Mafalda Cardenal: “Mis notas de voz empezaron siendo mías y ahora son de todos”

Mafalda Cardenal: “Mis notas de voz empezaron siendo mías y ahora son de todos”

Mafalda Cardenal: “Mis notas de voz empezaron siendo mías y ahora son de todos”

sábado, 7 de febrero de 2026

7 de febrero de 2026

Durante la noche del Viernes, en Sala Supra, no cabía nadie más. No por una cuestión de aforo, sino de emoción compartida. Sevilla fue el punto de partida de Mis notas de voz, la nueva gira de Mafalda Cardenal, y también el lugar donde esas canciones que nacieron en la intimidad de un cuarto terminaron convertidas en un coro colectivo. Antes de subir al escenario, Mafalda se sentó con nosotros para hablar de vértigo, de gratitud y de cómo se aprende a mirar el pasado con menos lágrimas y más perspectiva.

Lo que ocurrió después —la entrevista, el concierto, el silencio previo al primer acorde— fue una de esas noches que explican por qué la música en directo sigue siendo un refugio emocional para toda una generación.

🎤 El vértigo del primer sold out

Aceptar que no cabe nadie más en una sala no es algo que se asimile rápido. Mafalda lo confiesa entre risas y una incredulidad todavía fresca: no esperaba que la primera fecha de la gira estuviera agotada. Ese “sold out” no es solo un dato, es una confirmación. La prueba tangible de que sus canciones ya no le pertenecen del todo.

En Sevilla, ciudad a la que siempre vuelve “con cualquier excusa”, la sensación fue doblemente especial. El calor del público, la cercanía del formato sala y la idea de que todo empieza aquí convirtieron la previa del concierto en una mezcla de nervios y agradecimiento. No es casualidad que este inicio tenga algo de ritual: empezar desde lo pequeño para recordarse de dónde viene todo.

🎧 Un disco que nació en el iPhone

Mis notas de voz no es un título poético al azar. Es una descripción literal. Canciones grabadas para no olvidarlas, ideas cantadas a media voz en una habitación, pensamientos que no estaban pensados para nadie más. Ese gesto íntimo —guardar una emoción en el móvil— es el que hoy sostiene una gira completa.

Mafalda habla del disco como un diario emocional. No hay artificio ni grandes metáforas: hay vida. Exparejas, idealizaciones, caídas y aprendizajes. Canciones que, al salir al mundo, dejaron de ser un desahogo privado para convertirse en espejo colectivo. En ese tránsito está una de las claves de su conexión con el público: la honestidad sin pose.

💔 Cuando lo personal se vuelve universal

“Yo pensaba que estaba loca”, admite. Que se enamoraba demasiado, que sufría de más. Hasta que las canciones empezaron a volver en forma de voces ajenas. El directo es donde Mafalda termina de entender el alcance de su música: quinientas personas cantando algo que nació como un pensamiento solitario pesa más que cualquier cifra de streaming.

Temas como Tu fan, Vete a la luna o Normal no funcionan solo por su viralidad, sino porque ponen palabras a emociones compartidas. Confundir tristeza con amor, idealizar a alguien hasta que el tiempo lo vuelve “normal”, despedirse sin decirlo del todo. En esa cotidianidad emocional está la potencia de su repertorio.

🌍 Cantar lejos de casa

Salir de España fue, al principio, casi un acto de fe. México, Chile, Uruguay, Perú, Colombia, Argentina. Mafalda recuerda el primer concierto fuera como una escena irreal: no creerse que alguien hubiera comprado una entrada para verla. Hasta subir al escenario.

La internacionalización no llegó como una estrategia, sino como consecuencia natural de una música que no entiende de fronteras. Una chica en su cuarto en Monterrey cantando una canción escrita en Madrid. Ese es el verdadero impacto de las notas de voz: atravesar continentes sin perder intimidad.

Madurar también suena distinto

Durante la conversación, Mafalda deja caer una primicia casi sin darle importancia: está escribiendo canciones nuevas. Ya no tan tristes. Más calmadas. Más conscientes. La evolución personal se filtra en la música y redefine el relato. No se trata de dejar atrás la vulnerabilidad, sino de mirarla con otra luz.

La idea de construir una vida entera en forma de playlist —un archivo emocional al que volver cuando haga falta— resume bien su proyecto artístico. Canciones como testimonio, como memoria, como compañía. Para ella y para quienes la escuchan.

🔥 El concierto: cuando todo cobra sentido

Después de la entrevista, las palabras se quedaron pequeñas. El concierto terminó de cerrar el círculo. Cada canción fue recibida como algo propio, cada estribillo coreado como una confesión compartida. En Sala Supra, Mis notas de voz dejó de ser un concepto para convertirse en experiencia.

No fue solo el inicio de una gira. Fue la confirmación de un vínculo. Mafalda en el escenario, el público sosteniendo las canciones, y la sensación de estar viviendo el comienzo de algo que todavía tiene mucho recorrido. Próxima parada: festivales como Interestelar, nuevas ciudades de esa gira propia, y sobre todo: más historias que sumar a ese diario abierto.

José Antonio C.

Director

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