectaculares del mundo.

Resultaba todavía más llamativo saber que el artista había permanecido en el recinto desde las once de la mañana, renunciando incluso a desplazarse al hotel durante la jornada. Un pequeño detalle que habla del compromiso con el que afronta cada concierto incluso después de más de cinco décadas sobre los escenarios.

En esta ocasión, además, nos tocó vivir el concierto desde un lugar poco habitual. Sin acceso al FOH, seguimos toda la actuación desde el Front Stage, mezclados entre las primeras filas. Lejos de ser un inconveniente, aquella posición nos permitió sentir de primera mano la reacción del público, los aplausos, las conversaciones y esa mezcla de emoción y respeto que acompañó toda la noche.

© Sting en Icónica Santalucía · Niccolò Guasti

🌊 Un comienzo adelantado y un viaje por toda una carrera

Ni siquiera esperó a la hora prevista.

A las 22:24 horas, seis minutos antes de lo anunciado, comenzaban a sonar los primeros acordes de Message in a Bottle. Sting aparecía completamente vestido de negro mientras una iluminación azul envolvía la Plaza de España y unos visuales inspirados en el mar acompañaban la canción.

Desde el primer momento quedó claro el concepto de STING 3.0.

Las canciones respiraban de otra forma. Sin teclados, sin coristas y sin capas orquestales, todo recaía sobre tres músicos capaces de llenar el escenario únicamente con bajo, guitarra y batería. Dominic Miller volvía a demostrar por qué lleva más de tres décadas siendo el compañero inseparable del británico, mientras Chris Maas aportaba una energía mucho más rockera a un repertorio que ganaba fuerza precisamente gracias a esa sencillez.

Le siguieron I Wrote Your Name, Faith y una extraordinaria reinterpretación de Englishman in New York, donde Sting convirtió el ya clásico "I'm an Englishman in New York" en un juego constante con el público sevillano, que respondió coreando cada intervención mientras el escenario alternaba rojos, azules y potentes flashes blancos.

© Sting en Icónica Santalucía · Niccolò Guasti

✨ Tres músicos, infinitos matices

Uno de los grandes aciertos de la gira es precisamente permitir que los tres integrantes tengan espacio para desarrollar su personalidad.

Los largos pasajes instrumentales entre canciones permitían disfrutar de los solos de bajo del propio Sting, de la elegancia permanente de Dominic Miller y de una batería que en muchos momentos marcó el verdadero ritmo emocional del concierto.

Con Fields of Gold, la pantalla se transformaba en un atardecer cálido que parecía prolongarse sobre la propia Plaza de España. Poco después, Sting tomaba asiento en una banqueta situada en uno de los laterales para interpretar Never Coming Home y Mad About You, dos de los momentos más íntimos de toda la actuación.

La iluminación abandonaba entonces los grandes contrastes para abrazar una paleta dominada por los tonos cálidos, mientras el silencio del público permitía escuchar prácticamente cada palabra del artista.

© Sting en Icónica Santalucía · Niccolò Guasti

❤️ Una Plaza que cantó cada clásico

La intensidad volvió a crecer con Driven to Tears, Shape of My Heart, Brand New Day, So Lonely y Desert Rose, un bloque donde el repertorio enlazó algunos de los mayores éxitos de toda la carrera de Sting.

Especialmente emocionante resultó Shape of My Heart, acompañada por cartas, fichas de póker y sombras proyectadas sobre la pantalla horizontal. Como ya había ocurrido en otras noches del festival, miles de asistentes levantaban entonces sus teléfonos para inmortalizar uno de los momentos más esperados del concierto.

Sin embargo, fue So Lonely quien terminó de romper definitivamente la barrera entre artista y público.

"I feel so..."

"Lo-lo-lo...", respondía inmediatamente toda la Plaza.

La complicidad continuó creciendo durante Desert Rose, donde el público acompañó el ritmo con palmas mientras Sting recorría el escenario con una naturalidad impropia de un artista que acaba de cumplir 74 años.

© Sting en Icónica Santalucía · Niccolò Guasti

🌟 El adiós perfecto para Icónica Santalucía Sevilla Fest

Cuando comenzaron a sonar los acordes de Every Breath You Take, la Plaza de España se convirtió en un inmenso océano de luces. Los visuales de ojos y manos acompañaban una de las canciones más universales de la historia reciente de la música mientras miles de voces la cantaban prácticamente de principio a fin.

Tras una breve falsa despedida llegaría uno de los momentos más espontáneos de toda la noche.

El propio Sting comenzó a cantar un improvisado "¡Olé, olé, olé!", animando a toda la Plaza antes de gritar un rotundo "¡Viva España!" que fue recibido con una enorme ovación.

Todavía quedaban Roxanne y una delicadísima interpretación de Fragile, encargada de poner el punto final, passda la media noche, no solo al concierto, sino también a una edición que ha vuelto a consolidar a Sevilla como uno de los grandes destinos musicales del continente.

Mientras las últimas notas todavía resonaban entre los arcos de la Plaza de España, el anunciado Icónica Light Show iluminaba por última vez el recinto. Era imposible no mirar atrás. Veintiocho coberturas, decenas de conciertos y un verano entero contado desde uno de los escenarios más extraordinarios del mundo.

Y, casi sin darnos cuenta, el círculo también se cerraba para nosotros. Porque si Sting fue el artista que, cuatro años atrás, nos hizo imaginar que algún día podríamos contar la música de esta manera, ha querido el destino que también fuera él quien bajara el telón de nuestra cobertura más ambiciosa hasta la fecha. Pocas despedidas podían tener más sentido.

José Antonio C.

Director

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