Redes Concert Music Festival / Crowding News
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«Soy vuestro, Chiclana, soy vuestro»: Pablo Alborán encuentra en Sancti Petri su verdadero KM0

«Soy vuestro, Chiclana, soy vuestro»: Pablo Alborán encuentra en Sancti Petri su verdadero KM0

«Soy vuestro, Chiclana, soy vuestro»: Pablo Alborán encuentra en Sancti Petri su verdadero KM0

El Concert Music Festival encaraba este jueves la segunda noche consecutiva de gran convocatoria en su recta final: la víspera, Hombres G se había llevado el segundo sold out de la semana en el Poblado de Sancti Petri, y ahora, camino ya del doble cierre de Lola Índigo y del final de la séptima edición el 17 de agosto, le tocaba el turno a un nombre que Crowding conocía de cerca. Apenas dos meses antes, el 12 de junio, habíamos cubierto a Pablo Alborán en Icónica Santalucía Sevilla Fest, donde el malagueño presentó KM0 bajo una Plaza de España teñida enteramente de rojo y recordó, entre otras cosas, su primera visita a la desaparecida Sala Caramelo sevillana. Aquella noche funcionaba, de algún modo, como el primer capítulo de una historia que en Chiclana iba a completarse.

Porque esta no era, en realidad, la primera vez que Pablo Alborán pisaba Sancti Petri. Ya había actuado en este mismo recinto el 9 de agosto de 2023, presentando entonces La Cuarta Hoja, aunque de aquella cita no existe cobertura propia de Crowding — para entonces el medio todavía no existía. Tres años después, con un disco y una gira completamente distintos, el malagueño volvía a un escenario que era prácticamente idéntico al que había levantado en Sevilla: estructura con provocador —la pasarela que se adentra entre el público—, dos niveles de tarima con la batería y la percusión repartidas entre ellos y un tercer nivel superior, producción firmada por GTS. El concierto, que rozaba el lleno tras el sold out de Hombres G la noche anterior, arrancó sobre las 22:00 horas con Pablo Alborán vestido completamente de negro y con un pañuelo al cuello.

🔴 Clickbait, Tabú y una confesión que nadie esperaba

"Clickbait" abrió la noche exactamente igual que en Sevilla, dando paso enseguida a "Tabú" y a las primeras tonalidades azules sobre el escenario. Pero fue justo ahí, antes de terminar de presentarse, cuando Pablo Alborán hizo algo que no había hecho en Sevilla ni en ninguna otra fecha de la gira hasta entonces: contar por qué Chiclana no era una parada más.

Saludó a la ciudad agradeciendo la espera y explicó que, para él, KM0 es sobre todo una actitud —la posibilidad de volver a empezar, de volver a creer, de dejarse la piel en el escenario— antes de desvelar el motivo real de esa cercanía: su primera escapada de vacaciones sin sus padres fue, según contó, en un camping de Chiclana, trabajando en un catering con el pelo teñido de rubio, con esa sensación de libertad que solo da la primera salida sin la familia. Elogió después la forma en que la ciudad sabe vivir un atardecer y disfrutar de una buena compañía, y cerró la confesión declarándose, sin rodeos, "vuestro": "Soy vuestro, Chiclana, soy vuestro".

No era un dato que constara en ninguna biografía oficial ni en ninguna nota de prensa de la gira, y tampoco lo había contado antes en ningún otro punto del itinerario: aquel verano adolescente en Chiclana convertía KM0 —el disco que gira precisamente alrededor de la idea de volver a los orígenes— en algo mucho más literal de lo que el propio concepto del álbum sugería sobre el papel.

"Quién" recuperó, como en Sevilla, uno de los grandes clásicos de su repertorio bajo una producción con la pantalla trasera ligeramente fundida en algunos laterales —un detalle técnico que la propia organización fue corrigiendo a lo largo del tema— y con un público volcado desde el primer estribillo. "Me Quedo" continuó sin apenas transición.

🤠 Un jeep, dos guitarristas y el desamor de siempre

Tras la intimidad de la confesión, el concierto viró hacia su tramo más lúdico. La llegada de "Vámonos de Aquí" repitió la estética western que ya había definido este pasaje en Sevilla: dos guitarristas subidos al provocador alrededor del propio Pablo Alborán, dando pisotadas contra el suelo, y el mismo jeep con matrícula KM0 proyectado en pantalla. Antes de que terminara el tema, el artista pidió un fuerte aplauso para Adrián Schifnoff, al piano, mientras el resto de guitarristas se sumaba a él sobre la pasarela entre una participación del público que no dio tregua en todo el tramo.

© Pablo Alborán en Concert Music Festival · Redes

"No Vaya a Ser" trajo los primeros aplausos dedicados a Manu Reina, a la batería, y a Carlos Sagaste, al saxofón, ambos con bloques instrumentales propios dentro del tema. Antes de "Qué Tal Te Va", Pablo Alborán avisó con humor de que la canción llegaba "para llevarnos bien con el pasado", y el público terminó balanceando los brazos de un lado a otro durante todo el estribillo. "Tanto" cerró el bloque con aplausos para Lolo Álvarez, con un solo de guitarra completo, y para Antonio de Haro: de nuevo, como ya había ocurrido en Sevilla, el tema se interpretó en una versión sin ritmos programados, solo con la banda y la voz del artista, algo que el propio Pablo Alborán lleva años reivindicando como seña de identidad de sus directos.

🎹 El piano, la madre y un hospital que no estaba en el escenario

Con la banda reducida al mínimo, "Mis 36" devolvió a Pablo Alborán al piano, a contraluz, iluminado únicamente por dos haces de luz superiores. Antes de cantarla, la dedicó a su madre, presente esa noche en Chiclana, sola, solo para verlo a él: le dio las gracias por haberle enseñado, a él y a sus hermanos, lo que es el amor propio como paso previo para poder querer a los demás.

"Planta 7" mantuvo el mismo formato acústico, con un solo de clarinete de por medio, y Pablo Alborán volvió a explicar, como ya hace en cada parada de la gira, que la canción nació pensando en el abrazo que no se puede dar en una planta de aislamiento hospitalario, dedicándosela a todo el personal sanitario —médicos, celadores, enfermeros— "porque las cosas buenas también suceden, y las noticias buenas tienen que hacer más ruido que las malas". El guiño local llegó en la propia letra: donde el tema original dice "soy el pañuelo de tu pelo, Valencia esconde un cielo que grita por los dos", esta noche cantó "Chiclana esconde un cielo que grita por los dos", antes de romper el segundo estribillo con el resto de la banda iluminándose en el tercer nivel del escenario y cerrar el tema con una reversión flamenca.

💍 Una boda en septiembre y la subida al escenario

Con la banda de vuelta al completo tras el tramo más despojado de la noche, "Algo de Mí" dio paso al bloque con más público subido al escenario de toda la noche. Tras leer varios carteles entre el público, Pablo Alborán invitó a subir al escenario a un grupo de seguidoras —Celia, que llegaba con su novio y con su madre entre el público y le gritó "mamá, lo he conseguido"; María Isabel, que estuvo a punto de caerse subiendo las escaleras; Marina y Laura; y Cristina, acompañada de su amiga Laura, parte de un público de unos cuarenta años que solo acertaba a repetir "es que no me lo creo"— para compartir con él el medley formado por "Perfectos Imperfectos", "Que Siempre Sea Verano", "Tu Refugio" y "Dónde Está el Amor". Entre risas, alguien del grupo confesó que se casaba en septiembre, y Pablo Alborán, siguiéndole la broma, presentó la siguiente canción como "la que tiene que sonar en tu boda" antes de arrancar con "Tu Refugio".

© Pablo Alborán en Concert Music Festival · Redes

"Perdóname" cerró el bloque igual que había cerrado en Sevilla: con el estribillo reinterpretado en clave de bachata en cuanto entraba toda la banda, entre luces rojas y blancas. Antes de empezar, un fallo en el pinganillo — "que no se llama pinganillo, se llama in-ear", bromeó — le sirvió de excusa para pedir al público que agarrara a la persona que más quisiera en ese momento, "que el tiempo se va".

📱 Saturno, las cartas y el público que viaja

"Pasos de Cero" pidió a Chiclana que cantara fuerte, "que se escuche de aquí a Saturno", como preludio directo del tramo más emotivo de la noche. "Tiempos Bonitos", el tema que Pablo Alborán estrenaba en Sevilla apenas unos días antes de su lanzamiento oficial, sirvió de antesala a "Saturno", ya un himno fijo en sus directos: toda Chiclana se convirtió en una marea de teléfonos móviles bajo visuales de galaxias en blanco y negro, con el artista bajando desde el segundo nivel del escenario hasta el provocador mientras el público balanceaba los brazos de un lado a otro.

Cuando terminó la canción, Pablo Alborán se detuvo para hablar directamente al público, en el discurso más largo de la noche: contó que sigue leyendo las cartas que le llegan de sus seguidores, que sigue emocionándose con el esfuerzo que hace la gente para viajar y estar presente en tantos conciertos, y dio las gracias por sostener la música en directo desde el principio de su carrera. Dedicó lo que venía a continuación a todos aquellos que creyeron en él desde el principio —los antros, las teterías, los bares donde empezó a cantar antes de que nadie lo conociera—, sin quienes, dijo, no habría llegado hasta aquí.

🎤 Bea, la voz de Cádiz que viajó hasta Perú

"Solamente Tú" llegó bajo seis haces de luz lilas y dos blancos, con el escenario prácticamente apagado y el tercer estribillo interpretado a capela. Fue la antesala de un gesto que no se había visto en ninguna otra parada de la gira: antes de "Desencuentro", Pablo Alborán presentó a Bea, la Road Manager de la gira, y contó que es de Cádiz, que se había llevado muchos años trabajando en este mismo festival y que, en una parada de la gira por Perú, la escuchó cantar durante un descanso antes de embarcar y terminó subiéndola al escenario. "Creo que Chiclana se merece escuchar la voz de Bea", dijo, antes de interpretar el tema junto a ella —él a la izquierda, Bea a la derecha, con el guitarrista José Marín en el centro— bajo dos haces de luz blancos.

© Pablo Alborán en Concert Music Festival · Redes

Entre risas, Pablo Alborán bromeó con Marín sobre su corbata y reflexionó, ya en voz más baja, sobre la suerte de poder recorrer el mundo con una gira y volver, de paso, a Andalucía, "rodeados de buena gente, con buen corazón, con educación, con respeto". "Por Fin" cerró el bloque con las pantallas viajando del azul al naranja y con una de las frases que Pablo Alborán repitió varias veces a lo largo de la noche: "Que viva el amor en todas sus formas, que viva Cádiz, que viva Chiclana, que viva Andalucía por bandera".

🌅 KM0, el círculo que se cierra en Sancti Petri

Un interludio con imágenes de la infancia de Pablo Alborán sirvió de puente hacia "KM0", el tema que da título tanto al disco como a la gira: los mismos visuales rojos que ya habíamos visto en Sevilla, rematados con esas fotografías de infancia sustituyendo a los planos habituales, un cierre visual que, después de la confesión sobre el camping y el catering, leía de forma muy distinta a como se había leído en la Plaza de España. "Prometo" llegó en una reinterpretación distinta a la de Sevilla, con el artista y el pianista compartiendo un único foco de luz antes de que la producción habitual —celestes virando a naranjas— tomara el relevo.

"Copiloto" y "Vívela" mantuvieron el pulso más reciente del repertorio, con láseres, luces rojas y el propio Pablo Alborán repartiéndose entre el segundo nivel del escenario y el provocador. Un breve solo de piano, batería y percusión —los integrantes de la banda que todavía no habían tenido su propio momento de protagonismo— dio paso a "La Fiesta" y "Vivir", enlazadas bajo visuales de un oasis y una iluminación verdosa, con un fuerte aplauso para Carlos Martín, a la percusión. "La Vida que Nos Espera" y "Si Quisieras" cerraron el concierto bajo luces rojas y blancas, con el artista, el guitarrista y el saxofonista reunidos por última vez sobre el provocador.

Los créditos finales de la gira, proyectados sobre las pantallas, llegaron a nombrar hasta al técnico de Resolume, el software de realización visual del espectáculo. Pablo Alborán se despidió pasadas las doce de la noche, tras un concierto que superó ligeramente las dos horas y terminó a las 00:17 horas.

Saliendo de Sancti Petri, entre las mismas retenciones de acceso que habían acompañado a Hombres G la noche anterior, solo se escuchaban comentarios elogiosos sobre el concierto. Pero Concert Music Festival no se detiene: quedaban por delante la sesión de Mestizas —fuera de la cobertura de Crowding— y el fin de semana grande de Lola Índigo, con su doble fecha, antes del cierre de la séptima edición el 17 de agosto.

Entre la Sala Caramelo que recordó en Sevilla y el camping de Chiclana que confesó esta noche, Pablo Alborán ha ido dejando, a lo largo de esta gira, un mapa cada vez más concreto de los lugares donde de verdad empezó todo. KM0 nació como una idea sobre volver a empezar; en Sancti Petri, por una noche, dejó de ser solo una idea y pasó a tener una dirección exacta. Crowding seguirá contando lo que queda de festival.

José Antonio C.

Director

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