Veintiocho jornadas después, Icónica Santalucía Sevilla Fest 2026 llegaba a su final. Nuestra 28.ª y última cobertura del ciclo nos llevaba de nuevo hasta una Plaza de España que, tras casi dos meses de música, afrontaba su despedida con uno de los grandes nombres de la historia del rock: Sting.
Durante los días previos se había especulado con la posibilidad de que el recinto acogiera la retransmisión de la final del Mundial entre España y Argentina apenas unas horas después del concierto, aunque finalmente todo apuntaba a que no sería así. De este modo, la actuación del británico se convertía en el auténtico broche de oro de una edición que ha dejado algunas de las noches más memorables que recordamos en el festival.
Pero antes de recibir al exlíder de The Police, la organización había reservado el escenario para una de las bandas emergentes con mayor proyección del rock británico actual: Dea Matrona.
© Dea Matrona en Icónica Santalucía · Óscar Romero
🎤 Desde Belfast hasta Sevilla con un rock de raíces setenteras
Puntuales, a las 21:30 horas, las irlandesas Mollie McGinn y Orláith Forsythe aparecían sobre el escenario acompañadas únicamente por batería y bajista. Una producción muy sencilla, sin grandes artificios visuales, donde todo el peso del espectáculo recaía sobre la música y sobre las impecables armonías vocales que han convertido al dúo de Belfast en uno de los nombres más interesantes del nuevo rock europeo.
Red Button abría un concierto construido alrededor de su recién publicado segundo álbum, Hate That I Care. El tema, uno de los más contundentes de su repertorio, combina riffs heredados del hard rock clásico con una letra inspirada en la incertidumbre global y el miedo permanente a los conflictos internacionales, marcando desde el inicio el tono de una actuación mucho más intensa de lo que muchos asistentes esperaban encontrar en un teloneo.
Tras los primeros aplausos, Mollie saludaba al público sevillano entre sonrisas.
"Hola Sevilla, we're Dea Matrona... gracias."
El dúo aprovechaba para bromear con sus orígenes antes de presentar la siguiente canción, recordando las habituales confusiones sobre si proceden de Irlanda o de Irlanda del Norte.
© Dea Matrona en Icónica Santalucía · Óscar Romero
🎶 Un repertorio donde el protagonismo fue para las voces
Con Hate That I Care, tema que da nombre a su segundo trabajo de estudio, quedó patente uno de los grandes valores del grupo. Tanto Mollie como Orláith intercambiaban constantemente guitarra, bajo y voces principales con absoluta naturalidad, una dinámica que inevitablemente recuerda a algunas de las grandes formaciones de los años setenta.
La actuación continuó con A Rebel Song, presentada sobre una pantalla horizontal donde iban apareciendo las letras de la canción. Considerada por la propia banda como su composición más política, el tema reflexiona sobre la guerra, el colonialismo y los conflictos contemporáneos, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos del concierto.
Entre canción y canción, las dos artistas mantenían una conversación constante con el público.
"¿Estáis emocionados por ver a Sting esta noche?", preguntaban mientras recibían una sonora ovación desde la Plaza de España.
© Dea Matrona en Icónica Santalucía · Óscar Romero
✨ Empoderamiento, rock clásico y mucha complicidad
Uno de los momentos más especiales llegó con Magic Spell, una canción concebida como un auténtico himno al empoderamiento femenino. Antes de interpretarla, explicaban que el tema habla de una mujer fuerte, segura de sí misma y con personalidad propia, una filosofía que atraviesa prácticamente toda su discografía.
Las referencias al rock clásico eran constantes durante toda la actuación. Los riffs de guitarra, las armonías vocales y la complicidad entre ambas intérpretes evocaban inevitablemente a grupos como Fleetwood Mac o Led Zeppelin, aunque con una personalidad propia marcada por su independencia artística. No en vano, el reciente Hate That I Care ha sido compuesto, grabado y producido íntegramente por ellas mismas durante la carretera, editando buena parte del disco en la parte trasera de su furgoneta de gira.
"Es nuestra primera vez en Sevilla... ¿hace calor, verdad?", bromeaban antes de presentar So Damn Dangerous, una canción sobre esa atracción inevitable hacia personas que sabemos que terminarán haciéndonos daño.
El concierto reducía entonces la intensidad para ofrecer una interpretación acústica de Glory, Glory (I Am Free), uno de los temas que, según reconocían, más significado tiene para ellas.
© Dea Matrona en Icónica Santalucía · Óscar Romero
👏 Un estreno en Sevilla con sabor a despedida... y promesa de regreso
Antes de afrontar la recta final, las integrantes de Dea Matrona quisieron detenerse para agradecer públicamente la oportunidad de acompañar a Sting durante esta última noche de Icónica.
Pidieron un fuerte aplauso para los músicos que las acompañaban sobre el escenario, agradecieron al artista británico haber contado con ellas para abrir el concierto y confesaron su deseo de regresar muy pronto a la capital andaluza.
"Creemos que volveremos a Sevilla el año que viene."
Con My Own Party, una declaración de independencia artística y personal que aborda la sensación de sentirse fuera de lugar incluso cuando uno debería ser el protagonista de su propia historia, el grupo ponía punto final, puntualmente a las 22:00 horas, a un concierto que sirvió como perfecta carta de presentación para buena parte del público español.
Mientras abandonaban el escenario entre aplausos, los técnicos comenzaban inmediatamente los preparativos para la gran cita de la noche. Apenas unos minutos después, la Plaza de España recibiría a Sting para poner el broche definitivo no solo a esta jornada, sino también a una edición de Icónica Santalucía Sevilla Fest que, durante casi dos meses, ha convertido Sevilla en uno de los grandes epicentros musicales de Europa.







